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La ciudad de Pau homenajea a Evo Morales por su política anticapitalista

El presidente de Bolivia, nombrado doctor honoris causa, destaca que su mérito es convertir a políticos en servidores del pueblo y no de sus intereses

Evo Morales, en el centro, tras recibir el 'honoris causa' de la Universidad de Pau.
Evo Morales, en el centro, tras recibir el 'honoris causa' de la Universidad de Pau. AFP

En 2005, poco antes de la llegada al poder de Evo Morales, el 38% de la población de Bolivia estaba incluida en los índices de pobreza. Hoy, es el 15%. Por ese logro, junto a la incorporación de la población indígena a la política y el respeto al medio ambiente, la Universidad de Pau le nombró este sábado doctor honoris causa. Acompañado por el alcalde, el líder centrista François Bayrou, y su amigo y eurodiputado José Bové -fundador de la Confederación Agrícola Francesa-, Morales ha sido vitoreado en su recorrido por la ciudad por movimientos de izquierda y alternativos de la región, promotores del homenaje al líder boliviano por su política anticapitalista.

En el anfiteatro de la Universidad, y ante unas 500 personas, Morales repasó su infancia, la extrema pobreza de su familia –“hasta 1995, con 36 años, nunca celebré mi cumpleaños-, sus inicios como sindicalista y su paso a la política con el doble objetivo de defender a los “despreciados y discriminados” indígenas como él y acabar con “el saqueo de recursos naturales” de su país por parte de las multinacionales.

Interrumpido continuamente por aplausos de los asistentes, Morales dijo que las claves de su triple reelección como jefe de Estado por mayoría absoluta ha sido la refundación de Bolivia –convertida en Estado plurinacional-, la nacionalización de los recursos naturales y la redistribución de la riqueza. Junto con la llegada de políticos honrados al poder. “Hemos convertido la política no en beneficio del político, sino en sacrificio de los políticos en beneficio del pueblo. La política es una ciencia de servicio a los ciudadanos, no de beneficio para el político”.

El líder latinoamericano inaugura una plaza y un museo en un poblado alternativo a las afueras de Pau

Morales recordó su infancia en el seno de una familia pobre en el altiplano boliviano. "No celebré mi cumpleaños hasta 1995, cuando ya tenía 36". Y que ahora, "entregado a un trabajo tan noble de servicio al pueblo", trabaja entre 18 y 20 horas diarias. O que celebra los Consejos de Ministros todos los miércoles a las cinco de la mañana, pese a las iniciales quejas de algún ministro, que le dijo que su proyecto nacional de "Vivir mejor" también debía incluir a los miembros del Ejecutivo.

El hoy presidente boliviano se siente unido a Pau. En 2002, como líder sindical cocalero y candidato a la presidencia de su país, participó con Bové en el festival CulturAmerica que anualmente organiza en la ciudad Jean Ortiz, hijo de un republicano español que ahora, como profesor retirado de la Universidad de Pau, ha promovido el nombramiento de doctor honoris causa. Poco antes de esa visita, había sido detenido bajo la acusación de “narcotraficante, asesino y terrorista”, como ha recordado este sábado. En Pau se recaudaron entonces 3.800 euros para aportar a la campaña de Morales.

"Como primer presidente indígena, Morales es todo un símbolo para su país, para América Latina y para el mundo entero", ha comentado Bové. "Todo un ejemplo de la resistencia al capitalismo", ha dicho Jean Ortiz.

A las afueras de Pau, el líder boliviano ha visitado el poblado alternativo Emmaüs-Lescare-Pau, donde dos centenares de personas de decenas de países han instalado talleres, viviendas y una granja. Abierto a todo el que desee sumarse con el único requisito de ser “anticapitalista”, la organización del poblado mantiene proyectos de cooperación en la localidad boliviana de Cota Cota Baja.

En Lescare-Pau, que tiene una organización administrativa propia, sus habitantes viven en viejos vagones de tren rehabilitados, caravanas u originales casas construidas con madera o materiales reciclados. Morales ha descubierto allí una placa para bautizar la Plaza del Estado Plurinacional de Bolivia y ha inaugurado un museo denominado Casa Latinoamericana, que recoge cientos de carteles, fotos o periódicos de Bolivia, Cuba, Chile, Nicaragua o Argentina procedentes de una extensa colección de Jean Ortiz.