Caso OHL

La policía incauta material para el espionaje en el caso de OHL

La empresa Infraiber, que enfrenta una demanda por grabaciones ilícitas y manipuladas, asegura que los objetos requisados en su sede son útiles de oficina

Circuito Exterior Mexiquense, una de las infraestructuras realizadas por OHL en México
Circuito Exterior Mexiquense, una de las infraestructuras realizadas por OHL en MéxicoCARLOS YSUNZA

El caso de las escuchas, los vídeos y las filtraciones que afectan desde el pasado mayo a OHL va avanzando por diferentes meandros legales. La filial en México de la constructora anunció a principios mes que había demandado por extorsión y espionaje a Tecnología Aplicada Infraiber, una empresa con la que mantiene una disputa en los tribunales tras la cancelación de un millonario convenio para medir y cobrar por los peajes en las carreteras operadas por la compañía española. A los pocos días de interponerse la demanda, la Fiscalía mexicana –PGR– realizaba una inspección en la sede de Infraibar, donde encontró y requisó diverso material para llevar a cabo escuchas telefónicas. OHL interpreta la incautación como una prueba irrebatible contra su demandado. Infraiber, por su parte, niega que los objetos encontrados hayan sido utilizados para pinchar llamadas telefónicas.

La inspección se llevó a cabo la semana pasada en el noveno piso de la calle de Campos Elíseos colonia Polanco del Distrito Federal. Entre el material hallado se encuentra “un dispositivo electrónico con audífonos y puntas de conexión, 21 discos flexibles de 3 ½ pulgadas, 442 discos compactos, dos discos duros internos, 10 equipos de cómputo portátiles, dos grabadoras de audio y video, siete equipos de radio comunicación, tres CPU, un adaptador de memoria Micro SD, dos cámaras digitales, 43 memorias USB y un dispositivo móvil de alta tecnología”, según el comunicado emitido por la fiscalía. “Estos artefactos electrónicos, de telefonía y de cómputo, constituyen al parecer objetos en la comisión del delito de intervención de comunicaciones privadas”, continúa el comunicado.

“Infraiber niega rotundamente tener algún equipo de espionaje porque no realiza espionaje”, señaló el abogado de la empresa Paulo Diez en declaraciones al portal Animal Político. La defensa de Infraiber pasa por asegurar que la mayoría del material incautado es simple equipo de oficina y que su función se limita al trabajo diario en la compañía. “Se trata de computadoras de discos, de tabletas. El dispositivo móvil de alta tecnología es un iPad de un vendedor de vinos francés que alquila un espacio de la oficina. Nada de eso sirve para realizar espionaje porque la empresa no se dedica a eso”, añadió. Diez reconoció en todo caso que alguno de los aparatos, como el dispositivo electrónico con audífonos y puntas de conexión, sí han sido utilizados por Infraiber como una protección contra el espionaje. Es decir, para comprobar que las líneas telefónicas de su propia empresa no estuvieran intervenidas.

Infraiber reconoce que alguno de los aparatos servían para comprobar que sus propias las líneas telefónicas no estuvieran intervenidas

El escándalo estalló el pasado mayo, cuando empezaron a difundirse escuchas por una fuente anónima a través de Youtube, que revelan el supuesto trato de favor de altos cargos del Estado de México a la constructora y su apoyo ante las autoridades judiciales para evitar que otra empresa mida el tráfico de una de sus mayores autopistas. Al tratarse de un compañía cotizada, Concesionaria Mexiquense informó a sus inversores de los detalles sobre la demanda contra Infraiber “por la difusión de desplegados, comunicados y grabaciones ilícitas y manipuladas”. El comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores asegura que las escuchas pretenden extorsionar a OHL y causar un “perjuicio patrimonial” a los accionistas. Tras las primeros vídeos, las acciones de la empresa cayeron cerca del 40%, una merma que la compañía ha ido recuperando durante estos meses.

De manera paralela, la investigación sobre la filtración de conversaciones telefónicas entre funcionarios del Gobierno, que ha alcanzado incluso al ministro de Comunicaciones y Transportes de Enrique Peña Nieto, y altos mandos de OHL, sigue su curso. Díaz fue detenido el pasado ocho septiembre por agentes de la PGR y llevado a declarar como testigo. En la detención, los policías ministeriales encontraron un arma de fuego en el coche. El abogado negó que fuera suya y dijo que había sido colocada allí por los policías. Estuvo detenido durante 48 horas y fue liberado tras pagar una fianza de 64.000 pesos (3.800 dólares). La defensa de Díaz alegó numerosas irregularidades durante la detención.

En el fondo de este enmarañado escándalo hay un contrato por el cual Infraiber iba a ser el encargado de medir el tráfico desde 2013 en una de las principales carreteras operada por OHL en el Estado de México. Tras un aumento en las tarifas previstas para realizar el servicio, el Gobierno del Estado de México decidió en 2012 cancelar el convenio con Infraiber y otorgar también este servicio a Concesionaria Mexiquense, que además de construirla, operará la carretera hasta el 2050. OHL niega que exista ya ninguna relación contractual entre ambas compañías, mientras que Infraiber objeta que los tribunales le han dado en parte la razón en un recurso de amparo. Desde ese entonces ambas empresas están enzarzadas en un pleito legal.

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