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Los amateurs de la campaña republicana, ante su gran prueba

Donald Trump, Ben Carson y Carly Fiorina han ascendido hasta ser las figuras a batir en el debate de esta noche

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El sitio de Donald Trump, frente al avión de Reagan. REUTERS

Un personaje ajeno a la política, que ganó su fama en el mundo del espectáculo, toma el liderazgo del Partido Republicano con su carisma y acaba siendo el candidato a la presidencia de Estados Unidos. Nos referimos al expresidente Ronald Reagan (1981-1989), cuyo espíritu acoge dentro de unas horas el segundo debate de las primarias republicanas, en el que otros tres candidatos ajenos a la política se disponen a dar un golpe definitivo a esta campaña tras haber robado los focos al establishment republicano.

Guía del debate

  • El segundo debate de las primarias del Partido Republicano se celebra hoy miércoles, 16 de septiembre, en la Biblioteca Presidencial de Ronald Reagan en Simi Valley, a las afueras de Los Ángeles, California.
  • Será transmitido en directo por CNN y cnn.com
  • Participan 15 candidatos en dos turnos.
  • El primer debate es a las 15:00 de Los Ángeles (16:00 en México DF, 17:00 en Washington y 0:00 en Madrid).
  • En el primer debate participan: Lindsey Graham, Bobby Jindal, Rick Santorum y George Pataki.
  • El segundo turno es el de máxima audiencia, a las 17:00 de Los Ángeles (18:00 en México DF, 20:00 en Washington y 2:00 en Madrid)
  • En el debate principal participan, por orden alfabético: Jeb Bush, Ben Carson, Chris Christie, Ted Cruz, Carly Fiorina, Mike Huckabee, John Kasich, Rand Paul, Marco Rubio, Donald Trump y Scott Walker.

El primero es Donald Trump. La campaña que empezó como una broma mediática se ha convertido en un torbellino del que nadie puede escapar. A base de bravuconadas, insultos, groserías y propuestas de brocha gorda, el millonario neoyorkino es una estrella mediática como no se recuerda desde que Arnold Schwarzenegger arrasó en California con frases sacadas del guión de Terminator. Cuenta con un espectacular apoyo en las encuestas, por encima del 30% en una campaña con 16 candidatos. En el anterior debate, en agosto, los demás candidatos lo trataron como una rareza y hasta le rieron las gracias. Eso se ha terminado. Esta noche se espera que sea puesto a prueba por políticos de larga experiencia que necesitan acabar con el secuestro de esta campaña por parte de Trump.

La campaña de Trump no solo ha logrado atención sobre sí mismo, sino que ha convertido las primarias republicanas en un show fenomenal. El debate de la cadena Fox fue visto por 25 millones de norteamericanos y se convirtió en el programa no deportivo más visto de la historia de la televisión por cable. CNN no esconde que espera que este sea el programa más visto de su historia. La cadena está cobrando 150.000 dólares por 30 segundos de publicidad, según The Wall Street Journal.

Trump aparecerá esta noche en el centro del escenario preparado por CNN en la Biblioteca Presidencial de Ronald Reagan en Simi Valley, a las afueras de Los Ángeles. El lugar lo merece por estar primero en las encuestas. Pero a su lado estará Ben Carson, otro de los no políticos que está seduciendo a las bases republicanas y que se ha situado segundo en las encuestas. Carson es neurocirujano, hombre muy religioso y conservador, que habla en un tono calmado de médico y transmite sentido común y autoridad. En el ámbito de los outsiders es el reverso de Trump.

Donald Trump, el lunes en Dallas, Texas.
Donald Trump, el lunes en Dallas, Texas. EFE

Hay un tercer personaje no político dispuesto a seducir en el espectáculo político de esta noche. Carly Fiorina, la expresidenta de Hewlett-Packard, ha pasado en poco tiempo de estar a punto de quedarse fuera del primer debate a poder exigir a CNN que cambiara las normas para incluirla en este. La cadena tenía planeados dos debates, uno de 10 candidatos en horario de máxima audiencia (17.00 en Los Ángeles, 19.00 en México DF, 20.00 en Washington, 2.00 en Madrid, en directo también en cnn.com) con los mejor situados en las encuestas. Los que no pasan el corte harán otro debate dos horas antes. Cuando CNN anunció las encuestas que estaba tomando en cuenta para decidir la alineación, la campaña de Fiorina protestó para que contabilizaran aquellas en las que estaba mejorando. CNN tuvo que abrir un espacio más en el debate para ella y serán 11 en el escenario.

Ben Carson, la semana pasada en St. Louis.
Ben Carson, la semana pasada en St. Louis. AP

Fiorina también puede jugar la carta de ser una antiTrump con el mismo aura de no política que él. Trump debe de saberlo porque recientemente ha empezado a atacarla con dureza, diciendo que al frente de HP ha sido “una de las peores ejecutivas de la historia”. Pero, en una salida de tono que se está convirtiendo en una marca de la casa, Trump se metió también la semana pasada con su aspecto. “¡Mira qué cara! ¿Quién votaría por eso?”, dijo Trump. Después de toda la gente con la que se ha metido Trump y ha salido indemne, si no reforzado, no está claro que burlarse del físico de una mujer de éxito le vaya a pasar factura. Pero con sus ataques Trump ha catapultado a Fiorina. Mientras, el debate llega solo un día después de que HP anunciara una reestructuración de entre 25.000 y 30.000 despidos.

Alrededor, los políticos. Los que se suponía que iban a repartirse esta campaña llegan al debate chapoteando para mantenerse a flote en la tormenta de Trump. El primero es Jeb Bush, que ha pasado de ser el candidato inevitable, el moderado, el favorito del establishment, se encuentra de pronto relegado en las encuestas. Esta noche es su oportunidad de demostrar al público conservador por qué es mejor un político que cualquiera de los tres outsiders. Lo mismo le ocurre al gobernador de wisconsin, Scott Walker, que irrumpió en esta campaña por aclamación, seduciendo al público de Iowa, y se ha descolgado de manera dramática en las encuestas. Ellos dos y el senador Marco Rubio tienen esta noche la oportunidad, quizá la última, de asestar el golpe a los no políticos.

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