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Reino Unido admite que mató a dos británicos del EI en suelo sirio

Cameron habla de una acción puntual basada en el "derecho de autodefensa", mientras su Gobierno trabaja para que el Parlamento autorice participar en los bombardeos en el país

El Gobierno británico autorizó un ataque aéreo con drones en Siria que costó la vida a dos ciudadanos británicos que combatían en las filas del Estado Islámico. Así lo ha anunciado el primer ministro David Cameron esta tarde en el Parlamento, justificando la acción en la base de que el objetivo –Reyaad Khan, un joven de 21 años de Cardiff- representaba una amenaza específica a la seguridad de Reino Unido. El país ejerció su “derecho inherente a la autodefensa”, aseguró Cameron, y el ataque no formó parte de la guerra que libra la coalición internacional contra el Estado Islámico en Siria.

El ataque tuvo lugar el pasado 21 de agosto en Raqqa. Además de Khan, falleció otro ciudadano británico –Ruhul Amin, de Aberdeen- y un combatiente más. El primer ministro ha asegurado que Khan había estado preparando ataques “bárbaros” en suelo británico. Su eliminación, según Cameron, fue específicamente autorizada por el ministro de Defensa, Michael Fallon, y contó con la aprobación del fiscal general.

El ataque fue “necesario y proporcionado para la autodefensa de Reino Unido”, ha dicho el primer ministro, a pesar de que el Parlamento rechazó hace ahora dos años la intervención militar en Siria.

El ataque en suelo sirio ha salido a la luz pública en un momento en que el Gobierno británico parece decidido a que el país participe de pleno en acciones militares en Siria contra el Estado Islámico y planea hacerlo, según fuentes del partido conservador citadas por el Sunday Times, en el plazo de un mes como máximo. El Gobierno parece convencido de que, en esta ocasión, logrará la autorización parlamentaria.

Los líderes del grupo tory en los Comunes, que ostenta una frágil mayoría de 12 escaños, dan por hecho que contarán con el apoyo de suficientes diputados laboristas para contrarrestar a la treintena de diputados conservadores que previsiblemente se opondrán a la ampliación de la acción militar más allá de las fronteras iraquíes, donde la aviación británica ya participa en los bombardeos de la coalición internacional contra el EI.

La elección del próximo líder laborista, que se decidirá este sábado, añade un elemento de incertidumbre. Pero los tories ven ahora como una oportunidad la victoria del izquierdista Jeremy Corbyn, que todo el mundo parece dar por hecha. Corbyn se opone sin matices a la acción militar, pero cuenta con escaso respaldo entre los diputados laboristas: su apoyo viene de simpatizantes ajenos al aparato, muchos de los cuales se han registrado en las últimas semanas para votar en la elección de líder. El Gobierno confía en que la votación sobre la intervención en Siria sea aprovechada por los diputados laboristas más moderados para escenificar su desafío al nuevo líder, votando en contra de su postura. Algo que, por otro lado, Corbyn ha hecho en más de 500 ocasiones en sus 32 años de diputado.

El Gobierno, según el Sunday Times, planea celebrar la votación sobre la intervención en Siria en la primera semana de octubre, justo después de que el Partido Laborista se reúna y estrene liderazgo en su Congreso anual en Brighton.

La postura del Gobierno, a favor de extender la acción militar británica a Siria, es clara. “Hay que enfrentarse con el problema en su origen, que es el régimen malvado de Asad y el terrorismo del EI”, ha dicho Osborne, canciller del Exchequer, en referencia a la crisis de refugiados que atraviesa Europa. Una encuesta de opinión, publicada el domingo por el diario The Sun, apunta a un apoyo de los británicos a que el país participe en los ataques en Siria. El 52% apoyaría una mayor implicación de las fuerzas británicas para acabar con la guerra civil en aquel país, mientras que un 22% se opondría.

David Cameron también ha anunciado hoy en el Parlamento que Reino Unido acogerá hasta 20.000  refugiados que huyen del conflicto sirio. Una cifra más alta de lo esperado y superior incluso a la cifra de 18.000 sugerida por la Comisión Europea, en cuyo sistema de cuotas Reino Unido ha rechazado participar. Aceptará refugiados, ha añadido, solo de los campos de la región, y  no de los miles que han viajado a Europa en las últimas semanas.

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