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Exdirigentes ucranios plantean un “comité de salvación” desde Moscú

La entidad tiene aspiraciones de ser alternativa al Gobierno de Kiev

El ex primer ministro ucranio, Nikolái Azárov, sujeta un pasaporte durante una rueda de prensa este lunes en Moscú.
El ex primer ministro ucranio, Nikolái Azárov, sujeta un pasaporte durante una rueda de prensa este lunes en Moscú. AFP

El ex primer ministro de Ucrania, Nikolái Azárov, anunció este lunes en Moscú la fundación del “Comité para la Salvación de Ucrania” (CSU), entidad con aspiraciones de ser una alternativa a la mayoría parlamentaria y gobernante hoy en Kiev.

El anuncio fue realizado por un grupo de políticos exiliados en Rusia, procedentes o cercanos al Partido de las Regiones, que gobernó en Ucrania, con Víctor Yanukóvich como presidente, hasta la caída del régimen en febrero de 2014.

Los miembros del CSU quieren elecciones anticipadas del Parlamento y del presidente y se distancian de Yanukóvich por considerar que éste es “tan culpable o más” de los males de Ucrania que los líderes actuales del país. Como candidato a la presidencia, el CSU propone a Vladímir Oleinik, exdiputado de Regiones y, como Azárov, exiliado en Rusia y procesado en Ucrania.

“El Comité de Salvación Nacional considera que sin cambio en la dirección política del país, sin sustituirla por patriotas de Ucrania, no es posible establecer la paz y el acuerdo y asegurar su desarrollo”, dijo Azárov, en una concurrida conferencia de prensa.

“Le decimos al pueblo ucranio que asumimos la responsabilidad por garantizar el acuerdo, la paz y el desarrollo del país”, afirmó. “No tengo duda de que volveremos y podremos cumplir nuestras promesas”, sentenció. Los miembros del comité dijeron tener partidarios en Ucrania, pero de incógnito, debido al “peligro” que supuestamente corren.

El CSU propone un sistema federalista, oficialidad del idioma ruso junto al ucranio y estatus de país neutral. Los fundadores dieron por perdida Crimea (anexionada por Rusia en 2014) y consideraron que en Ucrania hay una “guerra civil”.

El régimen “por sí mismo no se irá”, señalaron los líderes del CSU en un llamamiento que invita al pueblo ucranio a “tomar el poder en sus manos”. “Si a la calle del país salen pacíficamente millones exigiendo su cese, entonces este régimen se irá sin derramar ni una gota de sangre”, señala el documento, que exhorta a la desobediencia civil contra la guerra, a la organización de mítines, piquetes, huelgas y “otras acciones de protesta pacífica”.

El Kremlin no tiene ninguna relación con la iniciativa de crear el CSU, según Dmitri Peskov, el secretario de prensa del presidente Vladímir Putin. En Kiev lo dudan. Tal iniciativa lanzada desde Moscú por políticos refugiados en Rusia no sería posible sin el visto bueno del Kremlin, afirmó por teléfono a EL PAÍS el politólogo Volodomir Fesenko. “Azárov solo puede volver a Ucrania a bordo de un tanque ruso”, dijo Fesenko, que se encuentra en Kiev.

Según el analista, el CSU tiene dos promotores, “Rusia, que lo utiliza de forma propagandística, y Azárov, que lo necesita como plataforma para justificar su actividad y su estatus y recibir recursos”. A diferencia de Yanukóvich, el ex primer ministro no dispone de una gran fortuna y a su hijo (un empresario) no le van muy bien los negocios, señaló Fesenko. “Azárov no se da cuenta de que la estructura política de la sociedad ucrania ha cambiado. No creo que pueda movilizar a mucha gente, porque incluso quienes podían simpatizar con él en otra época, hoy lo evitarán por temor a levantar sospechas de colaborar con Rusia”, manifestó el politólogo, según el cual los herederos del Partido de las Regiones, representados hoy en el Parlamento ucranio por el Bloque de Oposición, pueden llegar a obtener un 20% de los votos en el mejor de los casos.