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La fragmentada oposición argentina vence en Buenos Aires y Córdoba

El kirchnerismo queda tercero; triunfos de la derecha y del peronismo opositor

Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires y candidato presidencial de Argentina, estrena este domingo el voto electrónico en su ciudad
Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires y candidato presidencial de Argentina, estrena este domingo el voto electrónico en su ciudad REUTERS

El kirchnerismo sufrió este domingo una dura derrota en los comicios locales de la ciudad autónoma de Buenos Aires y la provincia de Córdoba, la segunda más poblada de Argentina. En ambos distritos, que totalizan el 16,2% del electorado del país, el Frente para la Victoria (FpV), que lidera la presidenta argentina, la peronista Cristina Fernández de Kirchner, quedó relegado al tercer puesto. Estas elecciones ocurren a poco más de un mes de las presidenciales primarias de voto obligatorio del 9 de agosto, en las que el único candidato kirchnerista, el moderado Daniel Scioli, aspira a sumar más sufragios que los opositores. Sin embargo, habrá que ver si los votantes sufragan del mismo modo en unas elecciones locales que en unas nacionales y también queda la duda de qué fuerza opositora capitalizará el voto contra el kirchnerismo porque en la capital ganó el partido conservador Propuesta Republicana (PRO) y en Córdoba, el peronismo opositor.

En Buenos Aires, donde vota el 7,8% de los argentinos, el kirchnerista FpV logró el 21,8% de los sufragios a alcalde. Hace cuatro años, había sido la segunda fuerza de la capital argentina, con el 27,8%. El principal rival del kirchnerismo en los comicios nacionales será precisamente el actual alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, del conservador PRO. Su partido festejó los resultados de este domingo en su bastión porque logró el 45,5% de los votos. Sin embargo, no logró superar el 50% para que su candidato, Horacio Rodríguez Larreta, se consagrase alcalde. Deberá competir en una segunda vuelta dentro de dos semanas contra una nueva coalición de centroizquierda, Energía Ciudadana Organizada (ECO), que lidera Martín Lousteau, exministro de Economía del Gobierno de Fernández entre 2007 y 2008. ECO logró el 25,6% y agrupa desde la centrista Unión Cívica Radical (UCR), el tradicional rival del peronismo y aliado de PRO en los comicios nacionales, hasta el Partido Socialista, que apoya la candidatura presidencial de Margarita Stolbizer, una aspirante con pocas posibilidades de triunfo.

Pero tan importante como Buenos Aires es la provincia de Córdoba, con el 8,4% del electorado argentino, su riqueza agrícola y su desarrollo industrial. Allí ganó el candidato a gobernador del peronismo opositor, Juan Schiaretti, con el 39%, frente a la alianza UCR-PRO, con el 32,7%, y el kirchnerismo, con el 19,2%. El peronismo opositor tiene dos candidatos presidenciales para las primarias de agosto, el actual gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y el diputado Sergio Massa, que proviene de la provincia de Buenos Aires (independiente de la capital argentina). Habrá que si ambos pueden aprovechar esta victoria para presentarse como opción opositora frente a Macri. "Hoy los grandes perdedores son Scioli y Macri", celebró De la Sota.

El 9 de agosto se celebran las elecciones presidenciales primarias de voto obligatorio

La victoria de PRO en Buenos Aires fortalece las ambiciones presidenciales del alcalde porteño, pero l partido del exempresario y expresidente del Boca Juniors aspiraba a superar al progresista ECO por más de 20 puntos porcentuales y evitar una segunda vuelta. Ahora su candidato Rodríguez Larreta se expone a un duro balotaje en el que corre el riesgo de que votantes kirchneristas y del trotskismo, que obtuvo este domingo un 7,1%, apoyen al exministro Lousteau. Claro que también habrá kirchneristas e izquierdistas que prefieran votar en blanco antes que elegir entre PRO y ECO.

Un triunfo conservador en la segunda vuelta de la capital fortalecerá la candidatura de Macri, pero una derrota lo afectará. Habrá que ver qué decide la capital argentina, donde viven unos 2,7 millones de los habitantes que, junto con los de la periferia suman 13 millones y componen una de las 20 metrópolis más grandes del mundo. En esos suburbios se depositan las esperanzas presidenciales del kirchnerista Scioli, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Macri festejó la victoria de su candidato Rodríguez Larreta entre globos y bailes pop y prometió ante sus seguidores un cambio no solo de “modelo económico” sino de “algo mucho más profundo”. Al mismo tiempo, Fernández reaccionaba con unos mensajes por la red social Twitter para celebrar la victoria del No en el referendo griego. Minutos antes, su exministro Lousteau, que evita definir en público su voto a presidente, quiso centrar su pelea en lo municipal y aprovechó para criticar a Rodríguez Larreta, procesado por presunta malversación de caudales públicos: “Vamos a discutir los principios éticos con los que hay que administrar”.

El kirchnerista Scioli solo pudo festejar este domingo en la provincia norteña de La Rioja, donde vota menos del 1% de los argentinos. Su fuerza política logró el 53,1% en la elección a gobernador, frente al 39,5% de la UCR, que contó con el apoyo de PRO y el peronismo opositor. En la mayoría de las provincias pobres del Norte argentino, donde vota el 21% de los argentinos, el kirchnerismo tiene su bastión. Pero en las filas de Scioli confían en que tarde o temprano los peronistas opositores como los que triunfaron en Córdoba acaben apoyándolo en un duelo final contra la derecha de Macri.

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