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la crisis griega

El ala europeísta de Syriza empuja a Tsipras a una solución negociada

Varios ministros presionaron al jefe del Gobierno para evitar in extremis el riesgo de quiebra

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se prepara para una entrevista en televisión.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se prepara para una entrevista en televisión. EFE

“Tsipras estaba entre la espada y la pared, muy presionado por las instituciones y por el ala dura del partido. La convocatoria del referéndum fue una huida hacia adelante que puede interpretarse como la ruptura de las negociaciones que le pedían los halcones, pero sin llegar a serlo formalmente, y con consecuencias imprevisibles en el resto de la formación”. La cita es de un miembro del comité central de Syriza, un partido con distintas sensibilidades, cuya facción más conciliadora empujó para una solución negociada, según relatan varios medios locales.

Varios ministros presionaron con insistencia al jefe del Gobierno para evitar in extremis los riesgos de la quiebra tras el impago al FMI, según informaron este martes varios medios griegos.

Averiguar qué ha pasado en la cabeza —y la política— de Alexis Tsipras desde que llegó al poder, a finales de enero, hasta esta semana de vértigo —una peligrosa yinkana de obstáculos económicos y políticos—, podría rastrearse a través de la galería de personajes secundarios que le han venido rodeando desde entonces: desde su mano derecha, el ministro de Estado, Nikos Papás, o el vicepresidente del Gobierno, el respetado Yanis Dragasakis, al jefe del consejo asesor económico, Yorgos Juliarakis, que se hizo cargo en abril del equipo técnico griego en Bruselas a la vez que el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, era aparentemente relegado de las negociaciones por el más templado Efklidis Tsakalotos.

Quién es quién en el partido

Constituido en partido en 2013, Syriza es, en su origen, una coalición de partidos y grupos de izquierda –de moderada a revolucionaria- que con el tiempo ha ido incorporando a sus filas a socialdemócratas procedentes del Pasok o incluso perfiles independientes.

En el último comité central, a finales de mayo, el 44% del partido votó a favor de la ruptura de las negociaciones con los socios y el impago de la deuda. La propuesta fue rechazada por 95 votos frente a 75. Se trata del ala dura, que no hace ascos a un Grexit y está liderada por el ministro de Energía, Panayotis Lafazanis. Frente a esta, la mayoría del partido defiende seguir en el euro.

Entre ese equipo de fieles hay representantes de todas las sensibilidades del partido, que tiran de Syriza en direcciones opuestas: frente a la conocida ala dura liderada por el ministro de Energía, Panayotis Lafazanis, la facción más claramente europeísta podría haber desempeñado un papel clave, según algunos medios locales, en la imprevista pirueta de las últimas horas, cuando el Gobierno de Atenas solicitó un rescate de dos años al Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, sin participación del FMI. Igual que la sociedad griega, que se polariza a pasos agigantados, la propia Syriza se debatiría ahora entre la pulsión del no a las instituciones y la conveniencia del sí al acuerdo para evitar el abismo.

Estos cinco meses de negociaciones con los acreedores han precipitado la salida a la superficie de las diferencias en el seno de Syriza, donde una mayoría claramente europeísta convive con posturas maximalistas que desdeñan los riesgos del Grexit. Así, apuntaba este martes el diario To Vima (centroizquierda, afín al anterior Gobierno y partidario del sí en la consulta), el viernes pasado, en Bruselas, tras la crítica cumbre europea sobre Grecia, el vicepresidente Dragasakis —con una presencia cada vez mayor junto a Tsipras— y el jefe del equipo técnico Juliarakis habrían instado al primer ministro a aceptar la propuesta de las instituciones (la que está previsto que se someta a votación el domingo).

Masiva marcha por el sí

Miles de griegos, entre 13.000 y 15.000 según los primeros datos de la policía, se manifestaron ayer frente al Parlamento, en Atenas, para reclamar el voto por el sí en el referéndum convocado por el primer ministro Tsipras para el próximo domingo. La víspera, otra multitud llenó la plaza para pedir el no en la consulta. Los manifestantes se concentraron bajo el lema Vivimos en Europa para hacer un llamamiento al Gobierno para que garantice la permanencia en el euro.

Según fuentes cercanas a la delegación griega, Juliarakis, hombre de confianza del vicepresidente, tuvo un intenso intercambio de opiniones con Papás, la sombra de Tsipras desde hace años. Tras el episodio, que no ha sido confirmado ni desmentido por fuentes oficiales, Tsipras volvió a Atenas, reunió a sus ministros y poco después anunció la convocatoria del referéndum.

Junto a los citados partidarios de un acuerdo figurarían también —según las mismas fuentes— varios ministros, como el poderoso superministro económico Yorgos Stathakis o el viceministro de Interior y Protección Ciudadana, Yanis Panusis, especialmente criticado por la facción más izquierdista de Syriza. Otros miembros notorios del partido, como el eurodiputado Dimitris Papadimulis, vicepresidente del Parlamento Europeo, se han mostrado también a favor de un “compromiso honesto que aborte el riesgo de un Grexit”.

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