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París y Berlín anuncian reuniones extraordinarias por la crisis griega

El presidente español convoca para el lunes a la Comisión de Asuntos Económicos

Corralito en Grecia
Merkel, Hollande y Tsipras, reunidos en Bruselas el pasado viernes, en una imagen facilitada por el Gobierno alemán. Getty Images

La crisis griega será este lunes objeto de reuniones políticas en las principales capitales europeas. En París, el Gobierno de la segunda potencia de la zona euro mantiene, como lo ha hecho desde el inicio de la crisis, una posición comprensiva ante los graves problemas de Atenas. Como señaló el presidente François Hollande tras su primer encuentro con Alexis Tsipras en febrero, Francia ayudará a Grecia a encontrar una solución pactada que incluya su permanencia en la eurozona. Hollande ha convocado para este lunes un Consejo de Ministros extraordinario y restringido para analizar el problema.

Incluso cuando la tensión se ha disparado al máximo estos días, el primer ministro, Manuel Valls, ha declarado que hay que seguir hablando porque "las negociaciones no se han terminado". "Tenemos que encontrar una solución", ha dicho a Europe 1.

Para Valls, sin embargo, ahora sí se ha abierto un "riesgo real de salida" de Atenas del euro si en el referéndum anunciado por Tsipras ganara el no. Esa consulta, precisa, "es una opción del Gobierno griego que no puede ser criticada".

La posición del comisario de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici, es similar. "Grecia debe permanecer en el euro", dice, para recordar que "las negociaciones aún están abiertas".

En esta fase crítica para Grecia, la eurozona y la UE, ha entrado en el debate incluso Dominique Strauss-Kahn, el director gerente del FMI cuando estalló la crisis griega que acaba de librarse en los juzgados de un segundo escándalo sexual.

En su tercer tuit en una cuenta abierta hace una semana, Strauss-Khan rompe su silencio para difundir un texto de tres folios titulado Aprendiendo de los errores propios en el que afirma que es “irresponsable” exigir a Grecia más ajustes y “estúpido” seguir dándole ayudas que sirven “únicamente para reembolsar a los acreedores”. Según él, la solución pasa por “una reducción nominal masiva” de la deuda griega y la ampliación de los plazos de devolución de las cantidades restantes.

Confrontada al dramático desarrollo de la crisis griega y a la avalancha de críticas que está recibiendo desde Atenas, la canciller Angela Merkel también ha decidido convocar este lunes una inédita cumbre política en Berlín para analizar la situación que vive el país heleno. Merkel invitó a los líderes de los partidos con representación en el parlamento federal y a los responsables de los grupos parlamentarios.

Durante el encuentro, Merkel desea informar a los principales líderes políticos del país sobre el desarrollo de la crisis y, posiblemente, sobre las medidas que piensa adoptar, si no hay un acuerdo de último minuto para evitar la catástrofe que podría desatar en el seno de la Unión Europea, la salida de Grecia de la zona euro.

Aunque Merkel ha optado por guardar un prudente silencio en las últimas 48 horas, algunos gestos apuntan a la preocupación que reina en Berlín. Este domingo, el ministro de Economía y vicecanciller, Sigmar Gabriel, canceló con pocos minutos de antelación, un viaje que tenía previsto realizar a Israel.

Gabriel dejó saber a través de un portavoz, que había decidido permanecer en Berlín a causa de la crisis griega y tampoco ocultó su decepción ante la actitud adoptada por el gobierno griego de rechazar la última oferta de ayuda y, en su lugar, convocar a un referéndum. "Me siento horrorizado al ver cómo el gobierno griego rechaza una oferta que incluía un tercer programa de ayuda e, incluso, una reestructuración de la deuda", dijo.

Gabriel no fue el único político alemán que se atrevió a criticar la actitud del gobierno griego. Su colega de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, señaló que la "política zigzagueante" del Gobierno griego mostrada en las últimas 48 horas lo habían dejado "desconcertado".

El poderoso jefe del grupo parlamentario democristiano, Volker Kauder, optó por culpar al Gobierno que dirige Alexis Tsipras de llevar a Grecia al caos. "Tsipras y compañía desean dejar votar al pueblo griego por una oferta de negociación que dejó de existir el sábado pasado", dijo Kauder, en una toma de posesión que también podría haber sido formulada por la propia canciller.

El partido La Izquierda, en cambio, exigió prolongar el programa de ayuda para Grecia y señaló que el futuro de Europa estaba en manos de la canciller. "Ella tiene que actuar", señaló el partido en un comunicado, una posición que también es compartida por el ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis.

En una entrevista que publicará este lunes el periódico Bild, el ministro dejó saber que su país desea seguir negociando y que la posibilidad de llegar a un acuerdo que deje satisfechos a todos depende de Angela Merkel. "Los jefes de gobierno de la UE deben actuar y la canciller Merkel, como representante del país más poderoso, tiene las llaves en sus manos.

Por su parte, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, convocó para este lunes a la Comisión Delegada de Asuntos Económicos para analizar la situación creada ante la falta de acuerdo de Grecia y las instituciones acreedoras, según fuentes del Palacio de la Moncloa.

Rajoy ha estado siguiendo durante toda la jornada del sábado y en el día de hoy los acontecimientos relacionados con Grecia y ha decidido convocar a esta comisión mañana a las 9.00 en el Palacio de la Moncloa.

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