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Los líos diplomáticos de Royal

La ministra francesa de Ecología ha soliviantado a los italianos al recomendar que no se consuma la crema de chocolate Nutella porque su producción provoca deforestación

Royal retira simbólicamente un producto de Monsanto en un supermercado en París.
Royal retira simbólicamente un producto de Monsanto en un supermercado en París. REUTERS

Ségolène Royal ha protagonizado esta semana una minicrisis diplomática con Italia. Las relaciones bilaterales no están para fiestas ahora que ambos países se enfrentan por el flujo de inmigrantes en Ventimiglia. Aun así, la ministra francesa de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía ha recomendado en la televisión no consumir la crema de chocolate Nutella, firma italiana, porque su producción a base de aceite de palma provoca una importante deforestación. La reacción ha sido virulenta. Su homólogo italiano, Gian Luca Galetti, ha reaccionado en Twitter enfadado: “Que deje tranquilos a los productos italianos. Esta noche, en el menú, pan y Nutella”.

Visto el revuelo, Royal ha rectificado. En otro tuit ha presentado sus excusas. “Estoy de acuerdo en que hay que valorar los progresos”, ha escrito en respuesta a los defensores de la Nutella, que consideran que no es necesario suprimir el aceite de palma, sino optar por una producción sostenible.

Rectificar no es costumbre en Ségolène Royal. Candidata a la presidencia de la República en 2007 frente a Nicolas Sarkozy y madre de los cuatro hijos del jefe del Estado, François Hollande, es hoy el tercer miembro del Gobierno de mayor rango (tras el primer ministro, Manuel Valls, y el responsable de Exteriores, Laurent Fabius). En sus manos está además uno de los proyectos faro de este Gobierno: la transición energética. Sus decisiones, aunque resulten caras y polémicas, suelen ser inapelables.

La iniciativa de mayor calado fue la de paralizar la ecotasa, aprobada por mayoría en 2008, que iba a entrar en vigor este enero pasado. Los pórticos ya estaban instalados en las autopistas francesas. La idea: reducir el transporte pesado por carretera, recaudar 500 millones al año y financiar otros proyectos menos contaminantes. Las protestas de los camioneros pesaron en Royal más que las de los ecologistas y la derecha. El resultado ha sido millonarias pérdidas para el Estado (2.000 millones en indemnizaciones, derribo de los pórticos y beneficio cesante) y la quiebra y sus consiguientes despidos de la empresa que tenía la concesión y había invertido mucho dinero en el amplio dispositivo. Es arriesgado o al menos inútil entrar en su terreno. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, quiso aplicar la circulación alterna a los vehícu­los, entre otras medidas, para reducir el peligroso pico de contaminación que sufría la capital. Las elecciones departamentales estaban a la vuelta de la esquina y Ségolène Royal se opuso a una medida impopular. Finalmente, ante la insistencia de Hidalgo y la contaminación que persistía, la dejó hacer solo por un día.

Ella puede, por el contrario, invadir competencias ajenas. También esta semana ha pedido que se adelante la prohibición de Roundup, un herbicida de Monsanto compuesto con glifosato, considerado cancerígeno por la OMS. “Me preocupa la salud pública”, ha declarado. Ni la ministra de Sanidad, Marisol Touraine, ni el responsable de Agricultura, Stéphane Le Foll, se han pronunciado.