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ANÁLISIS

Desprecio saudí por los símbolos yemeníes

No se ha alcanzado ninguno de los objetivos políticos de la campaña liderada por Riad

La destrucción prosigue sin cesar

Los incesantes bombardeos sobre Yemen en el marco de la Operación Tormenta Decisiva han devastado el país, el más pobre de la península Arábiga. Se sabe que han muerto más de 2.000 civiles, que varios miles más han resultado heridos y que hay millones de yemeníes desplazados. El agua potable escasea, la electricidad y la gasolina son prácticamente inexistentes, y las infraestructuras han sufrido graves daños en esta crisis humana. No se ha alcanzado ninguno de los objetivos políticos de la campaña liderada por Arabia Saudí, mientras que la destrucción prosigue sin cesar. Ahora, hasta el rico patrimonio cultural de Yemen es víctima de los ataques.

Los reactores saudíes bombardearon este viernes varias casas antiguas del casco viejo de Saná, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las zonas históricas de la ciudad albergan algunos de los ejemplos de arquitectura tradicional mejor conservados de Oriente Próximo, sobre todo ahora que el bazar de Alepo, en Siria, ha sido destruido. Saná es una antigua ciudad conocida por sus palacios preislámicos y por ser un centro de difusión del islam en el sur de Arabia. En buena medida amurallada y con varias puertas aún en pie, en su interior se apiñan los edificios, algunos de los cuales alcanzan los cinco pisos de altura. Las casas son de piedra y ladrillo, y el ornamentado exterior de muchas de ellas aún posee ventanas cubiertas por celosías de madera y provistas de hojas de alabastro. El bombardeo ha destruido tres casas adosadas próximas al jardín de Al Qasimi y ha sepultado a varios de sus habitantes bajo los escombros. Es difícil imaginar que estos inestimables tesoros arquitectónicos o sus ocupantes civiles tengan algún valor militar que justifique el ataque.

El patrimonio cultural corre peligro en todo Yemen. El 21 de mayo los aviones saudíes causaron importantes daños a la fortaleza histórica de Al Qahira, en Taiz. Situada estratégicamente en la cima de un monte que domina la ciudad, en los siglos XIII y XIV fue un importante centro bajo la poderosa dinastía Rasulid. Antes de eso, el Museo Arqueológico de Dhamar había sido arrasado por una bomba. Los aviones saudíes también lanzaron otro proyectil sobre uno de los tramos mejor conservados de la presa de Marib, mencionada en el Corán y relacionada con la legendaria reina de Saba. La histórica ciudad de Sada, cerca de la frontera saudí y uno de los centros de la rebelión Huthi, ha quedado gravemente deteriorada, incluida la destrucción de la antigua mezquita zidí conocida como Al Hadi, edificada hace más de 1.000 años. El absoluto desprecio saudí por el patrimonio islámico de Yemen no debería sorprender, ya que el odio wahabí por los santuarios lo llevó a destruir numerosos edificios históricos en La Meca durante el último siglo. Hay que poner fin a esta tormenta divisiva.

Daniel Martin Varisco es presidente del Instituto Estadounidense de Estudios Yemeníes y catedrático investigador en la Universidad de Qatar.

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