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“Hay un chavismo democrático con el que podemos hablar”

Vecchio, 'número dos' de Leopoldo López, pide implicación internacional frente a Maduro

Carlos Vecchio, este viernes en Madrid. Ampliar foto
Carlos Vecchio, este viernes en Madrid.

Carlos Vecchio pasa fugazmente por España. El número dos de Voluntad Popular, el partido político venezolano que fundó con Leopoldo López, hoy preso del régimen de Nicolás Maduro, apenas está unas horas en Madrid para denunciar la situación que vive su país. Es su escala entre Bruselas (donde ha estado en la cumbre UE-Celac) y sus próximos destinos: la reunión de la OEA en Washington y una visita a la sede de la ONU en Nueva York. Vecchio, de 46 años, esposa española y bisabuelo italiano, llena su agenda de actos en los que pide “un cambio político” en Venezuela. Lo hace desde el exilio. En febrero de 2014, el Gobierno emitió dos órdenes de captura contra los líderes de Voluntad Popular acusándoles de instigar las protestas ciudadanas que se saldaron con 43 muertos. Leopoldo López se entregó el 18 de febrero. Carlos Vecchio, coordinador político de la formación, huyó de un “grupo policial y militar” que intentó capturarle y estuvo 108 días escondido en Venezuela. Recibió amenazas —“asesinar a mí y a mi familia”—, hasta que decidió marcharse al extranjero.

“Ha sido la decisión más difícil de mi vida”, explicó este viernes en Madrid; “dejar mi país por razones políticas. No merecemos lo que vivimos”. Mientras aguarda un regreso a Caracas que cree cercano, Vecchio es la voz del partido en el exterior. “Venezuela vive la peor crisis de su historia reciente en todos los ámbitos. En el político, es un sistema que persigue a quien piensa distinto, que no respeta los derechos humanos. Es la hegemonía del poder. En el económico, es el país que menos ha crecido en la región y el que tiene la inflación más alta del mundo. Y en el social, ha aumentado la pobreza estructural, es uno de los tres países más pobres del mundo, y un venezolano muere cada 20 minutos. Y de todo esto solo hay un responsable: Maduro”.

Esta lucha por la democracia no tiene nacionalidad ni fronteras. Es una lucha de todos

Carlos Vecchio

Las críticas al Ejecutivo venezolano han caído a cuentagotas. Pero cada vez de manera más constante. En Latinoamérica y en Europa. La última réplica contra el chavismo ha sido la del expresidente español Felipe González, que no recibió permiso para visitar a Leopoldo López en la prisión de Ramo Verde. “Pero la torpeza de Maduro nos ha hecho un favor por la repercusión”, razona Vecchio; “el viaje ha sido muy positivo porque ha subido el volumen internacional. Nunca había visto un ataque tan brutal a un extranjero como a Felipe González. Se usó todo el poder del Estado para humillarle. Fue un atropello”.

Ese foco internacional que ha supuesto la visita del político socialista es lo que reclama Vecchio en el enfrentamiento de la oposición al régimen de Maduro. “Esta lucha por la democracia no tiene nacionalidad ni fronteras. La comunidad internacional debe prestar atención a lo que está pasando. Es la lucha de la democracia frente al autoritarismo. Y eso es una lucha de todos”, dice. Y la solución, asegura, pasa por la palabra: “No existe otra salida que un diálogo efectivo. Está rota la convivencia democrática. En 16 años el Gobierno no ha querido hablar. Aquí se ha llegado por división y odio. Hace falta un entendimiento con las partes. Hay un chavismo democrático con el que podemos hablar, parte del chavismo es necesario para construir una transición democrática”.

Vecchio estuvo 108 días escondido, tras una orden de captura contra él, y ahora vive en el exilio

Vecchio sostiene que el Gobierno se encuentra sometido a “divisiones” internas. “Nadie está contento con cómo se está manejando el país. La culpa es de Maduro, pero es un sistema de metástasis. Estas son las consecuencias del modelo de Chávez. Los altos precios del petróleo habían tapado esa corrupción, y ahora Maduro busca siempre decir que él no es el responsable de nada”.

La oposición, sin embargo, también ha tenido sus diferencias sobre cómo actuar frente al régimen. Los partidos que integran la Mesa de Unidad Democrática (MUD), como Voluntad Popular, han sufrido sus desavenencias, como ocurrió ante las últimas manifestaciones de repulsa convocadas desde la cárcel por Leopoldo López. Aunque Vecchio es rotundo en la convicción de que la MUD, fundada en 2009, se alzará como una sola voz. “No tengo duda de que vamos a salir como una plataforma unitaria, con candidatos únicos. Sabemos lo que nos estamos jugando”, asegura.

El estado de salud de Leopoldo López, en huelga de hambre desde hace 20 días, es “muy delicado”, según su compañero, “pero está firme en sus convicciones”. Las de exigir libertad para los presos políticos y que pueden participar en las elecciones; establecer una fecha para los próximos comicios —“no convocar elecciones sería un golpe de Estado, va contra la Constitución”, dice Vecchio—, y pedir “una observación internacional calificada”. “Las elecciones en Venezuela no son normales”, afirma la mano derecha de López. “Hay una televisión del Estado, pero en 16 años no he ido a hablar, sino que solo salgo para ser atacado. No queremos un turismo electoral, sino tener un proceso razonable. Las encuestas dan a la oposición una ventaja del 20% por encima del poder".

Vecchio ha llegado con retraso y se marcha con rapidez. De Bruselas a Washington pasando por España. Mientras suspira por regresar a Venezuela para cambiar el país.

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