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La NSA expande su espionaje en Internet contra piratas informáticos

El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo aprobó en secreto en 2012

La sede de la NSA, a las afueras de Washington.
La sede de la NSA, a las afueras de Washington. AP

A los dos días de que el Congreso limitara el espionaje telefónico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas inglesas), nuevos documentos clasificados revelaron este jueves que ese organismo del Gobierno de Estados Unidos ha extendido en los últimos años sus tentáculos de vigilancia.

El Departamento de Justicia aprobó en secreto en 2012 que la NSA escrutara, sin una orden judicial, el tráfico internacional en Internet de ciudadanos estadounidenses en búsqueda de actividades sospechosas de piratería informática, según documentos filtrados por el exanalista Edward Snowden al diario The New York Times y la organización periodística ProPublica.

La nueva filtración de Snowden llega a los dos días de que el Congreso limitara el espionaje telefónico de la NSA

La Administración de Barack Obama permitió a la agencia -una de cuyas funciones es proteger redes militares y de inteligencia contra incursiones externas- analizar cables de Internet en territorio estadounidense para hallar información de ataques informáticos originados en el extranjero. Solo podía vigilar páginas web y actividades -incluido el tráfico a páginas sospechosas de piratería- con lazos con Gobiernos extranjeros.

Los documentos filtrados, sin embargo, revelan que la NSA trató de perseguir a piratas informáticos pero sin haber establecido ningún vínculo con Gobiernos. Además, habría podido tener acceso a información de estadounidenses obtenida por piratas, que luego la fiscalía podría usar en investigaciones contra esos ciudadanos.

Ciberataque masivo a una oficina federal

Un ataque de piratas informáticos contra la agencia gubernamental de EE UU que recopila la información personal de los trabajadores federales (OPM) ha podido dejar al descubierto los datos de cuatro millones de empleados y exempleados, según informaron ayer fuentes oficiales norteamericanas. Las autoridades sospechan que el ataque se lanzó desde China, según los diarios The Washinton Post y The New York Times . El asalto se produjo en diciembre, aunque no se conoció hasta abril. En mayo, tras una investigación, se determinó su alcance.

Es la segunda vez en menos de un año que dicha agencia federal sufre un ciberataque desde China. "La OPM es un objetivo de alto valor", dijo la jefa de la Oficina de Información, Donna Seymour. "Tenemos gran cantidad de información sobre funcionarios y eso es algo que nuestros adversarios quieren".

La filtración llega en un momento de crecientes ataques informáticos en EE UU, que han llevado al Gobierno a ampliar su capacidad de prevención. Y como las anteriores revelaciones, incide en el debate sobre el equilibrio entre el respeto a las libertades individuales y los intereses de seguridad nacional.

El Congreso primó el martes lo primero al aprobar que la NSA deje de almacenar datos sobre las llamadas telefónicas de residentes en EE UU. La ley, que apoyó la Casa Blanca, establece que estarán bajo control de las compañías y el Gobierno solo tendrá acceso mediante una orden judicial. El sistema ganará en transparencia.

Pero esta última filtración es un recordatorio de la opacidad de la NSA: el visto bueno hace tres años del Departamento de Justicia a la expansión del espionaje en Internet no se difundió públicamente ni fue objeto de debate. Igual que el programa de metadatos telefónicos -número, día, hora y duración de las llamadas; pero no su contenido- solo se ha conocido por las revelaciones de Snowden, fugitivo en Rusia desde 2013.

La aprobación hace tres años de la expansión del espionaje en Internet no se difundió públicamente ni fue objeto de debate

La reforma de esta semana es la primera que saca poder a la NSA desde los atentados del 11-S en 2001. Es un hito para los partidarios de las libertades civiles. Pero la recopilación telefónica supone solo una de las muchas aristas de la agencia. Mantiene intacta su capacidad de vigilancia digital en todo el mundo y de espionaje en el extranjero. Y, en paralelo, otros organismos gubernamentales, como el FBI, efectúan tareas de espionaje, también cibernético.

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