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La negociación entre Grecia y la eurozona entra en la recta final

Atenas da por hecho "el inicio de la redacción del acuerdo técnico"

Alexis Tsipras (derecha) y Yanis Varoufakis, este miércoles en Atenas.
Alexis Tsipras (derecha) y Yanis Varoufakis, este miércoles en Atenas. EFE

Frente a la serenidad y el temple que suele recomendar en sus discursos el primer ministro griego, Alexis Tsipras, el Gobierno heleno anunció este miércoles que el acuerdo con los acreedores está prácticamente listo. El propio Tsipras aseguró que la negociación ha entrado en el “tramo final”. Con el tiempo en contra —Atenas debe pagar 300 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI) el 5 de junio, y para ello necesita el pacto—, fuentes de Megaro Maximou, la Moncloa ateniense, dieron por hecho “el inicio de la redacción del acuerdo técnico”. “Nosotros hemos cumplido con nuestra obligación, ahora las instituciones asumen sus responsabilidades”, añade el texto filtrado.

La Comisión Europea desmintió de inmediato que el proceso se halle en fase tan avanzada, y el propio Tsipras, que se reunió por la tarde con el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, y su equipo, matizó el anuncio afirmando que “el acuerdo está cerca” y, sobre todo, garantizando la seguridad de los depósitos bancarios, las pensiones y los sueldos de los funcionarios. Pero fuentes europeas explicaron que la reunión técnica de este jueves en Bruselas será clave, y que las instituciones podrían llegar a ese encuentro con una propuesta que incluya un superávit fiscal más holgado. La clave es si Europa exige o no las reformas laboral y de pensiones, y de si ofrece una reestructuración suave de la deuda.

Medidas de austeridad

Farol o arranque desmedido de optimismo, un documento difundido por la presidencia del Gobierno griego avanza los principales puntos del acuerdo: “Bajos superávit primarios los primeros años” (sin concretar la cuantía, pero alrededor del 1%); ausencia de medidas de austeridad, reforma del IVA, ni un recorte en pensiones o sueldos y un acuerdo a largo plazo para la reestructuración/condonación de la deuda, así como un paquete de medidas de crecimiento. El término usado en el documento griego sobre la deuda engloba una amplia franja que va desde el borrado o cancelación a la quita o reestructuración.

La presunta inminencia del acuerdo se inscribe en la necesidad imperiosa del Gobierno de Atenas de lograr cierta liquidez para afrontar sus necesidades, incluido el pago en junio de 1.600 millones en varios tramos al FMI: si no hay acuerdo, Grecia no podrá pagar los 300 primeros millones la semana que viene. Pero el mensaje de optimismo del comunicado chirriaba frente a declaraciones de la misma fuente gubernamental, que vino a echar la culpa al FMI de que aún no se haya logrado un acuerdo.

“Sigue habiendo un problema con la discrepancia existente entre las instituciones. Si no se requiriera un consenso con el FMI, el acuerdo ya se habría cerrado”, sostuvo la fuente que filtró el supuesto principio de acuerdo. No es la primera vez que Grecia echa balones fuera con la añagaza de diferencias a un lado y otro del Atlántico entre los socios.

Lo más sustancioso del aluvión de comunicados y declaraciones ha sido por tanto el llamamiento a la calma de Tsipras, intentando atajar la galopante huida de depósitos (300 millones salieron del país este martes, el triple que en cada uno de los días previos) y, sin aludirlo, un temible corralito que muchos sitúan este próximo fin de semana. Las pensiones y los sueldos de funcionarios empiezan a pagarse este jueves con normalidad.