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Jalisco, el incendio previsto

El Cartel Jalisco Nueva Generación ha mostrado su beligerancia y su capacidad de fuego

El Gobierno lo convierte en objetivo prioritario en la estrategia de seguridad

Cártel Jalisco Nueva Generación
Militares patrullan el municipio michoacano de Tanhuato. EFE

Enrique Peña Nieto sabía desde junio de 2014 que la seguridad en el Estado de Jalisco se iba a convertir en un dolor de cabeza para su Gobierno. La lucha que había emprendido contra Los Caballeros Templarios en Michoacán crearía espacios para otros narcotraficantes. “Esto llevará a tener un frente de combate en el Estado de Jalisco”, dijo el mandatario a EL PAÍS. Ese vacío dejado por los templarios ha sido llenado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que ha desafiado abiertamente al Estado mexicano en los últimos meses.

"El Gobierno ya tenía la información hace un año. Lo crítico es que no se hayan tomado medidas al respecto hasta ahora", dice Javier Oliva, experto en seguridad nacional. Fue hasta el 1 de mayo que Peña Nieto lanzó una ofensiva en la zona. Ese día, los narcotraficantes recibieron al Operativo Jalisco con una afrenta. Bloquearon carreteras del Estado y calles de Guadalajara, la tercera ciudad más importante de México. También derribaron con un lanzacohetes un helicóptero Cougar del Ejército, matando a 9 personas.

Veo un incremento en el desafío de las organizaciones criminales al Estado 


Javier Oliva, experto en seguridad nacional

“Hay una escalada de violencia muy marcada en el Estado y en la región colindante. Se ha visto que el cártel ha rebasado los límites”, asegura Oliva, académico de la Universidad Nacional (UNAM).

El último episodio se registró el viernes 22 de mayo en la frontera entre Jalisco y Michoacán, una de las zonas de influencia del cártel. Una camioneta con gente armada disparó contra una caravana de ocho vehículos de la Policía Federal que investigaba el despojo de un gigantesco rancho de 112 hectáreas en los municipios michoacanos de Tanhuato y Ecuandureo. La agresión dio lugar a un enfrentamiento en el que murieron 42 supuestos sicarios y un policía, el peor en lo que va del Gobierno priísta.

Únicamente tres personas fueron detenidas en el Rancho del Sol, dos de ellos han declarado ante las autoridades pertenecer al CJNG. 36 cuerpos han sido entregados a sus familias. Al menos 18 eran de Jalisco.

Antes de eso, la organización había secuestrado al diputado federal del PRI Gabriel Gómez Michel. Su cuerpo fue hallado calcinado en Zacatecas en septiembre de 2014, un día después de que fuera raptado junto a su chófer a plena luz del día en las calles de la zona metropolitana de Guadalajara.

En abril 15 policías estatales fueron emboscados en una carretera que lleva a Puerto Vallarta, una de las zonas más turísticas del Estado. En todo el país hay, en promedio, una agresión diaria del narcotráfico a autoridades militares o policiales, según el periódico Excelsior.

“Veo un incremento en el desafío de las organizaciones criminales”, dice Oliva. “Creo que en esa lógica criminal el CJNG se equivocó en atacar a los policías y al derribar el Cougar. Ni Pablo Escobar ni nadie pueden derrotar al Estado”. Muchos han vinculado la agresión de inicios de mayo a la batalla en Rancho del Sol, donde 102 policías se enfrentaron a por lo menos 45 supuestos delincuentes. “Fue un enfrentamiento…no hubo una sola ejecución”, dijo este lunes Enrique Galindo, comisionado de la Policía Federal.

La batalla en Michoacán, que duró más de tres horas y donde se dispararon más de 2.600 balas, volvió a mostrar la capacidad de fuego del CJNG. Las autoridades decomisaron 38 armas largas, dos cortas, un rifle Barrett y un lanzagranadas. “Lo encontramos cargado y suponemos que estaban esperando para dispararlo”, dijo Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de Seguridad.

“Se nota la falta de ayuda de Estados Unidos en el control de armas, este es otro factor que juega negativamente”, apunta el académico.

Los expertos en temas de seguridad como Oliva y Alejandro Hope afirman que no debe exagerarse la potencia del CJNG. Las autoridades lo consideran el cártel más “beligerante” del país y lo han convertido en su objetivo prioritario. “En dos o tres años eso va a conducir a su fragmentación, tal como sucedió con Zetas y Templarios”, dijo Alejandro Hope hace algunos días. Jalisco era un incendio que se veía venir, pero no tendrá la intensidad que se ha visto en otros focos rojos como Michoacán, Tamaulipas o Guerrero. “Ni siquiera Nuevo León en 2010”, dice Hope en referencia a la guerra entre Zetas y el Cártel del Golfo, que llevó al aumento de homicidios, extorsiones y secuestros.

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