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“Las bajas tasas de paro esconden unas enormes cifras de informalidad”

El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, defiende que se apueste por la educación y la innovación

Mexicano, de 64 años, defiende políticas de educación e innovación.
Mexicano, de 64 años, defiende políticas de educación e innovación.

A José Ángel Gurría (Tampico, México, 1950) le gusta evocar dos citas que asegura tener grabadas en letras de oro en su despacho para hablar de la importancia y la naturaleza de la organización que dirige. Las dos citas son de mujeres; ambas latinoamericanas. La primera es de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que asegura que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) no es un club de ricos, sino el de las mejores prácticas. La segunda es de Laura Chinchilla. “La OCDE nos va a permitir convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos”, declaró la expresidenta de Costa Rica, país que comenzará en breve el proceso de adhesión para convertirse en miembro de la organización. La cooperación iniciada con Perú para acceder al estatus de candidato y la situación de Latinoamérica (solo Chile y México están en la OCDE) han centrado la conversación que Gurría ha mantenido con este periódico.

Pregunta. Muy al principio de la crisis se tuvo la impresión de que América Latina estaba dando un enorme paso adelante con un alto crecimiento económico y una importante reducción de la desigualdad. Los resultados son ahora, sin embargo, decepcionantes. ¿Qué está pasando?

Respuesta. La crisis coincidió con unos precios muy altos de las materias primas, del petróleo, metales y todo lo que exporta América Latina. Ahora han caído los precios del petróleo, pero también de muchas de esas materias primas fuera. Lo que exportamos vale menos y se vende en menor volumen porque la clientela alrededor del mundo está creciendo de manera muy modesta. América Latina está creciendo por primera vez en 10 años por debajo del crecimiento promedio de la OCDE. En 2014 fue un 1% frente al 1,8%. Confiamos en la recuperación de 2016.

América Latina es el lugar del mundo donde los impuestos reducen menos la desigualdad

P. América Latina es la región más desigual, a pesar de los progresos realizados. ¿Cómo se explica tan alta desigualdad con una tasa de desempleo de solo el 6%?

R. El problema es que muchas de esas bajas tasas de paro esconden unas enormes cifras de informalidad en las que no se sabe si hay empleo, desempleo o subempleo. Además, no disponemos de sistemas de seguridad social que paguen seguros de paro. Contamos muy bien el empleo, pero nos cuesta mucho trabajo contar el desempleo. Y nos cuesta también mucho trabajo definir cómo se van moviendo los países para reducir la informalidad. Esto se consigue aumentando el atractivo para las empresas para que recluten en la formalidad en lugar de ofrecer solo contratos precarios y temporales a gente que necesita mucho el empleo y acepta cualquier cosa.

P. La OCDE nació para gestionar el Plan Marshall estadounidense que ayudó a reconstruir Europa tras la II Guerra Mundial. ¿Es algo parecido lo que necesitaría América Latina para llegar al primer nivel económico?

Ya quisiéramos los demás crecer a la velocidad en la que ha crecido Perú en la última década

R. El problema del Plan Marshall es que habría que ver quién va a poner ahora el dinero. En Europa hacía falta entonces un poco de dinero, y digo poco porque fueron 13.000 millones de dólares de la época, menos de lo que se gasta ahora en algunas aventuras militares. Pero hacía falta dinero solo para el ladrillo porque los europeos ya tenían el talento y la educación.

P. De manera que, en su opinión, Latinoamérica no necesita tanto el dinero como otro tipo de políticas que apuesten por la educación y la innovación.

R. Se necesitan competencias, como dicen ustedes, y competitividad. Está el tema de la formación, de la I+D, de los impuestos y de la flexibilidad del mercado laboral. Con todo ello llega la inversión porque se hacen bien las cosas.

P. Está llegando la inversión china, sobre todo.

R. Las inversiones van a llegar de todas partes a los países que tomen las decisiones adecuadas como ya están llegando a España, un país que está creciendo, que genera empleo, que redujo el déficit a la mitad y registra superávit de cuenta corriente. La mano de obra es más competitiva que antes, hay empresas que ya se están estableciendo allí y creemos que este año se van a crear 700.000 empleos. Ahí tiene un ejemplo claro.

P. Ustedes están trabajando en profundidad sobre la evasión fiscal y el fraude fiscal. ¿Cómo afecta este problema a Latinoamérica?

R. América Latina es el lugar del mundo donde los impuestos reducen menos la desigualdad, donde hay una mayor brecha entre lo que se debería recaudar y lo que se recauda y, por último, donde el nivel impositivo es más dispar: la carga fiscal de Brasil es del 36% o 37% mientras en México hay unos ingresos bajísimos que no alcanzan a mantener la Administración. Afortunadamente tiene petróleo. Imposible que el Gobierno haga más cosas si no cobra más impuestos. Pero quiere mantener el déficit y la deuda bajos. Una cosa que hay que decir en favor de los latinoamericanos y es que aprendieron en la escuela de las dificultades. Todos tuvieron problemas de deuda y ahora sus finanzas públicas están en una situación razonablemente sólida.

P. Perú quiere entrar en la OCDE en 2021. ¿Cuál es la situación?

R. Perú ha registrado un crecimiento económico excepcional. Ha reducido su tasa de pobreza a la mitad, ha expandido su clase media y ha firmado tratados comerciales con más de 50 países. En el llamado Programa País hemos fijado conjuntamente prioridades: eliminar las barreras al crecimiento, apuntalar las reformas en materia de lucha contra la corrupción, la gobernanza pública y la formación.

P. ¿Cumplir esos objetivos sería suficiente para entrar en la OCDE?

R. Se puede trabajar de manera muy estrecha con la OCDE sin que necesariamente ello implique la adhesión, pero muchos países quieren entrar y Perú es de los que está más adelante. Una vez terminado el programa país se hará una evaluación y se someterá a los miembros la decisión. La membresía, de todas formas, es quizá menos importante que la evolución en sí.

P. Perú es el 6º país más poblado de América Latina y, sin embargo, su economía es la 7ª. Le correspondería un puesto mejor.

R. La cuestión no es el tamaño, sino lo que puede aportar el país a las buenas prácticas de los demás. Perú, además, es un país que considera que la OCDE le puede aportar el beneficio de las mejores prácticas.

P. ¿Cuál sería la palanca de Perú para mejorar su situación? La inversión en educación, por ejemplo, es de solo el 2,8% del PIB frente al 5,6% de la media de la OCDE.

R. Ya quisiéramos todos estar creciendo a la velocidad en la que ha crecido Perú en los últimos diez años. La cuestión es que hay que ver también de dónde se parte. A la velocidad a la que se desarrolla no solo va alcanzar a otros países de Latinoamérica. Obviamente, hay que mantener la tendencia e ir agregando elementos que mejoren la productividad y la competitividad. Además, Perú se está transformando: de exportador de materias primas está pasando a desarrollar la manufactura.

P. ¿Qué ventajas tiene pertenecer a la OCDE, una organización meramente asesora y de estudio?

R. Dentro, los países están en permanente contacto con las mejores prácticas. Se hacen redes y contactos y se obtienen insumos muy importantes.