Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Muere de cáncer un ex alto mando militar chino, acusado de corrupción

El ex 'número dos' de las fuerzas chinas estaba a la espera de juicio

Xu Caihou en una sesión en el Congreso, en 2012.
Xu Caihou en una sesión en el Congreso, en 2012. AP

El ex “número dos” del mando militar chino, Xu Caihou, que se encontraba pendiente de juicio como protagonista de uno de los grandes escándalos de corrupción masiva en su país, ha muerto de cáncer de vejiga a los 71 años, según ha anunciado la agencia oficial Xinhua en un comunicado de apenas cinco frases.

El general fue hasta 2013 uno de los dos vicepresidentes de la Comisión Militar Central, el máximo órgano castrense en China. Era también uno de los 25 miembros del Politburó del Comité Central del Partido. Junto al exjefe de la Seguridad Nacional china, Zhou Yongkang, fue uno de los funcionarios de mayor nivel caídos en la campaña contra la corrupción emprendida por el presidente Xi Jinping hace dos años y medio.

Ya muy enfermo, Xu se encontraba detenido desde marzo de 2014. Entonces los investigadores del Partido Comunista le sacaron del hospital militar donde estaba ingresado para interrogarle en un lugar desconocido y sin comunicación con el exterior. En octubre, expulsado ya del partido y del Ejército, el régimen dio a conocer que el exgeneral había confesado que aceptó “sobornos en cantidades enormes”, bien directamente o a través de su familia.

Aunque no se han llegado a divulgar cifras oficiales, el diario South China Morning Post calculaba esos sobornos en unos 4,4 millones de euros. A cambio de ese dinero, Xu aprovechó su posición para “promocionar a otros”, según Xinhua.

Tras el fallecimiento del exgeneral, los fiscales militares han abandonado la investigación contra él, aunque no el caso por completo. Sus “ganancias ilegales” se tratarán de acuerdo con la ley, indica la agencia oficial. “Está claro que Xu aceptó sobornos. Las pruebas son abundantes y claras”.

Xinhua anunció la muerte pasada la medianoche, un horario que suele seleccionar para transmitir las noticias incómodas. El resto de medios estatales chinos, que en circunstancias normales hubiera dedicado amplios espacios a honrar la memoria de tan alto cargo, también ha pasado de puntillas por la noticia. Incluso el diario del Ejército Popular de Liberación (EPL) se limita a recogerla en un breve en una de sus páginas interiores.

El EPL ha sido uno de los grandes objetivos de la campaña de Xi contra la corrupción. El año pasado ya quedaron detenidos 16 altos mandos y a principios de este mes se anunció la investigación contra otros 14, entre ellos el general Guo Zhenggang, vicecomisario político de la región militar de Zhenjiang. Guo es hijo del general retirado Guo Boxiong, que como Xu también fue “número dos” de la Comisión Militar Central hasta 2012. Los medios estatales chinos han apuntado que el padre podría ser el verdadero objetivo de la pesquisa.

Mediante la limpieza en el Ejército, Xi facilita el camino para crear unas fuerzas armadas modernas y profesionales, uno de los grandes objetivos de su mandato. Pero también ataja una posible fuente de resistencia a su poder. El presidente chino, como segundo de su predecesor en el cargo, Hu Jintao, fue testigo directo de la escasa consideración que los mandos militares tenían por su superior civil.

En 2011 el EPL probó un prototipo de avión caza, el J-20, en vísperas de una visita del entonces secretario de Defensa de EE. UU., Robert Gates, a China, sin conocimiento previo de Hu. En una entrevista concedida a la agencia Bloomberg en enero del año pasado, Gates aseguró que Hu “no tenía un fuerte control” sobre el EPL y apuntó aquel caso como “el mejor ejemplo”.