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El gran partido opositor argentino se une a la derecha en las presidenciales

La Unión Cívica Radical aprueba acompañar al alcalde conservador de Buenos Aires en su carrera hacia la Casa Rosada

Elecciones presidenciales Argentina 2015
Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires, en un acto de campaña REUTERS

El partido más longevo de Argentina, la Unión Cívica Radical (UCR), miembro de la Internacional Socialista desde 1996, deshojó por fin la margarita que venía regando desde hacía meses. Renunció a sus aliados del Partido Socialista argentino, renunció también a una posible alianza con el peronista disidente Sergio Massa, y decidió aliarse con el alcalde conservador Mauricio Macri para las presidenciales del próximo 25 de octubre.

Los radicales tienen lo que ningún candidato opositor: 335 alcaldes repartidos en la inmensa geografía del octavo país más extenso del mundo. O sea: cientos de militantes en cada rincón, una estructura que va mucho más allá de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, más allá de Twitter y Facebook, algo que solo se consigue con sus 124 años de historia. Pero a los radicales les falta algo esencial: un líder, un candidato con opciones reales de vencer en las presidenciales del 25 de octubre.

En los últimos meses la UCR se fue debilitando con sus preguntas existenciales: ¿Qué haría ante las presidenciales? ¿Seguir en la casi extinta alianza de centro izquierda Frente Amplio-UNEN fundada en abril de 2014 por dos radicales y tres dirigentes opositores? Aquella coalición nació malherida desde el principio por la duda. Algunos dirigentes radicales, como Julio Cobos, eran partidarios de aliarse con el diputado kirchnerista Sergio Massa, del Frente Renovador. Y otros, como Ernesto Sanz, se pronunciaban a favor del conservador Mauricio Macri, líder del PRO (Propuesta Republicana).

Macri y Massa son, junto al gobernador peronista de Buenos Aires, Daniel Scioli, favoritos en todas las encuestas para las presidenciales de octubre. Pero, mientras Scioli puede contar en su carrera hacia la Casa Rosada con la estructura y el dinero del peronismo del Partido Justicialista, Macri y Massa no tienen fuerza logística más allá de la capital y provincia de Buenos Aires. Sus partidos sin ellos serían siglas vacías. Basta decir que el Frente Renovador (FR), de Massa, se fundó en junio de 2013 y el PRO de Macri en 2005. La mayoría de los argentinos ni siquiera sabe que PRO es la abreviatura de Propuesta Republicana. Massa y Macri necesitaban las alianzas con los radicales.

Entre los peronistas circula el chiste de que los radicales son capaces de debatir toda una noche cómo hay que limpiar una ciudad y a la mañana siguiente creer que ya la han limpiado. Haciendo honor al chiste, los radicales han esperado que falten solo cinco meses para celebrar las elecciones primarias obligatorias de agosto, para decidir con quién se iban a aliar.

Finalmente, la UCR celebró este sábado en la localidad de Gualeyguachú una convención nacional con 330 delegados. A las 5 de la mañana del sábado venció la propuesta de Ernesto Sanz frente a la de Julio Cobos por 186 votos frente a 130, con una abstención y 13 ausencias. Los radicales disputarán así las primarias de agosto junto al PRO de Mauricio Macri y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, a sabiendas de que Macri ganará esas primarias. Y si Macri ganase las presidenciales, los radicales podrían optar a la vicepresidencia y algunas carteras del Gobierno.

Ernesto Sanz señaló, en su discurso ante los delegados, que no podían aliarse con Sergio Massa, porque “la salida del kirchnerismo no puede ser liderada por alguien que viene del kirchnerismo”. Y pronosticó que la coalición con Macri generaría los votos suficientes como para provocar una segunda vuelta en las presidenciales, que se celebrarían el próximo noviembre.

El radicalismo se quedó sin dirigentes carismáticos de que el presidente Raúl Alfonsín (1983-1989) agotó su mandato. Y a pesar de eso, supo mantener su estructura de partido. No obstante, el acuerdo alcanzado este domingo no despeja las divisiones dentro de la UCR. De hecho, el diputado Ricardo Alfonsín, hijo del expresidente, quien se había mostrado en contra de aliarse con Macri, declaró: “Con este acuerdo no seremos la columna vertebral de una coalición”. (…) “No podemos ocultar que la gente no está esperando el resultado de esta convención para ver qué radical va a ser presidente, están esperando para ver si Massa o Macri van a ser presidente".