El Gobierno argentino denuncia al espía que colaboraba con Nisman

El agente declaró que Inteligencia conocía las escuchas que usó Nisman contra Fernández

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández,Foto: reuters_live

La muerte del fiscal Alberto Nisman ha provocado que la pelea entre el Gobierno de Cristina Fernández y el espía Antonio Stiuso ascienda hasta los tribunales. La disputa entre la presidenta y el hombre que durante los tres mandatos kirchneristas ejerció como jefe de Operaciones de los Servicios Secretos hasta que Fernández forzó su retiro el pasado diciembre podría resultar apasionante si no fuese porque está destapando una cloaca de supuestos delitos tan graves como impunes. Una cloaca que Néstor Kirchner y Fernández mantuvieron bien cerrada desde 2003. El martes, sin embargo, el actual responsable de la Secretaría de Inteligencia, Oscar Parrilli, efectuó una denuncia contra Stiuso y otros agentes por “maniobras de contrabando y evasión impositiva”. Y este miércoles los diarios La Nación y Página 12 revelaban el contenido de la declaración que Stiuso efectuó la semana pasada ante la fiscal Viviana Fein, que investiga la muerte de Alberto Nisman.

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Stiuso fue señalado desde hace un mes por Cristina Fernández como el artífice de la denuncia de Nisman contra ella y como el cerebro de una operación que a través de la muerte del fiscal pretendía desestabilizar a su Gobierno. Sin embargo, Stiuso aseguró ante la fiscal que no sabía que Nisman tenía pensado realizar esa denuncia. Y apuntó hacia sus dos inmediatos superiores de entonces como conocedores del contenido de las escuchas que sirvieron a Nisman para presentar su denuncia contra Fernández por encubrimiento de supuestos terroristas iraníes. Stiuso se refiere al entonces secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, y al anterior vicesecretario, Francisco Larcher. Señalarlos a ellos es apuntar contra la Casa Rosada, ya que ambos eran hombres de la más estrecha confianza de Néstor Kirchner desde sus tiempos de gobernador de la provincia de Santa Cruz.

La investigación mostró que Nisman llamó en sus últimos días de vida varias veces a teléfonos que estaban a nombre de Stiuso. Sin embargo, Stiuso dijo que nunca respondió a esas llamadas porque tenía el teléfono en silencio ante el acoso de los periodistas. El agente no aclaró por qué nunca le devolvió ninguna llamada a Nisman. El espía dijo mostrarse sorprendido por la “forma intempestiva” en que el fiscal planteó la denuncia, ya que la presentó durante el periodo de receso judicial en Argentina durante el verano austral. Y añadió: “De haberlo sabido, lo hubiese aconsejado o asesorado de otra manera”. Stiuso indicó que vio a Nisman por última vez en octubre y hablaron por última vez en Navidad. Nisman le dijo que estaba trabajando en las escuchas, según su testimonio. Pero Stiuso aseguró que él desconocía “la entidad” que Nisman iba a dar a las grabaciones que efectuó la Secretaría de Inteligencia.

El pasado diciembre la presidenta Cristina Fernández descabezó la cúpula de la Secretaría de Inteligencia sin ofrecer ninguna explicación. Semanas después Antonio Stiuso fue jubilado con 61 años. El 14 de enero, el fiscal Alberto Nisman presentó una denuncia contra Cristina Fernández por encubrimiento de supuestos terroristas iraníes. A los cuatro días, el 18 de enero, apareció muerto el fiscal. Cristina Fernández aseguró que a Nisman lo asesinaron para vengarse de ella. Y apuntó a Stiuso como artífice de la denuncia y responsable de una operación en la que se pretendería desestabilizar a su Gobierno.

Stiuso se mantuvo en silencio. Pero al descubrir que había llamadas de Nisman hacia varios teléfonos puestos a su nombre, la fiscal lo llamó a declarar. La ley argentina prohíbe a los agentes, incluso jubilados, revelar secretos de su profesión. Entonces el Gobierno tomó el 5 de febrero una medida que parecía muy valiente: lo autorizó a contar “todo lo que sabe, hizo o vio” desde que ingresó en la Secretaría de Inteligencia en 1972 hasta que se jubiló en enero de 2015. Lo que el Gobierno no dijo entonces es que unos 20 días después, este martes, iba a denunciarlo por contrabando. La denuncia se podría interpretar en el mundo de los espías como un aviso de todo lo que el Gobierno podría tener contra él. El problema para el Gobierno, si prosigue la disputa en los tribunales, será delimitar las responsabilidades en Stiuso sin perjudicar a sus superiores que trabajaban a las órdenes directas de la Casa Rosada.

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Santiago Blanco Bermúdez, abogado de Stiuso, declaró este miércoles en Radio La Red que fue el propio Stiuso quien ya había denunciado ante la Justicia una operación de contrabando de 94 toneladas de mercancía importada. “Fue Stiuso quien denunció eso. Hay una campaña feroz [del Gobierno] para tratar de que sea visto como el mal, una campaña de demonización para desviar la atención de los males que lo aquejan”.

El letrado informó de que Stiuso se encuentra ahora fuera de Argentina debido a las amenazas sufridas. "En estos momentos Stiuso está fuera del país porque, debido a la campaña de la que está siendo víctima, las amenazas que viene recibiendo y los hechos de violencia, se hizo útil que estuviera fuera del país para preservar a su familia", señaló.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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