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Varoufakis se compromete a evitar “acciones unilaterales”

La carta del ministro de Finanzas griego enviada al Eurogrupo combina concesiones y demandas a los socios

Yanis Varoufakis llega al Parlamento de Atenas el miércoles. Ampliar foto
Yanis Varoufakis llega al Parlamento de Atenas el miércoles. AFP

Apenas dos folios. Claro, rotundo y directo. La carta del ministro griego Yanis Varoufakis al presidente del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloem, contiene muchas de las cesiones que esperaban los socios europeos, según el documento al que ha tenido acceso este periódico. Varoufakis pide “la extensión del Acuerdo Máster para la Facilidad de Asistencia Financiera” por un periodo de seis meses, y lo vincula sin dobleces al actual acuerdo: Grecia reclama “el mejor uso de la flexibilidad dentro del acuerdo actual”. Y aún más; concede a los socios que Atenas buscará “concluirlo exitosamente y revisarlo sobre la base de las propuestas del Gobierno griego y las instituciones”.

Varoufakis subraya que el Ejecutivo heleno “está comprometido con profundizar el proceso de reformas”, y pone el énfasis en la mejora “del crecimiento y el empleo”, “la sostenibilidad financiera y de la deuda, y de una mayor justicia social tras los significativos costes que ha causado la crisis actual”. Grecia reconoce que los procedimientos acordados por el Gobierno anterior y los socios “se interrumpieron con motivo de las elecciones”; como resultado, “muchos de los acuerdos técnicos han sido invalidados”. La propuesta contiene siete puntos:

1. Un compromiso para estabilizar la posición fiscal con “superávits fiscales apropiados”, “garantizar la sostenibilidad de la deuda” e insiste en que las metas fiscales de 2015 (un superávit del 3% del PIB, que Grecia considera inalcanzable) debe “tener en cuenta la presente situación económica”. Esto es: la caída del PIB griego del último trimestre, la huida de capitales y el desplome de los ingresos, 2.000 millones menores de lo previsto en enero.

2. Grecia trabajará “con los socios europeos e internacionales” y se compromete a no tomar acciones unilaterales que pongan en peligro “las metas fiscales, la recuperación económica y la estabilidad financiera”.

3. Reclama “permitir al BCE que reintroduzca” la posibilidad de que sus bancos coloquen deuda griega en Fráncfort a cambio de liquidez.

4. Pide “extender la disponibilidad” de la financiación del mecanismo de rescate europeo durante los próximos seis meses.

5. Se compromete a trabajar con las instituciones para un nuevo “Contrato de Recuperación y Crecimiento” que las autoridades griegas acordarán con Europa y el FMI: un tercer rescate en toda regla.

6. Grecia accede a que la UE y el BCE supervisen el acuerdo “con el mismo espíritu, con el FMI”. Esto es: fin de la troika a la alemana. Las tres instituciones seguirán supervisando a Grecia, aunque probablemente cada una por su lado.

7. Pide negociar la activación de las disposiciones acordadas por el Eurogrupo en noviembre de 2012 en lo relativo a “futuras medidas de asistencia de la deuda”. Lo más probable es que los socios permitan ampliar los plazos de pago, e incluso alguna rebaja (mínima de intereses).

Grecia, tras describir esas demandas y concesiones, se compromete a “cooperar a fondo con las instituciones europeas y el FMI” para asegurar “la estabilidad fiscal y financiera” y, además, para que se permita al Ejecutivo “introducir reformas sustantivas y de amplio alcance necesarias para restaurar los niveles de vida de millones de griegos para conseguir un crecimiento económico sostenible, empleo digno y cohesión social”. Apenas folio y medio, en definitiva, plagado de concesiones pero que mantiene también parte del espíritu del Gobierno de Tsipras. Grecia cede, y espera que Europa haga también ahora concesiones en el Eurogrupo de mañana.

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