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Un primogénito controvertido

Sebastián Dávalos ha sido criticado por sus negocios desde 2012

Sebastian Davalos presenta su renunica en Santiago de Chile. Ampliar foto
Sebastian Davalos presenta su renunica en Santiago de Chile. REUTERS

El hijo mayor de Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, cientista político de 36 años y padre de los dos nietos de la presidenta socialista, ha puesto al Gobierno en una situación impensable a comienzos de febrero, cuando la mandataria se fue de vacaciones de verano al sur de Chile tras haber cerrado con éxito el primer año de su segundo período en La Moneda. El caso conocido como Nueragate lo involucra junto a su esposa, Natalia Compagnon, en negocios supuestamente favorecidos por el uso de información privilegiada conseguida gracias a su posición. En medio de una Administración cuyo objetivo central es la búsqueda de la igualdad en todos sus frentes, el director Sociocultural de la Presidencia y su pareja lograron una ganancia de 3,8 millones de dólares con una operación inmobiliaria.

No es la primera vez que Dávalos deja en una situación incómoda a su madre y al centroizquierda chileno. Miembro de la masonería, habituado a lucir pajarita, sombreros y aretes, quizá el primer incidente que llamó la atención de la opinión pública ocurrió el 21 de diciembre de 2012. La prensa esperaba alguna declaración fuera de su residencia de Bachelet, que entonces era directora de ONU Mujeres en Nueva York y se hallaba de visita en Santiago, cuando de pronto apareció su hijo en un descapotable Lexus modelo New IS 250, negro y con asientos de piel blanco, evaluado en cerca de 50.000 dólares. La imagen llamó la atención porque tanto Bachelet como su familia de origen, ligada a las agrupaciones de derechos humanos en la dictadura de Pinochet, se han caracterizado por llevar una vida austera. La madre de la gobernante, Ángela Jeria, vive en el mismo piso que compró a comienzos de los setenta su esposo, el general Alberto Bachelet, antes de morir en la cárcel torturado por sus compañeros de armas.

Luego de este incidente, la revista Qué Pasa reveló los negocios del primogénito de Bachelet en el sector privado. Su información comercial incluía seis sociedades comerciales junto a su esposa dedicadas a la asesoría de emprendedores e inversionistas. La compañía Caval, que habían fundado en febrero de 2012, era propietaria de otros tres coches Lexus. Poco amigo de entrevistas, Dávalos luego declaró: “Nunca fui beneficiado en nada”. Sobre su trabajo en la Cancillería chilena, donde se desempeñó desde 2005, Dávalos agregó: “A uno lo van a cuestionar siempre. Si trabajas en el sector público eres un apitutado [tienes enchufe] y si trabajas en el sector privado tiene que haber tráfico de influencias”.

Poco después, Dávalos se querelló por injurias contra el periodista Tomás Mosciatti, de radio Bío Bío, que señaló que era “muy poco razonable” y “al menos sospechoso” el vínculo comercial y las asesorías que el hijo de la presidenta prestaba a empresas de China luego de desempeñarse en Cancillería. El Servicio de Impuestos Internos (SII) abrió una investigación para que se aclararan sus rentas y aunque Dávalos ha señalado que no encontró irregularidades, el resultado se mantiene en reserva.

Dávalos apareció en 2012 en un descapotable Lexus modelo New IS 250, evaluado en 50.000 dólares

Tiene el sueño frustrado de haber sido piloto de la Fuerza Aérea de Chile, la institución donde su abuelo materno llegó a ser un destacado general. Una hipermotropía, sin embargo, impidió que lo lograra, aunque en 2009 hizo el curso de reservista. Máster en Gobierno y Gerencia Pública, es aficionado a la música heavy metal, según relevó en una entrevista al diario La Tercera. También al paintball, el deporte en que los jugadores disparan bolas de pintura a sus contrincantes y que Dávalos acostumbraba a jugar con los amigos. De acuerdo a su declaración de intereses y patrimonio, que tuvo que realizar en medio del Nueragate, también le gustan las motos: tiene una Harley-Davidson del 2014.

Jorge Alberto Sebastián Dávalos Bachelet nació el 1 de junio de 1978 en Leipzig, Alemania Oriental. Siempre cuenta que nació en un país que ya no existe. Fue bautizado como Sebastián en honor a la chapa que usaba en la clandestinidad un destacado dirigente socialista, Carlos Lorca, referente político de la generación de Bachelet que fue detenido y desaparecido por la policía secreta de Pinochet, según el libro Bachelet. Historia no oficial, de los periodistas Andrea Insunza y Javier Ortega.

Es el primero de los dos hijos que Bachelet tuvo con Jorge Dávalos, un estudiante de arquitectura chileno con el que se casó en la RDA mientras ambos estaban en el exilio. Cuando Bachelet regresó a Chile a comienzos de 1979, su primogénito tenía apenas meses. La pareja se reintegró en Santiago con bastante dificultad y, mientras se dedicaban a terminar sus respectivas carreras, en plena dictadura, en 1984 tuvieron a su segunda hija, Francisca, antropóloga que vive en Argentina. A mediados de los ochenta el matrimonio se separó. En esos años, Dávalos siendo un niño, acostumbraba a acompañar a su madre y a su abuela a las protestas contra el régimen de Pinochet. En 1991 una fotografía lo retrata en medio de una ceremonia en homenaje a su abuelo. Tenía 12 años y estaba acurrucado junto a Bachelet, que en ese tiempo era médico desconocida y lucía pelo largo y unas gafas redondas y grandes.

En 1992 nació la tercera de los tres hijos de la médico socialista, Sofía Henríquez, estudiante de psicología que, como sus hermanos, rehúye a la prensa. En la primera campaña presidencial de su madre en 2005, Sebastián Dávalos se mostraba molesto con los periodistas que esperaban a la candidata fuera de su casa. Nunca ha tenido una relación amigable con la prensa. Incluso en la declaración que leyó para anunciar su renuncia, criticó las informaciones, según él “falsas”, que los medios han publicado sobre él en los últimos días.

En octubre de 2012, se casó con su pareja y madre de sus hijos, Natalia Compagnon. Celebraron su boda en la finca de un conocido empresario chileno, Gonzalo Vial Concha, donde Dávalos lució un bastón y un sombrero de copa. Su esposa tiene 31 años y solo una vez ha concedido una entrevista, en la que relató que se crió en una zona sencilla de Santiago junto a su madre, que trabajaba como asistente dental. Conoció a Dávalos en la Universidad Central, una casa de estudios privada donde ambos estudiaban Ciencias Políticas. Actualmente la pareja vive en el mismo condominio que Bachelet, en la comuna precordillerana de La Reina, en el oriente de Santiago.

Mis hijos no son personas corruptas, no infringen la legalidad 

Bachelet en 2013

En marzo de 2014, cuando Bachelet inició su segundo período en La Moneda, Dávalos le ofreció a su madre asumir como director Sociocultural de la Presidencia ad honorem, un cargo que habitualmente ejerce en Chile la primera dama. A propósito de la trama del Nueragate, el cargo ha sido cuestionado desde diferentes sectores. Bachelet se ha referido en varias ocasiones a las críticas hacia su primogénito. En junio de 2013, afirmó en El Mercurio: “No hay nadie sobre la ley, ni un familiar de un expresidente, ni un periodista (…) Mis hijos no son personas corruptas, no infringen la legalidad y, como madre, espero que se comporten como adultos”.

En el pasdao mes de diciembre, Dávalos señaló en una entrevista al vespertino La Segunda que le había gustado tanto las funciones en La Moneda, que no quería volver al área privada cuando terminara el Gobierno. Aunque no en lo inmediato, no descartaba seguir en la política activa. Con su renuncia dada a conocer este viernes después de una semana de presión hacia Bachelet, la única capaz de determinar el destino de su primogénito, la mandataria sufre un golpe duro. Dávalos era el único miembro de su familia que participaba activamente de funciones públicas y trabajaba en oficinas contiguas a la suya en el Palacio presidencial. Con el episodio del Nueragate, de todos modos, quedó de manifiesto las tensiones que su hijo mantenía con dirigentes importantes del Ejecutivo, como su ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, considerado el hombre fuerte del Gobierno.