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EE UU reabre el debate sobre la implicación saudí en el 11-S

La Casa Blanca sopesa desclasificar 28 paginas del informe oficial del atentado

Obama y el rey saudí, la semana pasada en Riad.
Obama y el rey saudí, la semana pasada en Riad. EFE

La posible relación entre Arabia Saudí y Al Qaeda vuelve a cobrar fuerza. El testimonio de un miliciano de la organización terrorista ha reavivado el debate en Estados Unidos sobre la desclasificación de una sección del informe oficial sobre el 11-S que examina vínculos entre el país árabe y los autores de los atentados. 15 de los 19 terroristas que participaron eran saudíes, igual que el entonces líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden.

Zacarias Moussaoui, un miliciano de Al Qaeda detenido en EE UU pocas semanas antes de los atentados de 2001 y condenado en 2006 a cadena perpetua por su relación con la red terrorista, declaró en octubre ante abogados federales que miembros destacados de la familia real saudí hicieron a finales de los años 90 donaciones a Al Qaeda. Así consta en documentos judiciales revelados el miércoles por el diario The New York Times en el marco de una demanda, iniciada en 2002, contra Arabia Saudí presentada por familiares de los fallecidos en los atentados en Nueva York y Washington.

Un terrorista detenido en EE UU antes de los atentados de 2001 asegura que miembros destacados de la familia real saudí hicieron a finales de los años 90 donaciones a Al Qaeda

Moussaoui -quien se considera que podría haber participado en los atentados del 11-S si no hubiera sido detenido antes- pidió por carta el año pasado al juez que lleva el proceso poder prestar declaración desde la prisión de máxima seguridad de Colorado en la que cumple condena. Ante los letrados, el ciudadano de origen francés también aseguró haberse reunido con un representante de la Embajada saudí en Washington para abordar un plan de derribar con un misil el avión del presidente de EE UU.

Arabia Saudí es uno de los principales aliados de EE UU en Oriente Próximo, aunque en los últimos años la relación se ha vuelto más tensa por el malestar saudí por la posición de Washington en las revueltas de la Primavera Árabe, y su política hacia Irán y Siria. El boom petrolero que vive EE UU ha menguado su dependencia del mayor exportador de crudo del mundo. Y en los últimos meses, Washington ha elevado el tono sobre las vulneraciones de derechos humanos en el país árabe.

Pero la relación sigue siendo estratégica, sobre todo en materia de seguridad. Lo evidencia la visita a Riad que hizo la semana pasada el presidente Barack Obama para prestar sus condolencias por la muerte del rey Abdalá y reunirse con su sucesor, el rey Salman. Y la contribución saudí a la campaña de bombardeos contra posiciones del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria.

Las acusaciones del terrorista preso en EE UU han reactivado la larga campaña de varios congresistas a favor de la desclasificación de las 28 páginas que permanecen secretas del informe, difundido en diciembre de 2002, de la comisión del Congreso que investigó los atentados. El portavoz de la Casa Blanca, John Earnest, dijo este jueves que la Administración, en respuesta a una solicitud del Capitolio, pidió el año pasado a las agencias de inteligencia una revisión sobre si ese material podía desclasificarse sin poner en peligro asuntos de seguridad nacional. “El proceso sigue en curso”, señaló, sin plazos, Earnest en su rueda de prensa diaria.

Es sabido que Arabia Saudí ha financiado a grupos islamistas, algunos próximos al EI. Pero su grado de implicación en el 11-S es un misterio por resolver

Un portavoz de la Embajada saudí, citado por el Times, subrayó que la comisión de investigación negó que existieran vínculos entre Arabia Saudí y EE UU, y se mostró favorable a la desclasificación de esa sección del informe para atajar cualquier suspicacia. A su vez, el portavoz minimizó las palabras de Moussaoui. Dijo que carece de “credibilidad” al ser “mentalmente incompetente”. Durante su juicio, un médico le diagnóstico una enfermedad mental pero se le consideró competente para responder ante la justicia.

La Casa Blanca declinó comentar las inculpaciones del terrorista y destacó la visita de Obama como muestra de la “fortaleza” de la relación con Riad. Sin embargo, el testimonio de Moussaoui es incómodo: el miliciano asegura que se reunió en Arabia Saudí con el actual rey Salman, cuando era príncipe, para entregarle cartas de Bin Laden. También afirma que en el archivo de donantes de Al Qaeda que él supervisaba a finales de los años 90 aparecían varios príncipes saudíes.

Es sabido que magnates saudíes apoyaron a Bin Laden, hijo de un reconocido empresario, y que Arabia Saudí ha financiado a grupos islamistas en las últimas décadas, algunos próximos al EI. Pero el grado de implicación saudí en la planificación y ejecución del 11-S es un misterio por resolver.

“Acusaciones improbables”

Philip D. Zelikow, el director ejecutivo de la comisión oficial que investigó los atentados del 11-S, minimiza el testimonio de Zacarias Moussaoui. “Es comprensible que haría lo que fuera para dañar al liderazgo saudí desde su celda incluso con acusaciones tan improbables como estas”, declara a este diario Zelikow, que fue asesor del Departamento de Estado entre 2005 y 2007.

“Tampoco es sorprendente que abogados en traje que [pueden] ganar mucho dinero del Gobierno saudí estuvieran entusiasmados en usar ese material y amplificar su alcance”, agrega, en una crítica implícita a los letrados de los familiares de fallecidos el 11-S que presentaron una demanda contra Arabia Saudí.

Zelikow subraya que Moussaoui era miembro de Al Qaeda, una red terrorista que durante 20 años ha tenido como objetivo “destruir” el reino saudí y que en la cárcel no ha renunciado a esas “creencias”.

En cuanto al debate actual, defiende que no se desclasifique la sección del informe sobre el posible papel de las autoridades saudíes en el 11-S. Así se hizo, esgrime, porque hubo elementos que no se pudieron investigar o corroborar. Y destaca que es el mismo procedimiento que empleó el FBI en su propia investigación. “Son protecciones ampliamente respetadas”, afirma.

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