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Petrobras confirma que su dirección será sustituida

Su presidenta, Graça Foster, se reunió este martes con Rousseff para acordar su salida

La presidenta de Petrobras, Graça Foster.
La presidenta de Petrobras, Graça Foster.

El gran escándalo de corrupción que agita a una de las mayores empresas estatales de América Latina se ha saldado este jueves con el relevo de toda la cúpula de Petrobras. La renovación de la directiva ha sido confirmada este miércoles por la compañía, casi 24 horas después de que se hiciera pública (en los medios, pero sin informaciones oficiales, ni del Gobierno ni de la empresa) la salida de la presidenta de la petrolera, Graça Foster.

"Petrobras informa de que su Consejo de Administración se reunirá el próximo viernes para elegir la nueva dirección ante la renuncia de la presidenta (de la empresa) y de los cinco directores", reza el comunicado enviado al mercado por Petrobras. La salida de Foster tardó en ser confirmada, según la prensa brasileña, porque la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aún no se había decidido por un sustituto, una decisión que tomará finalmente el nuevo ministro de Hacienda, Joaquim Levy. Mientras, las acciones de la empresa subieron un 15% el martes, y este miércoles cotizaban de nuevo al alza.

Fue ayer cuando Foster se reunió con Rousseff para acordar su salida y la de cinco directivos, según la prensa brasileña. Foster, que llevaba tres años en el cargo, era una apuesta personal de la presidenta. Presionada por el escándalo de corrupción, había puesto su cargo a disposición del Gobierno en diciembre, pero Rousseff mantuvo su apoyo. A finales del año pasado, declaró: “Conozco a Graça. Sé de su seriedad y su corrección”. Lo hizo, además, días después de que una exgerente de Petrobras declarase a la fiscalía que Foster conocía las irregularidades en la estatal.

El gran esquema de corrupción que supuestamente operó en Petrobras entre 2004 y 2012 desvió aproximadamente 10.000 millones de reales (unos 3.200 millones de euros), según las últimas revelaciones de la Operación Lava Jato, que investiga el caso. La fiscalía pide la devolución de 1.500 millones de reales (482 millones de euros) a las arcas públicas, para paliar el daño que los sucesivos escándalos han infligido a Petrobras. Las revelaciones del caso no se detienen: la semana pasada, Julio Camargo, uno de los detenidos acusados de sobornar a altos cargos, declaró que pagó 12 millones de reales (casi 4 millones de euros) para obtener concesiones de obras y añadió que el pago de sobornos por parte de concesionarias a la compañía era “una realidad institucionalizada”.

Son tiempos difíciles para el gigante petrolero. Sus ganancias en el tercer trimestre de 2014 cayeron un 9,07% respecto al mismo período de 2013, según el informe de resultados publicado la semana pasada, que no fue auditado y que ya había sufrido dos retrasos (en noviembre y en diciembre). Petrobras había justificado la tardanza por la necesidad de incluir las pérdidas relacionadas con la red de sobornos y blanqueo de dinero. Finalmente, no lo hizo.

El gran orgullo de Brasil valía en 2010 unos 380.200 millones de reales, pero cuatro años después su valor se estima 2,3 veces menor: 112.000 millones de reales (36.000 millones de euros). La semana pasada, en una de sus últimas apariciones públicas como presidenta de Petrobras, Foster anunció la reducción de las actividades de exploración “al mínimo necesario” durante unos años.

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