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La OSCE acusa a los rebeldes ucranios de torpedear el diálogo

Tres muertos en Donetsk en las últimas 24 horas a consecuencia de las cargas de artillería a la que es sometida la ciudad

Un miliciano prorruso observa como una mujer entra en su casa tras ser alcanzada por el bombardeo, a las afueras de Donetsk.
Un miliciano prorruso observa como una mujer entra en su casa tras ser alcanzada por el bombardeo, a las afueras de Donetsk. AFP

Los esfuerzos diplomáticos para resolver el conflicto del este de Ucrania han sufrido un nuevo revés al fracasar en Minsk las conversaciones del Grupo de Contacto Trilateral, integrado por representantes de las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk (RPD y RPL), Ucrania y Rusia, bajo la égida de la OSCE. A las divergencias acumuladas se sumaron el sábado las discrepancias entre los insurgentes prorrusos y la OSCE. En el escenario del conflicto continuaba el derramamiento de sangre. La alcaldía de Donetsk señalaba que se habían producido tres muertos y cuatro heridos en la jornada del sábado al domingo a consecuencia de las cargas de artillería a la que es sometida la ciudad. Una escuela de Donetsk fue alcanzada por los disparos el domingo, aunque no se produjeron víctimas.

En Kiev, el ministro de Defensa de Ucrania Stepán Poltorak manifestó que el 31 de enero se registraron 15 muertos y 30 heridos entre las fuerzas leales a Kiev en toda la zona de los combates (de la “operación antiterrorista” según su terminología). El número de voluntarios para el frente solo llega al 20% de la cantidad necesaria, dijo el ministro, según la agencia Liga.net. Ucrania planea introducir medidas legales para evitar que los jóvenes en edad militar puedan irse al extranjero. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, les invitó recientemente a desertar y les ofreció cobijo.

Tras la cita del sábado en la capital de Bielorrusia, la presidencia de la OSCE (ejercida por Serbia) lamentó en un comunicado que los firmantes de los documentos del pasado septiembre en nombre de “ciertas zonas de las regiones de Donetsk y Lugansk” no hubieran acudido ahora a Minsk y hubieran mandado en cambio a representantes que “no estaban en posición de discutir” la propuesta presentada por el grupo de contacto trilateral y “ni siquiera preparados para discutir la aplicación del alto el fuego y la retirada del armamento pesado”. “En lugar de ello, pidieron una revisión del Protocolo y el Memorando”, señala el comunicado. Igor Plotnitski y Alexandr Zajárchenko, en nombre de la RPL y la RPD respectivamente, fueron los firmantes de los documentos de Minsk (el protocolo del 5 de septiembre el memorando del 19).

El sábado les representaban respectivamente Vladislav Deinego y Denís Pushilin, que reaccionaron a las acusaciones de la presidencia de la OSCE con un comunicado conjunto en el que calificaban de “ofensa” la valoración de su trabajo y acusaban a Kiev de no haber confirmado las competencias de Leonid Kuchma, el expresidente ucranio, en tanto que representante de Kiev en las conversaciones. Deinego y Pushilin exigieron un alto el fuego para continuar negociando. “No vamos a ponernos de acuerdo cuando apuntan hacia nosotros y hacia nuestros ciudadanos los cañones, los lanzaminas y los lanzamisiles”, señalaron. “El alto el fuego debe ser confirmado por una orden oficial del presidente Poroshenko al ejército ucraniano y la guardia nacional”

La cita de Minsk duró cerca de tres horas y aparte de Kuchma y los representantes secesionistas se encontraban en ella el embajador de Rusia en Ucrania, Mijáil Zurábov, y la representante de la OSCE Heidi Tagliavini. Asimismo, estuvo presente Víctor Medvedchuk, un político ucraniano considerado próximo a Vladímir Putin, que en el pasado dirigió la administración del presidente Víctor Yanukóvich.

En Moscú, el secretario de prensa de Rusia, Dmitri Peskov, recordó que Kuchma ha sido encargado de participar en las conversaciones por el mismo Poroshenko. Según la agencia Tass, Peskov valoró la situación con “optimismo precavido” y afirmó que Moscú espera que las consultas continúen. Entre las divergencias de las partes está la línea de contacto a partir de la cual ambas deben retroceder 15 kilómetros por banda. Ucrania quiere que se respete la línea de contacto fijada en Minsk en septiembre, pero los separatistas quieren que se parta de la línea de contacto actual, que diverge de aquella debido a la modificación de posiciones sobre el terreno. Kuchma dijo que los representantes separatista habían “amenazado a la parte ucraniana” con continuar los combates en toda regla si no se cumplían sus exigencia y que querían un “alto el fuego unilateral”, según el servicio de noticias ZN.ua.

Por su parte, el ministro de Defensa de Ucrania, Poltorak, afirmó que, a diferencia del verano, el equipo bélico y los efectivos humanos de la Federación Rusa que entra en territorio de Ucrania “por lo general” “está totalmente despersonalizado y los soldados que detenemos llevan en el bolsillo izquierdo el carné militar de la RPD y en el derecho, el pasaporte ruso”. En verano, sin embargo, Ucrania capturó equipo en el que se encontraban datos técnicos y la documentación de los vehículos, añadió.