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La guerra siria salpica el Golán

En torno a la zona luchan israelíes, fuerzas de Damasco, rebeldes y yihadistas

Vehículos en llamas en Ghayar, este miércoles, cuando se registró el incidente entre Hezbolá y el Ejército israelí.
Vehículos en llamas en Ghayar, este miércoles, cuando se registró el incidente entre Hezbolá y el Ejército israelí. AFP

La guerra abierta en Siria tras las revueltas de marzo de 2011 ha dado un giro decisivo al conflicto que desde cerca de medio siglo se libra en los altos del Golán. La estratégica región es el punto donde convergen tres países enfrentados: Siria, Líbano e Israel. De ser el escenario de la tercera guerra entre árabes e israelíes en 1967, se convierte hoy, con Siria de telón de fondo, en el tablero de enfrentamiento entre el bloque compuesto por la milicia libanesa Hezbolá y las tropas sirias por un lado, y, por otro, sin colaboración entre ellos, el de yihadistas y las Fuerzas de Seguridad Israelíes (IDF, por sus siglas en inglés). Entre ambos frentes queda atrapada la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL).

“El Asad y Hezbolá tratan de hacer allí un frente común”, explica un analista

En junio de 1967, fuerzas árabes compuestas por tropas de Egipto, Jordania y Siria eran derrotadas por el Ejército israelí en la Guerra de los Seis Días. En 1981, Israel anexionaba oficialmente parte del territorio de los altos del Golán. Criticado por la comunidad internacional, el Gobierno israelí hacía del territorio fronterizo con sus enemigos del norte una zona tampón para contener a las tropas sirias. Durante tres décadas, Siria e Israel han mantenido una guerra de retórica sobre los altos del Golán sin un solo cruce de balas. Ha sido la milicia-partido libanesa Hezbolá, apoyada por Siria y financiada por Irán, quien ha servido de puente a sus aliados para enfrentarse repetidamente contra los uniformados israelíes.

Desde la retirada unilateral israelí en el año 2000, Líbano y sobre todo Hezbolá reclaman el pedazo de territorio de 22 kilómetros cuadrados aún ocupado y conocido como las granjas de Shebaa. Tras la última guerra que libraron las IDF y los combatientes de la milicia libanesa en julio 2006, son soldados indios bajo el mando de las tropas españolas quienes patrullan la parte libanesa.

El pasado 18 de enero, helicópteros israelíes bombardeaban un convoy de Hezbolá matando a seis de sus hombres en el sector sirio de los altos del Golán. La vaticinada respuesta por parte de Hezbolá se sellaba en la mañana de este miércoles contra un contingente de las IDF y el consiguiente cruce de proyectiles de morteros dejando dos soldados israelíes y un casco azul español muertos. Atrás queda el enfrentamiento sobre un territorio disputado entre Siria e Israel para convertirse en el campo de batalla entre los ejércitos sirio e israelí y los milicianos rebeldes y de Hezbolá. “Es la primera vez que Hezbolá responde a Israel desde territorio libanés por un ataque ocurrido en otro país, en Siria”, apunta Mario Abou Zeid, investigador del centro de estudios Carnegie en Beirut. “Tanto el Ejército sirio como Hezbolá intentan consolidar un frente común en el sur, usando el Líbano y los altos del Golán en Siria como plataforma para atacar a yihadistas y a las tropas israelíes simultáneamente. Israel por su parte usa a los yihadistas como barrera contra milicianos libaneses y soldados sirios”.

Los recientes enfrentamientos redibujan los frentes en el Golán. Israel se ha convertido en un actor en el conflicto sirio, en el que yihadistas y rebeldes —hospitales israelíes han atendido a algunos de sus heridos— luchan contra las tropas del presidente Bachar el Asad. Por su parte, Hezbolá, cuyos efectivos se cifran entre 10.000 combatientes y unos 30.000 reservistas, amplía sus frentes dentro de Siria y Líbano contra los yihadistas y, desde ambos países, contra las tropas israelíes.

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