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Pegida afronta su primera crisis con la caída de su jefe

El líder xenófobo alemán dimite por colgar en Facebook una foto disfrazado de Hitler

Imagen que Bachmann, caracterizado como Hitler colgó en Facebook.
Imagen que Bachmann, caracterizado como Hitler colgó en Facebook.

La imagen beatífica que los líderes del movimiento islamófobo Pegida querían dar de sí mismos se resquebrajó el miércoles por una fotografía colgada en Facebook hace tres años. En ella, su líder, Lutz Bachmann, posaba en una peluquería con bigote y peinado típicamente hitlerianos. Además, en otros comentarios llamaba “ganado” a los refugiados políticos. El cóctel ha sido demasiado explosivo incluso para una organización que ha crecido en los últimos meses fomentando prejuicios contra los inmigrantes y los musulmanes, pero que siempre ha negado cualquier atisbo de racismo y xenofobia. Tras las presiones recibidas, Bachmann anunció a última hora de la tarde su dimisión.

 “Me disculpo sinceramente ante todos aquellos a los que haya ofendido con mis comentarios”, escribió el hasta ahora presidente en Facebook. “Pegida continuará”, añadió la portavoz de los autodenominados Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente, Kathrin Oertel.

La polémica estalló a primera hora del día, cuando el tabloide Bild, el más leído del país, publicó la fotografía en su primera página. Los portavoces del movimiento antiislam trataron de despachar el asunto como “una broma”. Pero la foto no estaba sola. El líder de Pegida, un hombre de 41 años condenado por delitos como robo con violencia y tráfico de drogas, también había escrito comentarios racistas. “No hay ningún refugiado que huya de la guerra. Es evidente que los que se han podido financiar su huida a Europa no están amenazados”, escribió en Facebook, según informó el Dresdner Morgenpost.

En otros mensajes se refería a los solicitantes de asilo como “ganado” del que habría que proteger a los trabajadores de los servicios sociales o “basura”, una terminología que recuerda a la habitual en los ambientes neonazis. “No comentamos actos privados”, se limitaron a responder por la mañana sus portavoces.

Pero la presión fue creciendo a lo largo del día. Líderes de Pegida y del partido ultraconservador Alternativa por Alemania mostraron su malestar. La fiscalía de Dresde informó del inicio de una investigación para determinar si la fotografía y los comentarios pueden ser constitutivos de delito por incitar al odio.

La caída de Bachmann supone un regalo inesperado para los líderes políticos que llevan semanas tratando de neutralizar a una organización que ha movilizado a decenas de miles de alemanes. “Cualquiera que se disfrace de Hitler es o un idiota o un nazi”, dijo antes de conocer su dimisión el líder de los socialdemócratas y número dos del Gobierno, Sigmar Gabriel. “Bachmann dimite. Está bien, pero no soluciona el problema. La difamación racista en la Red muestra que él no es el único”, escribió en Twitter el copresidente de Los Verdes, Cem Özdemir, de origen turco.

La caída de Bachmann llega en un momento en el que Pegida había iniciado un acercamiento a los medios de comunicación a los que tanto critica. Su portavoz apareció el pasado domingo por primera vez en un debate en la ARD, el primer canal de la televisión pública, donde fue vista por más de 5,5 millones de espectadores. “Queremos romper el muro de silencio. [Hasta que llegamos nosotros] no se podía hablar ni de refugiados políticos ni de poner límites a la inmigración”, dijo Kathrin Oertel. Un día más tarde, ella y Bachmann comparecieron ante la prensa para hablar de la prohibición de manifestarse en Dresde por una amenaza de atentado terrorista. Ambos anunciaron que el próximo lunes los simpatizantes de Pegida volverían a estar en la calle. Es muy probable, pero ya no lo harán con el que hasta ahora ha sido su líder indiscutible al frente.

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