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Los supervivientes reeditan la revista con un mensaje de “reconciliación”

El nuevo número de ‘Charlie Hebdo’ sale a la calle con tres millones de copias

La publicación, diezmada por el atentado, recibe dos millones en donaciones

El nuevo editor de Charlie Hebdo, a la izquierda, y el viñetista Patrick Pelloux, echado sobre la mesa, en la rueda de prensa que han ofrecido en la sede del diario Liberation para presentar el nuevo número del semanario.

Después de la catástrofe, los supervivientes, apenas una veintena, se encerraron en una habitación hasta que encontraron la fuerza y el coraje para volver a dibujar. El nuevo número de Charlie Hebdo, que hoy llega a los quioscos franceses con una tirada de tres millones de ejemplares (frente a los 50.000 habituales), se ha preparado en condiciones dramáticas. Se ha gestado en una sala en la sede de Libération, que se prestó a acoger a esta redacción decapitada, tal como había hecho en 2011 tras el incendio de su antiguo local. Hasta ayer, en esa sala presidida por una gran mesa circular había un cartel: “Ningún periodista”. Ayer lo retiraron y salieron a explicarse.

Comparecieron Gérard Biard, redactor jefe, Luz, dibujante, y Patrick Pelloux, redactor. Sobre la mesa, un ejemplar del próximo Charlie Hebdo. El dibujante Luz es el autor de la portada. Aunque las lágrimas le dificultan el discurso, explica su viñeta: “He hecho a Mahoma porque es mi personaje. Es el que nos costó el incendio de nuestra sede y nos ha valido la fama de peligrosos e irresponsables. He querido representar a un monigote que llora”.

“El Mahoma de la portada es un monigote que llora”, dice Luz, su autor

Los colegas que han sobrevivido a la matanza parecen muy conformes con una portada poco agresiva y menos rompedora. Para la dibujante Besse es un mensaje de “reconciliación y perdón”. Para el periodista Laurent Léger, es una “portada-Charlie. Tiene su espíritu”. Este martes, Biard añadía: “Nuestro Mahoma es simpático”. Biard comenta que el semanario tenía dos directores, Charb (Stéphane Charbonnier, muerto en el ataque) y Riss y que ahoran esperan el pronto regreso de este último. Herido en el hombro, saldrá del hospital previsiblemente este viernes.

Este primer número posterior a la tragedia, el 1.178, es histórico. Lo recaudado con el primer millón de ejemplares irá a las víctimas. En la web se ofrecerá el número en español, inglés y árabe. En papel solo se distribuye fuera de Francia con el Fatto quotidiano, un modesto periódico italiano antiberlusconiano, y con el Cumhuriyet, un diario turco también modesto y de centro-izquierda. “Si hubiéramos tenido que elegir solo uno”, dice Biard, “habríamos optado por este último, porque Turquía vive un momento difícil con ataques al laicismo”.

Se enviarán fuera de Francia unos 300.000 ejemplares y la empresa MLP prevé seguir distribuyéndolo durante nueve semanas en función de la demanda. En ese tiempo, los siguientes números de Charlie seguirán saliendo. “Si logramos que vivan los quioscos y el papel y, a través de ellos, las ideas, entonces habremos ganado”, sentencia Luz.

Este número tiene el contenido habitual. Está repleto de caricaturas de mal gusto sin tabúes ni subterfugios. Participan los supervivientes y hay textos y viñetas póstumas de Charb, Cabu, Tignous, Honoré o Wolinski. El editorial, de Biard, comienza: “Desde hace una semana, Charlie, diario ateo, hace más milagros que todos los santos y profetas juntos”.

Los supervivientes han trabajado en una habitación blindada al ruido exterior. “Les invitamos el mismo día del atentado. Les ofrecimos un espacio donde pudieran sentirse en su casa y trabajar con intimidad”, explica el director adjunto de Libération, Johan Hufnagel. Le Monde prestó los ordenadores y diseñó una aplicación para móviles a medida que estará disponible hoy. “Tras el atentado, lo primero que nos preguntamos fue cómo podíamos ayudarles”, apunta su director, Gilles van Kote. “Decenas de periodistas, editores y correctores se ofrecieron a echar una mano”. El Ministerio de Cultura francés ha liberado un millón de euros y las donaciones se elevan ya a otro millón. En medio de la emoción, los supervivientes mantienen alto el pabellón del humor. “Agradecemos el apoyo de George Clooney”, bromea Biard. “Esperamos que se abone para que todas nuestras colegas tengan su dirección”.

Preocupa el futuro. “Si venden los tres millones de ejemplares tendrán sus finanzas solucionadas durante un año. Pero el atentado les ha diezmado. Esta semana han aguantado con una energía increíble, pero ¿qué harán a partir de ahora?”, se pregunta Hufnagel. Para Van Kote, el reto es también su difícil renovación. “Las grandes firmas han muerto”.

El día de la matanza, el 7 de enero, era el cumpleaños de Luz. Vio morir a sus amigos. Pero ayer, sobreponiéndose, proclamaba: “Yo soy Charlie, soy judío, soy musulmán, soy policía y me siento orgulloso”. No hacen falta más explicaciones acerca del contenido de su mensaje. “Antes”, confesó, “era muy difícil hacer entender a la gente lo que era Charlie”.

Fe de errores

En una versión anterior se decía que Riss fue herido en la espalda, cuando en realidad Biard informó de que había sido herido en el hombro.

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