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Un confuso incidente diplomático paraliza el diálogo con la UE

Cuba alega malestar por una exposición para aplazar la negociación europea

Dos personas pasan en moto delante de un cartel alusivo a la revolución cubana, ayer en La Habana.
Dos personas pasan en moto delante de un cartel alusivo a la revolución cubana, ayer en La Habana. EFE

Un confuso episodio diplomático amenaza la negociación que la Unión Europea mantiene con Cuba para superar el veto institucional vigente desde 1996. Bruselas y La Habana comenzaron a pactar un acuerdo político y de cooperación el pasado mes de abril, pero el Gobierno cubano ha frenado el proceso justo cuando el bloque comunitario se disponía a abordar un asunto delicado para el régimen: el respeto a los derechos humanos.

Tras dos rondas negociadoras en lo que va de año, la tercera debía celebrarse este mes en La Habana. Los cubanos pidieron más tiempo y las partes acordaron que el encuentro se celebraría a principios de enero. Pero entonces el equipo negociador cubano telefoneó al europeo para forzar un nuevo aplazamiento, esta vez por un supuesto agravio de la Unión Europea hacia Cuba. Tres fuentes que rehúsan ser identificadas confirman la rocambolesca historia.

El Gobierno de Castro alegó el malestar que le había provocado la inauguración en Washington, hace siete meses, de una exposición de fotografías aéreas de Cuba realizadas por el fotógrafo lituano Marius Jovaisa. A la presentación acudieron opositores del régimen y congresistas estadounidenses y el acto acabó con críticas a la opresión cubana y elogios a Lituania por haberse liberado del yugo soviético. Aun así, el evento se produjo a principios de mayo, la UE como tal no estaba implicada y meses después se celebró la segunda ronda de contactos entre Bruselas y La Habana sin problemas aparentes. ¿Qué ha ocurrido entonces para que ese episodio cobre vida de nuevo y se esgrima como motivo para cortar relaciones?

Bruselas no da crédito a esas argumentaciones, que considera una simple excusa para retrasar un proceso que fue acogido por Cuba con los brazos abiertos a principios de año. Tras casi dos décadas de regirse por la llamada posición común, que impide una relación institucional con la isla y vincula cualquier avance al respeto a los derechos humanos, la UE acordó en febrero negociar un acuerdo de cooperación que diera por superado ese marco y abriera las puertas a la inversión europea en la isla. Cuba es el único país iberoamericano con el que el club comunitario no tiene acuerdo bilateral y el único del mundo al que se le sigue aplicando la posición común, impulsada por José María Aznar cuando era presidente español. Aun así, la mitad de países europeos mantienen por su cuenta acuerdos con Cuba.

Hay otro elemento que no cuadra en esta historia. El fotógrafo Marius Jovaisa realizó esta ingente obra —le llevó cuatro años de interminables gestiones burocráticas para fotografiar desde el aire toda la isla— con el permiso del régimen cubano. El lituano lo relata prolijamente en la página web dedicada al proyecto, de nombre Unseen Cuba (La Cuba nunca vista), con claras críticas al régimen por su lentitud, pero también con agradecimientos por haberlo hecho posible.

La única novedad que se ha producido desde mayo, cuando se inauguró la exposición en Washington, hasta diciembre, cuando las autoridades cubanas dieron signos de querer frenar el diálogo, ha sido la llegada de la muestra fotográfica a Bruselas. El trabajo del lituano se exhibe desde principios de mes en una sala comunitaria de la capital belga, pero todas las gestiones se hicieron en colaboración con la misión cubana ante la UE.

Tenga o no sentido la argumentación ofrecida por el régimen de Raúl Castro, los negociadores europeos temen que el reciente acuerdo de Cuba con Estados Unidos para romper el bloqueo que rige desde 1961 reste interés al proceso de la UE. La alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, ha saludado el paso adelante estadounidense como “una victoria del diálogo frente a la confrontación”. Y la diplomacia aguarda la llamada de Cuba en enero para fijar fecha a la tercera ronda negociadora. Pero esa nueva etapa abierta con Washington puede enfriar el apetito cubano por estrechar lazos con la UE, que perdería así terreno frente a Estados Unidos.

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