CÉSAR A. PERALES | SECRETARIO DE ESTADO DE NUEVA YORK

“Los inmigrantes tienen miedo de salir de las sombras”

El miembro del Gobierno estatal considera que los inmigrantes que se acogerán a la reforma de Obama serán muchos menos de los previstos

César A. Perales, secretario de Estado de Nueva York.
César A. Perales, secretario de Estado de Nueva York.Edu Bayer

César Augusto Perales, de 74 años, lleva toda su vida librando batallas. Y ganándolas. La mayoría, a favor de los inmigrantes. Ahora, como miembro del gabinete del Gobernador Andrew Cuomo desde 2011 en el cargo de secretario de Estado, este neoyorquino de padre puertorriqueño y madre dominicana se ha propuesto que las medidas migratorias del presidente Barack Obama se apliquen con la mayor diligencia.

Nueva York, con 4,2 millones de inmigrantes, de ellos 750.000 indocumentados, es, junto con California, uno de los grandes laboratorios de la acción ejecutiva de Obama para proteger a unos cinco millones de sin papeles en todo el país. Un fracaso en la aplicación de la reforma sería munición de grueso calibre para un partido republicano que tomó como una declaración de guerra la decisión del presidente y que, tras las elecciones de noviembre, controla en Congreso.

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Frente a las catastrofistas predicciones de los conservadores, en el sentido de que Obama ha abierto la puerta a servicios públicos como la salud a personas que entraron en el país de forma ilegal, Perales defiende en la entrevista con EL PAÍS unas medidas paliativas que, considera, no serán tan costosas. Lo sostiene desde la experiencia de Nueva York como uno de los pocos Estados que dedican fondos propios para dar cobertura sanitaria a los inmigrantes que puedan acogerse al plan de la Casa Blanca.

Pregunta. ¿Cuántas personas calcula que intentarán regularizar su situación en Nueva York?

Respuesta. El jefe de los republicanos del Senado estatal [Dean Skelos] dice que van a ser 300.000, y que todos ellos van a pedir ayudas médicas de los fondos estatales, pero esas no son las cifras que yo conozco. Creo que al final serán muchas menos personas. Es complicado vaticinar. El número de indocumentados en el Estado de Nueva York es de 750.000. Con el programa DACA [reforma del presidente Obama para evitar la deportación de estudiantes indocumentados], menos de la mitad de los que eran elegibles, un 40%, aplicó en 2012. Yo creo que esta vez será un 30% los que lo intentarán. Así que no creo que vayan a ser 300.000. Quizá 250.000 o menos.

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P. Un 30% parece muy poco.

R. Muchas personas no confían en el Gobierno federal. Hay muchos otros que temen que los republicanos lo cambien todo. Si yo fuera un inmigrante indocumentado podría pensar que lo mejor es esperar hasta las próximas elecciones, para ver si ganan los demócratas otra vez, y entonces solicitar mi regularización. Ahora hay miedo de salir de las sombras.

Perales está convencido de que el proceso lanzado por Obama, pendiente todavía de concreción en cuanto a requisitos y coste, se llevará a cabo con eficiencia gracias a la Oficina para Nuevos Americanos, un proyecto que lanzó con sólo siete millones de dólares de presupuesto en su primer año y que ahora cuenta con 27 delegaciones en todo el Estado y una ley que lo ampara. La oficina ofrece clases de inglés, ayuda en los procesos de naturalización y asesora a la hora de abrir negocios. “Muchos Estados dicen que tienen una oficina similar, pero en realidad se trata de una persona que contesta el teléfono”, explica Perales.

Los inmigrantes pueden pensar que lo mejor es esperar hasta las próximas elecciones, para ver si ganan los demócratas otra vez

P. ¿Están preparados para el desafío burocrático que puede suponer decenas de miles de personas llamando a la puerta?

R. Nueva York es el único Estado que tiene una red de oficinas para ayudar a implementar la acción ejecutiva del presidente Obama. Tenemos oficinas en las que confía la comunidad. Estamos preparados para ayudar a todos los inmigrantes elegibles en este Estado.

P. Las organizaciones que atienden a inmigrantes advierten de que tal vez no haya abogados suficientes.

R. Es cierto, no hay suficientes abogados para ayudar a estas personas. Ese sí puede ser un problema. Y hay otro: en América Latina, un notario es un abogado. Aquí no. Se puede ser notario sin estudiar leyes. Muchos notarios dicen que pueden ayudar, piden 10.000 dólares y garantizan que van arreglar todos los documentos. Luego se buscan excusas para explicar por qué no han logrado nada. Vamos a hacer campañas para evitar que sucedan estas cosas.

Perales lleva 40 años como servidor público y defensor de los derechos civiles. Se hizo abogado después de que el negocio de su padre se fuera a pique y los acreedores limpiaran los muebles de su casa. “Mi padre me dijo que si hubiese tenido un buen abogado, nada de aquello habría pasado”, recuerda en su perfil de Wikipedia. En los años 60 y 70 defendió a movimientos estudiantiles que reclamaban más presencia de minorías en universidades como la de Columbia o a grupos radicales como los Young Lords puertorriqueños, que luchaban en los límites de la ley por mejorar la vida de los habitantes del Spanish Harlem.

No resuelve el problema migratorio, pero Obama tenía la obligación moral de hacer algo

En política, trabajó con la Administración Carter, con el exgobernador Mario Cuomo y con el exalcalde de Nueva York David Dinkins, primer afroamericano en ocupar el puesto. En 1972 fundó la Puerto Rican Legal Defense and Education Fund, organización que cambió su nombre en 2008 por el de Latino Justice PRLDEF y que da cobertura legal a los inmigrantes en los tribunales de justicia.

P. ¿Cómo valora la decisión del presidente Obama?

R. No resuelve el problema migratorio, pero el hombre tenía la obligación moral de hacer algo. Había prometido una reforma sobre inmigración y no ha podido cumplir con esa promesa. Ha hecho lo más que podía hacer para que la reforma fuera constitucional.

P. La falta de consenso con los republicanos en este aspecto, ¿es responsabilidad solo de ellos?

R. La base política del partido republicano está en contra de los inmigrantes. Es la base blanca, vieja y más religiosa. No quieren ver cambios en el país.

P. Pero los cambios se producen, sobre todo demográficos.

R. Efectivamente. Por eso no están contentos, y por eso se quieren defender. Pero los latinos van a dominar el país en algunos años y los republicanos tendrán que hacer un esfuerzo para ser más atractivos para ellos. Hace poco discutía esto con familiares. Llegamos a la conclusión de que el Estado de la Florida ya está perdido para el partido republicano porque siguen con el discurso de anular la decisión de Obama. Y si pierden la Florida, Nevada o Colorado, no podrán lograr la presidencia.

P. ¿Cuánto queda para que se solucione el problema migratorio?

R. Los derechos de los inmigrantes no están todavía reconocidos. Y no hay que olvidar lo que ha pasado en Ferguson, Nueva York y otros incidentes. El racismo está vivo y fuerte en este país, como en muchos países. Estuve en España y vi que no quieren mucho a las personas que vienen de África. El racismo está en todo el mundo. Pero también he visto cambios. La elección de Obama es una prueba de ello. El inmigrante también sufre ese racismo.

P. ¿Cómo ve los próximos dos años, hasta las elecciones presidenciales, en este asunto?

R. Creo que las cosas van a ir mal, pero el resultado será que los demócratas ganarán la presidencia. Y los republicanos llegarán a la conclusión de que no pueden seguir estando en contra de los inmigrantes. Hoy en día todos los inmigrantes se respaldan. Ese es otro cambio importante. Los inmigrantes, vengan de donde vengan, se sienten unidos. Ya no se habla de puertorriqueños, mexicanos o ecuatorianos, se habla de latinos.

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