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Los socios de Merkel quieren obligar a inmigrantes a hablar alemán en casa

Lluvia de críticas a la CSU bávara por su iniciativa para los extranjeros que quieran quedarse

El congreso que la Unión Democristiana (CDU) de Angela Merkel inicia mañana en Colonia se presenta animado. No solo porque los democristianos alemanes deban dar respuesta al reto que supone la formación de un Gobierno regional presidido por primera vez por un militante del partido La Izquierda (Die Linke); lo que acerca un poco más la posibilidad a un acuerdo a tres bandas —socialdemócratas, poscomunistas y verdes— para desplazarlos del poder tras las próximas elecciones de 2017. La propuesta de la CSU, el partido socialcristiano bávaro hermanado con la CDU, de que los inmigrantes deban hablar alemán en casa ha despertado un reguero de críticas, incluso en el partido de Merkel.

“Quien quiera vivir aquí a largo plazo debe hablar alemán, tanto en los espacios públicos como en sus hogares”, sostiene el borrador del documento que la CSU presentará el próximo fin de semana en su congreso de la ciudad de Núremberg. “Una convivencia en sociedad solo funciona si todos hablan el mismo idioma”, continúa el texto de la CSU, uno de los tres partidos que gobiernan el país en gran coalición.

La iniciativa ha recibido un sinfín de críticas. No solo de otros partidos. “La CSU ha llegado a Absurdistán. Sería como para morirse de la risa si no fuera por lo peligroso que es”, dijo la secretaria general de los socialdemócratas, Yasmin Fahimi. Incluso sus socios democristianos han mostrado su rechazo. “Regulación estatal sobre lo que está permitido en la sala de estar de cada uno. Pensé que esos tiempos habían quedado atrás”, dijo el secretario general de la CDU, Peter Tauber.

El malestar es evidente en miembros de sus propias filas. Martin Neumeyer, responsable de integración del Gobierno de Baviera y diputado regional de la CSU respondió que el idioma que cada uno quiera hablar en casa es algo privado. “Es una chorrada. ¿Vamos a poner cámaras de vigilancia en las cocinas?”, dijo al diario muniqués Süddeustche Zeitung. Las críticas también han llegado a las redes sociales, donde muchos internautas hacen bromas sobre el dialecto bávaro y las dificultades para comprenderlo del resto de alemanes. Pese a todo, la dirección del partido señala que la ponencia cuenta con el respaldo mayoritario del partido y seguirá adelante.

No es la primera vez que la CSU, que gobierna en Baviera desde 1957, acapara titulares por la visión que sus dirigentes tienen de la inmigración. Fueron ellos los que iniciaron hace un año la campaña contra los extranjeros pobres que supuestamente llegaban a Alemania con el único propósito de beneficiarse de sus ayudas sociales. “Quien miente, se larga de aquí”, fue su lema entonces.