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Detenido por corrupción el antiguo jefe de la seguridad china

El arresto de Zhou Yongkang, considerado otrora intocable, supone un alarde de fuerza del presidente Xi Jinping

Zhou Yongkang
Zhou Yongkang AP

El antaño todopoderoso jefe de la seguridad china Zhou Yongkang ha sido expulsado del Partido Comunista y ha quedado detenido. Según ha anunciado la agencia de noticias Xinhua, Zhou, cuya expulsión fue decidida en una reunión del Politburó del Partido, está acusado de una amplia gama de delitos, que abarcan desde aceptar sobornos hasta intercambiar dinero y poder por sexo. También afronta el cargo de filtrar secretos del Partido y de Estado.

La detención de Zhou, de 72 años y que queda ahora en manos de las autoridades judiciales, supone que el exministro de la Seguridad Pública y exmiembro del Comité Permanente, el máximo órgano de poder en el Partido Comunista y al que perteneció desde 2007 hasta su jubilación en 2012, será finalmente llevado a juicio, tras más de un año de conjeturas sobre su destino después de que el partido le abriera una investigación interna y fuera visto por última vez en público en agosto de 2013.

El arresto del funcionario de mayor rango en China desde 1976, la mayor presa que se cobra la campaña contra la corrupción lanzada por Xi Jinping, representa un alarde del poder que ha conseguido acumular el presidente chino en sus dos años de mandato, “más rápida y más exhaustivamente que nadie probablemente desde Deng Xiaoping”, como ha reconocido el propio presidente estadounidense, Barack Obama. La detención de Zhou pone fin a una regla no escrita de que los miembros -pasados o presentes- del Comité Permanente están por encima del escrutinio público. Zhou en particular había sido tenido por intocable dados los numerosos apoyos que se había forjado dentro del régimen durante una larga carrera que le llevó no solo al mando de los servicios de seguridad, sino también a la presidencia del principal gigante petrolero chino, CNPC, y a la secretaría general del Partido Comunista en la rica provincia de Sichuan.

"La investigación determinó que Zhou violó gravemente la disciplina política, organizativa y de confidencialidad del partido", afirmó la agencia Xinhua. "Se aprovechó de su cargo para obtener beneficios para otros y aceptó enormes sobornos, personalmente y a través de su familia". Zhou "abusó de su poder para ayudar a parientes y amantes, y sus amigos sacaron enormes beneficios de sus empresas, lo que causó graves pérdidas de activos estatales", añadía.

La caída en desgracia de Zhou, bajo cuyo mandato los servicios de seguridad adquirieron un enorme poder en China, ha arrastrado también a muchos de sus antiguos aliados, también acusados en la cruzada contra la corrupción. En junio el Partido Comunista confirmaba la expulsión de Jiang Jiemin, antiguo alto dirigente de CNPC y ex jefe del organismo encargado de supervisar las empresas públicas. En diciembre pasado había sido detenido Li Dongsheng, viceministro de Seguridad Pública. También se encuentran bajo investigación familiares directos de Zhou, como su hijo Zhou Bin o su hermano Zhou Yuanqing.

En un editorial publicado hoy, el “Diario del Pueblo”, el periódico del Partido Comunista, denuncia que “la corrupción es un cáncer que ha invadido el tejido sano del Partido”. “Tenemos que utilizar la investigación de las graves violaciones de Zhou contra la disciplina del Partido para avanzar decididamente en la lucha contra la corrupción”.

El lenguaje empleado en los medios oficiales apunta a que Zhou encarará una dura sentencia en un juicio que las autoridades chinas quieren que sea ejemplar. Pero la seriedad de acusaciones como la filtración de secretos de Estado -un cargo con el que no se le había relacionado hasta ahora- pone en duda que vaya a celebrarse en público. El catedrático Jean-Pierre Cabestan, de la Universidad Bautista de Hong Kong y experto en política china, consideraba esta semana que “habrá un juicio”, aunque es dudoso que vaya a tener carácter público. “Las autoridades quieren asegurarse de que lo controlan”, a diferencia de lo ocurrido durante el que hasta ahora ha sido el juicio más sensacional contra un político chino, el de Bo Xilai el año pasado, desde los celebrados en 1980 contra la “Banda de los Cuatro”. En la vista contra él, cuyo contenido las autoridades judiciales divulgaron parcialmente por Internet, Bo -otrora secretario general del Partido Comunista en la gran ciudad de Chongqing y que mantenía fuertes vínculos con Zhou- divulgó detalles incómodos sobre el estilo de vida de los altos líderes chinos.

La investigación contra Zhou comenzó casi de inmediato tras su salida del Comité Permanente en noviembre de 2012, dentro del relevo en la cúpula del régimen chino que llevó al poder a Xi Jinping en sustitución del antiguo jefe de Estado y secretario general del Partido, Hu Jintao. En julio pasado, el Partido confirmó formalmente que había abierto una investigación por “violaciones graves de la disciplina” -un eufemismo que suele aludir a la corrupción- contra el otrora dirigente intocable.