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Sócrates carga contra jueces, políticos, periodistas y facultades de Derecho

La detención del ex primer ministro portugués tardó dos días en ejecutarse

Durante este tiempo desaparecieron pruebas, según el juez

El primer ministro, tras declarar en un tribunal en Lisboa, el 23 de noviembre Ampliar foto
El primer ministro, tras declarar en un tribunal en Lisboa, el 23 de noviembre AP

El ex primer ministro portugués, José Sócrates, ha emitido su cuarta declaración pública en los nueve días que lleva en prisión. "Digámoslo sin rodeos: el “sistema” vive de la cobardía de los políticos, de la complicidad de algunos periodistas, del cinismo de facultades y profesores de Derecho y del desinterés que las personas decentes tienen de todo esto. Del resto basta decir: "Dejen a la Justicia funcionar (...) Sí —pregunta clásica— ¿Quién nos guarda de los guardias? Silencio. "Las instituciones funcionan". En la carta, remitida a Diario de Noticias, se despacha contra juristas, periodistas, políticos y hasta profesores de Derecho.

La detención de Sócrates por fraude, blanqueo de capitales, corrupción y falsificación de documentos tardó dos días en ejecutarse, según la información que el juez instructor Carlos Alexandre remitió al Tribunal Supremo de Justicia de Portugal. Tal y como ha revelado el diario Público, el Supremo rechazó este miércoles una petición de habeas corpus para el ex primer ministro. Hoy, jueves, rechazó la segunda sin siquiera analizarla por considerar la petición -en una fotocopia- una desconsideración hacia  el tribunal.

Sócrates fue detenido en el aeropuerto de Lisboa el viernes a las 22.30 de la noche. El juez relata al Supremo, sin embargo, que firmó su detención el martes 18 de noviembre; el miércoles 19 se emitió la orden de captura. Ese día Sócrates almorzaba en Lisboa con Fernando Pinto Monteiro, fiscal general de la República durante su mandato. A continuación, Sócrates voló a París con un "billete de regreso para el día siguiente", jueves, según cuenta el juez. Justo la fecha en la que estaba prevista su detención. Por eso, ese mismo día la policía judicial ya empezó a realizar registros en locales y empresas, como la farmacéutica Octapharma, en donde estaba asalariado Sócrates desde febrero de 2013 (a raíz de la detención le han despedido). También fue detenido ese jueves el chófer de Sócrates, y a medianoche, su amigo Carlos Santos Silva y el abogado Gonçalo Trindade Ferreira, todos ellos implicados en la compraventa de pisos de la madre del ex primer ministro.

Sócrates canceló el vuelo del jueves —pese a que ya había realizado el check-in— y no regresó hasta el viernes a la noche. Según las palabras del juez que recoge el periódico, se verificó, "la retirada de objetos, dispositivos informáticos, en la casa" del ex primer ministro. Y sigue el juez: "El domingo 23 fueron recuperados y aprehendidos los objetos que habían sido retirados de la casa del sospechoso, después de las informaciones aportadas por él mismo en la sede del interrogatorio".

Con los argumentos aportados por el juez instructor, sumados a los del Ministerio Fiscal, los tres jueces del Supremo decidieron el miércoles rechazar la petición de habeas corpus para Sócrates porque "no hay evidencia de un atentado ilegítimo a su libertad individual". A las pocas horas, Sócrates, desde la cárcel de Évora, emitió la que ha sido su cuarta declaración pública en nueve días de prisión. En la primera se declaró inocente; en la segunda habló de su dignidad, y en la tercera negó que hubiera comprado apartamento alguno en París, pues vivía en el prestado por su amigo Santos Silva. En esta cuarta declaración se centra en la situación de juristas, periodistas, políticos y hasta profesores de Derecho. Y escribe en un tono retórico y sarcástico:

"Se encarcela para investigar mejor. Se encarcela para humillar, para hundir. Se encarcela para limitar la defensa, porque esta puede "perturbar la investigación" (...) Pero se encarcela, principalmente, para despersonalizar. No; ya no eres un ciudadano frente a las instituciones; eres un "recluso" que se enfrenta a las "autoridades": tu palabra ya no vale lo mismo que la nuestra. Pero sobre todo se te encarcela para callar. Y, suprema perfidia, invocándose para este proceder, las reglas del Derecho, la legitimidad de la democracia. "Las instituciones funcionan".

"Y del secreto de justicia. Se encarcela también, de una u otra forma, en la prisión de la opinión pública. Sí, hay secreto de justicia, pero solo la defensa está obligada a cumplirlo. No es preciso hablar de que los periodistas (algunos) hacen la información por ellos. Toma la información y págame con elogios: magnífico juez, prestigioso procurador, policía competente"... "Digámoslo sin rodeos: el “sistema” vive de la cobardía de los políticos, de la complicidad de algunos periodistas, del cinismo de facultades y profesores de Derecho y del desinterés que las personas decentes tienen de todo esto".

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