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La policía de Brasil mata en 5 años más que la de EE UU en 30

Un informe alerta de la violencia de los agentes y la congestión de las prisiones

Un policía dispersa a manifestantes en Sao Paulo.
Un policía dispersa a manifestantes en Sao Paulo. EFE

Los cuerpos policiales brasileños han matado en los últimos cinco años a 11.197 personas, provocando más víctimas que los agentes estadounidenses en 30 años: 11.090. En 2013, 53.646 personas murieron de forma violenta. O de forma más cruda: cada 10 minutos se produjo un asesinato. Entre las muertes del año pasado, 2.212 fueron a manos de agentes policiales, lo que supone seis por día.

La cifra se ha estabilizado en Brasil y la tasa de 26,6 homicidios por cada 100.000 habitantes es mucho menor que la de otros países como Honduras (90,4) o Venezuela (53,7), pero continúa siendo un número altísimo, según los especialistas. "Son datos preocupantes para una democracia. Especialmente una que se enfrenta a otros problemas como la pobreza, la desigualdad y la educación, mientras que en el área de Seguridad Pública no conseguimos tener progresos consistentes", afirma Oscar Vilhena, director de la Escuela de Derecho de la Fundación Getúlio Vargas.

La estadística sobre la violencia policial es uno de los asuntos que más preocupa a los especialistas encargados de elaborar desde hace ocho años el Anuario de Seguridad Pública. "Los cuerpos policiales mantienen un patrón abusivo del uso de la fuerza letal como respuesta pública al crimen y la violencia", lamenta Samira Bueno, directora de la ONG Fórum de Segurança Pública, responsable del estudio. El informe, casi la única referencia para conocer cifras sobre la violencia en Brasil, denuncia también la vulnerabilidad de los agentes, el alto número de homicidios, el congestionamiento de las prisiones y un sistema considerado racista: el 61% de los presos y el 68% de los asesinados son negros.

En el caso de las cárceles, donde ya hay 574.207 internos, los datos tampoco son motivo de celebración. El informe apunta a un sistema congestionado por los crímenes relacionados con el tráfico de drogas y en el que el 40% de los presos aún espera su juicio. Muestra del colapso del sistema es que faltan más de 220.000 plazas en las cárceles. Una cifra que ha aumentado un 10% en los últimos años.

"La población carcelaria aumenta todos los años y el presupuesto es insuficiente. A pesar de que hay una percepción de que la impunidad es alta, hay punición. Pero una punición preventiva y por delitos en que es cuestionable la prisión, como la venta de pequeñas cantidades de drogas", critica Renato Sergio de Lima, vicepresidente de la ONG, que incide en el dominio de las facciones criminales en los presidios. "El sistema acaba reforzando los lazos criminales".

El estudio está acompañado de una encuesta sobre la confianza de los brasileños en las instituciones y en las leyes, elaborada por la Fundación Getúlio Vargas. Las conclusiones revelan que solo el 32% confía en el Poder Judicial y que la policía apenas tiene el voto de confianza del 33% de los entrevistados. "Son datos muy negativos porque el Poder Judicial en otros países está mejor colocado que la policía, pero en Brasil demuestra que la aplicación de la ley, en general, no merece la confianza de la población", afirma Vilhena. "Hay indicadores que explican estos datos. La justicia es lenta y aplica la ley de manera desigual. Respecto a la policía se apunta su ineficiencia, se piensa que no sirve de nada acudir a ella porque no va a abrir una investigación y, por otro lado, se teme su arbitrariedad, la violencia y la corrupción", añade Vilhena. El 81% piensa que es fácil desobedecer las leyes del país.

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