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Obama elige a una afroamericana para el puesto de Fiscal General

Loretta Lynch, fiscal de Nueva York, tiene un bajo perfil político pero un gran prestigio

El presidente Obama escucha el discurso de la nueva Fiscal General, Loretta Lynch.
El presidente Obama escucha el discurso de la nueva Fiscal General, Loretta Lynch. AFP

Loretta Lynch, de 55 años, será la primera mujer afroamericana que ocupe el más alto cargo de la Justicia de Estados Unidos, el de Fiscal General. El presidente Barack Obama propuso este sábado su nombramiento, que deberá ser ratificado por el Senado, en un acto en la Casa Blanca previo a su viaje a Asia. La elección de Lynch encierra, además, otras claves, todas ellas relativas a las recientes elecciones legislativas y al nuevo mapa político del país, con un Congreso en manos de los republicanos. Obama ha elegido a una profesional de bajo perfil político, mínima exposición en los medios y eficiente trabajo contra el crimen desde su puesto de fiscal del distrito Este de Nueva York, condiciones todas ellas necesarias para alcanzar el consenso en su escrutinio y confirmación parlamentaria.

El de Lynch es, en definitiva, un nombramiento que refleja los nuevos aires que soplan por Washington y la inagotable capacidad de Obama para manejar los gestos. Muy castigado, entre otros motivos, por ser el rostro más visible de una política empantanada durante los últimos años en luchas partidistas, el presidente aporta al escenario de la capital un rostro nuevo, fresco y con un marchamo de eficacia. Lynch, desde ese punto de vista, encaja en la necesidad de acuerdos expresada por el presidente tras su catástrofe electoral y reclamada por los republicanos tras su gran triunfo no exento de obligaciones. Entre ellas, la de demostrar que son capaces de llegar a consensos como partido que aspira a Gobernar desde la Casa Blanca.

"Loretta debe ser la única fiscal que lucha contra mafiosos, terroristas y narcotraficantes que conserva uan reputación de buena persona", bromeó Obama en el acto convocado en el Salón Roosevelt de la Casa Blanca. "En todas las etapas de su carrera, Loretta ha seguido los principios de igualdad y justicia que aprendió desde niña. No puedo pensar en otra servidora pública mejor para que sea nuestra próxima Fiscal General", añadió más en serio. “Voy trabajar cada día por la seguridad, los derechos y las libertades de los ciudadanos de esta gran nación, que tanto me ha dado a mí y a mi familia", proclamó la fiscal de Nueva York tras ser designada.

Es la primera vez en casi dos siglos que una fiscal federal alcanza directamente el puesto equivalente al de ministro de Justicia

El deseo del presidente es que Lynch sea ratificada por el Senado "sin dilación", es decir, antes de que la nueva mayoría republicana tome posesión del mismo en enero del próximo año. Está por ver que vaya a ser así, ya que el futuro líder de la cámara, Mitch McConnell, ha advertido que es un asunto que debe resolver el nuevo Congreso. La reacción republicana al nombramientgo ha sido, hasta el momento, cautelosa, pero no negativa. El senador Charles E. Grassley de Iowa, el republicano de mayor rango en el Comité Judicial, dijo en un comunicado que Lynch recibiría "un muy justo, pero a fondo, escrutinio de sus antecedentes". Y añadió: "Tengo la esperanza de que su mandato, si se confirma, permitirá restablecer la confianza en el fiscal general como una voz políticamente independiente para el pueblo estadounidense".

Con la designación de Lynch Obama también se apunta un tanto para los amantes de los hitos históricos. Es la primera vez en casi dos siglos que una fiscal federal alcanza directamente el puesto equivalente al de ministro de Justicia. La última vez que sucedió algo similar fue en 1817, cuando el presidente James Monroe eligió al fiscal de Virginia William Wirt para tan alta magistratura. "Lynch es una fiscal independiente que ha dirigido una de las oficinas más importantes del país. Sucede a Eric Holder, cuyo mandato se ha caracterizado por un reforzamiento de la justicia y de los derechos civiles", declaró este viernes el portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest.

Nombrada en 2010 por Obama, Lynch ejercía hasta el momento como fiscal en el distrito Este de Nueva York, lo que supone dirigir todas las investigaciones federales en Brooklyn, Queens, Staten Island y Long Island. Sirvió en el mismo puesto entre 1999 y 2001, bajo la presidencia de otro demócrata, Bill Clinton. En ambos casos fue confirmada por el Senado por aclamación, lo que ha sido clave en su elección. Tampoco tiene vínculos personales con el actual presidente, todo un activo dada la baja valoración del otrora adorado líder. Durante su etapa fuera de la Administración, en 2008, contribuyó economicamente a la campaña de Obama. Otros nombres que habían sonado como candidatos al puesto de Fiscal General, como el secretario de Trabajo, Thomas E. Perez, o el fiscal general ante el Supremo, Donald B. Verrilli, habrían resultado casi una provocación para los republicanos.

Desde su puesto en Nueva York, Lynch ha asumido casos criminales de corrupción, narcotráfico y terrorismo, entre otros, que le han dotado de conocimientos en seguridad nacional, otro elemento muy importante para su elección. Muy reconocido fue en su día su exitoso trabajo como supervisora de un delicado caso que conmocionó a la opinión pública. En 1997, un inmigrante haitiano, Abner Louima, fue sodomizado con un palo de escoba y brutalmente golpeado por agentes de la policía de Nueva York. Justin Volpe, autor de la agresión, fue condenado a 30 años de prisión. Su compañero Charles Schwarz recibió 15 años como colaborador. Este antecedente supone un gran aval para Lynch en un momento en que la brutalidad policial vuelve a estar en el debate político tras los incidentes de Ferguson (Misuri) por la muerte a tiros injustificada de un joven negro a manos de un agente.

Otro caso sonado que Lynch ha dirigido recientemente, y que puede acarrearle algún problema en los sectores más conservadores, es el planteado contra el congresista republicano de Staten Island Michael Grimm por presunto fraude fiscal. Pese a estar bajo investigación, Grimm logró ser reelegido en las recientes elecciones. En reiteradas ocasiones ha denunciado que su investigación tiene motivaciones políticas, pese a que Lynch se ha empleado a fondo también contra políticos demócratas como los senadores estatales John L. Sampson y Pedro Espada, y el miembro de la Asamblea de Nueva York William F. Boyland Jr..

Entre las muchas virtudes que sus defensores destacan de Lynch está la discreción. Pese a haberse enfrentado a terroristas de Al Qaeda y a jefes de carteles mexicanos de la droga, nunca utilizó su puesto para la promoción pública. Quienes esto afirman siempre ponen el ejemplo contrario, el del fiscal federal de Manhattan, Preet Bharara, muy conocido por haber llevado sonados casos de delincuentes de cuello blanco de Wall Street. Bharara también figuraba en las quinielas para Fiscal General.

“Hará un trabajo excepcional”, declaró el senador demócrata de Nueva York Charles E. Schumer. “Tiene todo lo que tiene que tener una Fiscal General. Es inteligente y digna, y posee la habilidad de ser dura, pero justa. Tengo el máximo respeto por ella”, señaló el fiscal de Brooklyn Kenneth Thompson.

Lynch, natural de Greensboro (Carolina del Norte) y graduada cum laude por Harvard, sustituye en el cargo a Eric Holder, quien en septiembre anunció su decisión de abandonar. Es la segunda Fiscal General de Estados Unidos después de Janet Reno, que ocupó el cargo durante ocho años (1993-2001) con el presidente demócrata Bill Clinton. Durante los periodos que no sirvió en la Administración, Lynch trabajó en varias firmas de abogados y se dedicó a formar a futuros profesionales de las leyes.