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La vida vuelve a fluir en el World Trade Center

La Torre Uno, que se alza cerca del vacío que dejó el 11-S, recibe a sus primeros empleados

FOTOGALERÍA.  El interior de la Torre Uno, el 3 de noviembre / Foto: AFP | Vídeo: ATLAS

El imponente perfil de Nueva York vuelve a estar completo, después de que la Torre Uno del World Trade Center recibiera esta mañana a los primeros empleados que darán vida a este centro de negocios que se alza sobre el vacío que dejaron los ataques terroristas del 11-S. La también conocida como al Torre de Libertad es el edificio que mejor representa el renacer del bajo Manhattan.

Los primeros en mudarse a esta estructura de 104 plantas son los empleados del grupo editorial Condé Nast, aunque el edificio no se inaugurará oficialmente hasta final de mes. Lo hacen un par de semanas después de que los de la Autoridad Portuaria de Nueva York y de Nueva Jersey empezaran a trabajar en la vecina Torre Cuatro, en la esquinas sureste del complejo.

La Torre Uno es el edificio más alto del hemisferio occidental, con 1.776 pies de altura (541 metros). Esa cifra coincide con el año de la firma de la Declaración de la Independencia. Su construcción llevó ocho años, tras sufrir varios cambios en el diseño. El coste total de este proyecto asciende a 3.800 millones de dólares y para completarlo debió cumplir con estrictas medidas de seguridad. A sus pies tiene las dos cascadas que ocupan el lugar de las antiguas Torres Gemelas.

Condé Nast ocupara en concreto las plantas 20 hasta la 44 del rascacielos, equivalente a un 1,2 millones metros cuadrados. El contrato que firmó en mayo de 2011 es por 25 años. Los pisos 34 y 35 tendrán la recepción para visitantes, centro de conferencias, cafetería y otras instalaciones. Las obras ya están casi completadas. Actualmente tiene su sede en el 4 Times Square. A lo largo de esta semana se mudarán 170 personas, de un total de cerca de 3.000 empleados.

Es el inquilino más importante en el edificio y se espera que los glamorosos empleados de cabeceras como Vogue, Vanity Fair o The New Yorker lleven algo de caché a la zona baja de Manhattan. Hay otros medios de comunicación que se están planteando asentarse en ese barrio, dominado antes del 11-S por las firmas de Wall Street. Pero ocupar el One WTC no va a ser fácil. Todavía quedan 1,4 millones de pies cuadrados libres.

La mudanza de empleados desde Times Square hasta el World Trade Center es un hito relevante en un proceso de recuperación que ha llevado más de una década y que no ha estado exento de controversia. La pieza que sirve de unión del complejo es el museo dedicado a la memoria de las víctimas del 11-S, que está abierto al público desde mediados del pasado mes de abril. Quedán pendientes de finalizar dos rascacielos más y la estación de Santiago Calatrava.

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