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La contaminación oscurece el amistoso Brasil-Argentina en Pekín

Las autoridades de la capital china han declarado la alerta naranja en el tercer día de niveles peligrosos para la salud

La contaminación del aire en Pekín supera desde hace tres días más de quince veces el nivel máximo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). La concentración de partículas inferiores a las 2,5 micras de diámetro (PM2.5), las más peligrosas para la salud, rozaba los 400 microgramos por metro cúbico de aire. Un nivel al que los médicos desaconsejan tajantemente la práctica de deporte al aire libre pero con el que han estado entrenando las selecciones de fútbol de Argentina y Brasil en la capital china. Y con el que, si no se hace realidad el pronóstico meteorológico que prevé lluvias y vientos antes de 24 horas, los jugadores tendrán que disputar los noventa minutos de su amistoso en el Estadio Nacional en Pekín, conocido popularmente como “El Nido”, el sábado por la noche.

Según la prensa deportiva china, en los entrenamientos al aire libre del jueves era posible posible ver a Lionel Messi tapándose con frecuencia nariz y boca y deteniéndose con frecuencia para recobrar el aliento. La capa de contaminación, que dura desde el miércoles, ha llegado a situar el nivel de PM2.5 a 499 microgramos por metro cúbico de aire, a sólo una centésima del límite de la escala.

La calidad del juego, en un encuentro ampliamente anticipado por los numerosísimos aficionados chinos, podría verse afectada por estas circunstancias. Dunga, el seleccionador brasileño, ha dado ya a conocer que los dos equipos llevarán a cabo numerosas sustituciones, para que la contaminación perjudique lo menos posible a los futbolistas. “La contaminación en Pekín es mala tanto para Brasil como para Argentina, así que los dos equipos tendrán que poner al mal tiempo buena cara y afrontarla, ya que no podemos cambiarla”, puntualizó, en declaraciones citadas por los medios chinos.

Leo Messi, Neymar y sus compañeros no son los únicos deportistas afectados. Desde este viernes se disputa también el Tour de Pekín, de cinco días de duración en el que participan algunos de los mejores ciclistas del mundo. Aunque en su caso, han tenido un poco más de suerte. La etapa de hoy partía de Zhangjiakou, en las montañas al norte de la capital, donde la polución era más reducida. La carrera concluirá el martes en el centro de Pekín.

Ante esta situación, la organización ecologista “Greenpeace” proyectó el miércoles el mensaje “Cielo Azul Ya” en inglés y en mandarín sobre la Torre de la Campana, uno de los monumentos más antiguos de Pekín, para tratar de concienciar sobre el problema.

“Los análisis de Greenpeace muestran que la contaminación viene de las áreas al sur de Pekín, incluido el sur de la provincia de Hebei, donde se concentran industrias pesadas como fábricas de acero y hierro. Estamos pagando el precio de nuestra salud... instamos a las autoridades a poner en marcha los planes de emergencia que incluyen el cierre de la fábricas más contaminantes, eliminar las más anticuadas y reducir el consumo de carbón”, declaró el activista de la ONG para el este de Asia Zhang Kai, en un comunicado.

El año pasado Pekín aprobó un plan de lucha contra la contaminación -uno de los peores males que afecta a China y uno de los que más preocupa a su población- que se activa cuando los niveles de concentración de PM2,5 alcanzan niveles peligrosos durante varios días seguidos. Pero hasta ahora no ha llegado a declarar nunca el nivel rojo de alerta, que obliga al cierre de las escuelas y a detener las operaciones de las fábricas más contaminantes. El nivel de alerta hoy era naranja.