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Ghani releva a Karzai como presidente de Afganistán

El nuevo Gobierno firmará mañana martes el convenio de seguridad con EEUU

El Jefe del Ejecutivo, Abdullah Abdullah, y el presidente Ghani, el 29 de septiembre en Kabul Ampliar foto
El Jefe del Ejecutivo, Abdullah Abdullah, y el presidente Ghani, el 29 de septiembre en Kabul AFP

Ashraf Ghani ha jurado hoy lunes su cargo como nuevo presidente de Afganistán. Ghani, que va a dirigir un Gobierno de unidad nacional junto a su rival electoral Abdullah Abdullah, tiene ante sí el desafío de una creciente insurgencia talibán justo cuando las tropas internacionales se preparan para retirarse de su país antes de que acabe el año. De momento, ha pedido a los talibanes que negocien y ha anunciado para mañana la firma con EE UU del Convenio Bilateral de Seguridad (BSA, en sus siglas inglesas), que permitirá la presencia de un contingente militar norteamericano después de esa fecha.

Se trata de un importante gesto, ya que esa rúbrica había sido retrasada por la negativa de su predecesor, Hamid Karzai, quien ha dominado la política afgana desde que Estados Unidos derribara al régimen talibán en 2001. De acuerdo con el texto consensuado el año pasado, y que fue aprobado por una Loya Jirga (Gran Asamblea), el Gobierno de Afganistán autoriza la presencia por otros dos años de 12.500 soldados extranjeros, 9.800 de ellos estadounidenses, tras la salida de las fuerzas bajo mando de la OTAN para finales de 2014.

“Envía el mensaje de que el presidente Ghani cumple sus compromisos”, según un consejero del nuevo mandatario citado por la agencia France Presse, quien ha precisado que no será el presidente sino uno de sus ministros quien estampe su firma en el documento.

En efecto, tanto Ghani como Abdullah habían respaldado ese convenio que garantiza la misión de la OTAN encargada de entrenar a las fuerzas afganas y los 4.000 millones de dólares anuales prometidos para equiparlas y financiarlas. Sólo ese respaldo permitirá que hagan frente al creciente acoso de los talibanes, que han explotado el vacío de poder creado por la disputa electoral tras las presidenciales de junio y las acusaciones de fraude de Abdullah para intensificar sus operaciones terroristas. Poco antes de la ceremonia de investidura, un atentado suicida del que se ha responsabilizado ese grupo ha causado siete muertos en un control cerca del aeropuerto.

“La seguridad es la principal exigencia de nuestro pueblo, y estamos cansados de esta guerra”, ha declarado el flamante presidente durante su discurso inaugural antes de hacer un llamamiento a los talibanes y otros insurgentes para que acepten una negociación política y pongan fin a una década de violencia.

Ghani también ha prometido acabar con la corrupción que plaga el país y pedido la cooperación dentro de la coalición de gobierno. La proclamación de Ghani como vencedor de las elecciones el pasado domingo 21, después de tres meses de denuncias y recuentos, fue posible gracias a un acuerdo con Abdullah para compartir el poder. En consecuencia, el primer decreto presidencial ha sido la creación para éste del cargo de “jefe ejecutivo”, con poderes similares a los de un primer ministro, mientras se hacen los cambios constitucionales pertinentes para incluir esa figura no contemplara en el sistema afgano.

Pero además de compartir el poder, los dos dirigentes tendrán que aprender a “trabajar juntos”, tal como ha señalado Ghani en su discurso. No va a ser fácil. Horas antes de la jura, la aún no estrenada coalición estuvo a punto de naufragar por diferencias sobre si Abdullah debía intervenir en la ceremonia (lo hizo) y sobre el espacio que ocupará su oficina. De acuerdo con Reuters, la intervención del embajador de EE UU, James Cunninghan, logró resolver el asunto, lo que permitió que se produjera la primera transferencia de poder pacífica de la historia de Afganistán.