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México participará en misiones de paz de Naciones Unidas

El presidente Peña Nieto anuncia un "paso histórico" para auxiliar en operaciones humanitarias

El presidente Enrique Peña Nieto, en la Asamblea.
El presidente Enrique Peña Nieto, en la Asamblea. EFE

México ha dado un "paso histórico" en su compromiso ante la Organización de las Naciones Unidas. El presidente Enrique Peña Nieto ha anunciado este miércoles en su primera intervención ante una Asamblea General que el país participará en las operaciones de Mantenimiento de la Paz (OPM), algo que los gobiernos del PRI, su partido, rehusaron durante décadas.

Peña Nieto no ha especificado el número de efectivos que México podría aportar a misiones actuales o futuras, pero aclaró que su contingente únicamente participará en labores "humanitarias".

"México ha tomado la decisión de participar en las operaciones de mantenimiento de la paz realizando labores de índole humanitaria en beneficio de la población civil", ha explicado el mandatario en la primera jornada de discursos en la sede de la ONU en Nueva York.


México ha tomado la decisión de participar en las operaciones de mantenimiento de la paz realizando labores de índole humanitaria

Enrique Peña Nieto, presidente de México

Pese a las limitaciones, el anuncio es un parte aguas porque termina con un tabú que imperó en las relaciones internacionales mexicanas por varias décadas y que llevó a México a ser el único país latinoamericano de peso junto con Venezuela -y con aspiraciones a liderar la región- que no cuenta con cascos azules.

"Pocas decisiones impactarán en la posición internacional de México como asumir nuevas responsabilidades globales en momentos en que el orden internacional se resquebraja, es cuestionado y se codifican nuevas reglas", valoraba este miércoles el exembajador mexicano en Washington Arturo Sarukhan en una columna en el diario El Universal en el que instaba, precisamente, a que México ofreciera cascos azules.

Los gobiernos del PRI se habían rehusado a prestar ayuda militar a misiones en el extranjero con la idea de que no inmiscuirse en las situaciones ajenas garantizaría que nadie se metiera en los asuntos nacionales.

Con la caída del PRI en el año 2000 y el triunfo del PAN, la derecha mexicana, se intentó modificar esta política. Jorge Castañeda, el primer secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno de Vicente Fox, abogó públicamente para que México tuviera un papel protagónico en las operaciones que Estados Unidos preparó en Afganistán tras el 11 de septiembre de 2001. “No hay que regatear ningún apoyo”, dijo entonces el canciller. Sus declaraciones provocaron un rechazo casi generalizado, pero suscitaron un debate.

Pocas decisiones impactarán en la posición internacional de México como asumir responsabilidades globales

Arturo Sarukhan, exembajador de México en EE UU

El presidente Fox no quitó el dedo del renglón. En enero de 2005 envió al sudeste asiático una misión de ayuda humanitaria conformada por marinos de la Armada que auxilió a los afectados por el tsunami de diciembre de 2004. Fue conocida como la Operación Fraternidad Internacional.

Ese ha sido el hito mexicano en los años de la transición democrática. México se había mantenido a raya en otras operaciones de paz que vieron la participación de otras naciones latinoamericanas. En 2004 se conformó la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). Chile, Argentina y Brasil atendieron el llamado enviando elementos, pero México se limitó a mandar a personal del Instituto Federal Electoral (IFE) para capacitar a haitianos de cara al proceso electoral local de 2005.

Argentina tiene presencia en cuatro misiones de la ONU. Además de la del país caribeño, en Chipre, Sahara Occidental y Medio Oriente. Brasil ha sido más activo. Ha enviado tropas a Angola y Mozambique, Centroamérica y Timor oriental. Chile lo ha convertido en política de Estado. En 2002 formó el Centro Conjunto de Operaciones de Paz, un organismo dentro del Ministerio de Defensa que prepara y capacita a personal de las fuerzas armadas para las operaciones de la ONU.

El anuncio del presidente Peña Nieto quiere poner fin ahora a la política del avestruz. Paradójicamente coincide con los esfuerzos liderados por Chile de reducir la misión haitiana -conformada en su mayor parte por cascos azules latinoamericanos- cuyo mandato deberá ser renovado en octubre por el Consejo de Seguridad.

La presidenta Michelle Bachelet anunció al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en vísperas de la Asamblea que su país quiere disminuir el número de soldados en el país caribeño -tiene más de 400- de manera coordinada con otros países latinoamericanos, especialmente Brasil.

Se espera que durante la cita en Nueva York más países anuncien nuevos compromisos con las OPM. El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, ha convocado el viernes a una reunión de alto nivel sobre este tema en la metrópolis estadounidense.