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La policía australiana mata de un tiro a un presunto terrorista yihadista

Abdul Numan Haider, cuyo pasaporte fue suspendido hace una semana, apuñaló a dos agentes

La comisaria de Endeavour Hills en Melbourne, Victoria (Australia), el 24 de septiembre Ampliar foto
La comisaria de Endeavour Hills en Melbourne, Victoria (Australia), el 24 de septiembre EFE

La policía australiana abatió este martes de un solo tiro a un presunto terrorista islamista en las afueras de Melbourne después de que hubiera apuñalado a dos agentes.

El presunto yihadista, de 18 años e identificado por la Policía Federal como Abdul Numan Maider, había sido citado en la comisaría de Endeavour Hills, al este de la ciudad, para contestar a algunas preguntas. Según la versión policial, dos agentes recibieron a Maider en la calle y fue en este momento cuando el joven sacó un cuchillo y los apuñaló. Según el diario Sidney Morning Herald, el joven llevaba además una bandera del Estado Islámico.

Maider había sido objeto de una investigación policial durante tres meses y las autoridades habían anulado su pasaporte ante los indicios de que tenía intenciones de unirse al Estado Islámico (EI) en Irak o en Siria. Aunque sus compañeros de instituto aseguran que no manifestaba un comportamiento violento, la policía asegura que formaba parte de un grupo de activistas islámicos de Melbourne que compartían mensajes violentos en las redes sociales.

El ministro de Justicia, Michael Keenan, aseguró que uno de los agentes abatió al joven con un solo tiro “para defenderse”. El otro agente se encuentra ahora en el hospital y su estado es “grave pero estable”, reveló el ministro.

Los hechos han desatado la alarma en Australia, un país que hasta ahora ha vivido de lejos la amenaza de ataques islamistas a Occidente. Sin embargo, el nivel de alerta por ataque terrorista en el país alcanzó máximas históricas hace dos semanas, cuando el Gobierno lo elevó a “alto”, lo que implica que un ataque es “posible”.

Además, el jueves pasado la policía australiana llevó a cabo una operación antiterrorista sin precedentes en el país. Alrededor de 800 agentes se desplegaron en los suburbios del oeste de Sidney y detuvieron a 15 personas presuntamente próximas al Estado Islámico y acusadas de planear un atentado en suelo australiano.

El primer ministro, Tony Abbott, calificó el ataque a los agentes de Policía y la muerte del joven islamista de “incidente desagradable”. Añadió que “esto indica que hay gente en nuestra comunidad que son capaces de actos muy extremos”.

Abbott se encuentra ahora de camino a Estados Unidos, donde asistirá a una reunión especial del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la amenaza del Estado Islámico. De momento, Abbott ha revelado que Australia está considerando desplegar sus fuerzas aéreas como parte de la operación que Estados Unidos ha lanzado contra los yihadistas.

Aunque Abbott ha descartado aportar tropas para un hipotético despliegue sobre el terreno, el primer ministro sí habló de la posibilidad de que las fuerzas especiales del país colaboraran con las fuerzas armadas iraquíes.

Nueva ley antiterrorista

La alerta por amenaza terrorista y la oleada de detenciones que han tenido lugar en Australia en las últimas dos semanas coinciden con la propuesta del Gobierno conservador de Abbott de aprobar una nueva ley antiterrorista.

Las medidas no están exentas de polémica y llegan cuando la popularidad del Gabinete de Abbott está bajo mínimos. La reforma otorgaría poderes extraordinarios a los servicios secretos, que podrían detener e interrogar a cualquier persona sin justificar sospechas de implicación en actividades terroristas. La ley permitiría mantener a los detenidos en un lugar secreto, incomunicarlos durante 15 días y encarcelarlos si rechazaran responder a preguntas.

Además, el Gobierno pretende intensificar la vigilancia sobre los ordenadores y el uso de internet. La reforma de ley también propone que las empresas de telecomunicaciones guarden datos sobre las llamadas y el uso de internet de sus clientes durante años.

Los cambios en la ley, que Abbott hizo públicos en agosto, despertaron críticas desde todos los sectores de la sociedad australiana. Pero la presunta presencia de simpatizantes del Estado Islámico podría provocar un giro en la opinión pública de un país que jamás ha vivido un ataque terrorista masivo en su propio suelo y que sufrió el último atentado en 1986, cuando un coche bomba estalló junto a la Embajada turca en el Estado de Victoria.

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