Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

México y Texas agudizan su enfrentamiento por la frontera

El gobernador Rick Perry echa en cara al Gobierno de Enrique Peña Nieto sus fallos en la seguridad de la frontera común

Un agente vigila la frontera entre México y EE UU desde Texas
Un agente vigila la frontera entre México y EE UU desde Texas AFP

El gobernador de Texas, Rick Perry, va camino de convertirse en la bestia negra del Gobierno mexicano. Su decisión de enviar a la Guardia Nacional para frenar la entrada de inmigrantes y sus constantes reproches a la política de seguridad de su vecino del sur han abierto la más agria controversia exterior mantenida por el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto en los últimos meses. Una escalada que hoy alcanzó su cumbre cuando Perry, en una misiva cargada de veneno, echa en cara directamente al presidente mexicano su “preocupante” negativa en reconocer los fallos de seguridad fronteriza y le invita a visitar el territorio para ver el trabajo de los militares. La respuesta mexicana no se hizo de esperar. El subsecretario para América del Norte, Sergio Alcocer, acusó al republicano de lanzar acusaciones “no sustentadas en la realidad”. En línea con la postura tradicional de México en este terreno, Alcocer insistió en que la llegada de menores inmigrantes a la frontera no es un problema de seguridad ni de porosidad, sino humanitario.

El Ejecutivo mexicano intentó deslindar en su contestación la disputa política con Perry, embarcado en una promoción de su imagen de cara a las primarias, de la intensa red de vínculos comerciales que unen este estado con su vecino. “Es nuestro primer socio comercial, pero el Estado de Texas, no es el Gobierno de Texas”, subrayó el subsecretario. Un matiz clave para la política exterior mexicana, al igual que su continuo intento de evitar que las invectivas de Perry sobrepasen los límites de una pelea vecinal y acaben reavivando los rescoldos que aún persisten en México, un país que no ha olvidado nunca la pérdida de enormes partes de su territorio a manos estadounidense en el siglo XIX, entre ellas la de ese Estado.

En la carta de dos páginas enviada por Perry, se pide una mayor “colaboración para enfrentar los desafíos comunes en seguridad fronteriza, en lugar de marginar los puntos de vista legítimos de un lado”. “Nuestra asociación no puede avanzar si fallamos en reconocer que existen temas serios asociados con la falta de seguridad fronteriza en ambos lados de la frontera sur”, dice la misiva.

Aunque en la carta el gobernador ensalza la relación cultural y comercial entre México y Texas, incluye una fuerte crítica a la gestión del gobierno mexicano en seguridad e insiste en que la violencia de los carteles tiene invadida la frontera y pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos en ambos lados.

“Nuestros desafíos actuales son parcialmente consecuencia del fracaso del gobierno mexicano para asegurar la frontera sur de la inmigración ilegal de niños no acompañados y otros individuos de América Central, además del despliegue adecuado de recursos para controlar el elemento criminal en México”, escribe Perry, quien sugiere al presidente mexicano que “tome los pasos necesarios” para asegurar la frontera de una manera en que se desalienten las actividades ilícitas y se impulsen el comercio e inmigración legal.

El gobernador de Texas es uno de los potenciales candidatos republicanos para la elección presidencial de 2016 y la crisis humanitaria en la frontera, desatada por la llegada de miles de niños centroamericanos, ha catapultado su imagen en los medios de comunicación estadounidenses.

Perry ordenó el despliegue de la Guardia Nacional de Texas el mes pasado y ahora tiene en posición a cerca de 400 soldados en terreno. Se espera que durante las próximas semanas alcance el millar. “Continuaré actuando como sea necesario para cumplir con mis obligaciones constitucionales y cuando se trata de la seguridad de los ciudadanos de Texas, no seré disuadido por retórica de ningún tipo”, clamó el gobernador.

Más información