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La UE prepara nuevas sanciones a Rusia tras la incursión en Ucrania

Barroso alerta de un punto “de no retorno” en la crisis entre Moscú y Kiev

Mercadillo contiguo a la estación de tren de Donetsk, tras un ataque.
Mercadillo contiguo a la estación de tren de Donetsk, tras un ataque. AP

El convencimiento de tener una guerra a las puertas de la Unión Europea preocupa a los Veintiocho, que este sábado acordaron endurecer las sanciones sobre Rusia como respuesta a la incursión de sus tropas en suelo ucranio si la situación no remite. Los líderes de la UE consideran inaceptable la situación, aunque les cuesta traducir esa indignación en medidas concretas. Frente a la última cumbre europea, que culminó con un mandato claro para aplicar sanciones en cuatro campos sensibles, este sábado los jefes de Estado y de Gobierno se limitaron a declarar su intención de adoptar más medidas y pidieron a la Comisión Europea que las prepare en el plazo de una semana.

Las palabras de los dirigentes europeos revelan que la crisis con Rusia ha llegado a un punto álgido: “Estamos ahora en una situación muy grave, dramática. Podríamos ver una situación en la que alcancemos el punto de no retorno. Si la escalada continúa, este punto de no retorno puede llegar”, alertó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, tras reunirse con el líder ucranio, Petró Poroshenko, que también fue arropado por los Veintiocho.

“¿Vamos a dejar que la situación empeore, hasta que conduzca a la guerra? Porque ese es el riesgo hoy. No hay tiempo que perder”, alertó antes del encuentro el presidente francés, François Hollande. El primer ministro británico, David Cameron, instó a afrontar el hecho de que hay tropas rusas en Ucrania. “Los países europeos no deberían pensarlo mucho antes de darse cuenta de lo inaceptable que es. Lo sabemos por nuestra historia. Así que, si la situación continúa, debería haber consecuencias”, subrayó. La presidenta lituana, Dalia Grybauskaite, consideró que, al atacar el territorio ucranio, los ataques de Moscú suponen “un estado de guerra contra Europa”.

Ese fervor, potenciado por la presencia de Poroshenko en una cumbre que en principio iba a dedicarse exclusivamente a la elección de cargos europeos, no se tradujo en decisiones inmediatas. La Comisión Europea lleva meses trabajando en un escenario creciente de sanciones para adoptar a medida que los Estados miembros lo vayan decidiendo. Tras los primeros castigos económicos, que se adoptaron a finales de julio, los expertos del Ejecutivo comunitario contemplan ampliar el número de bancos que no pueden recibir financiación europea desde agosto, restringir más las importaciones y exportaciones a Rusia o prohibir a los bancos europeos que participen en créditos sindicados a compañías de ese país, según fuentes comunitarias. La canciller alemana, Angela Merkel, confirmó al final de la cumbre que las nuevas propuestas abundarán en las ya adoptadas y que ningún Estado se negó a adoptarlas, a pesar de que algunos las ven con más escepticismo que otros.

Sí hubo, admitió Merkel, “un amplio debate sobre la validez de las sanciones como tales”, es decir, sobre si surten efecto. Algunos mandatarios exigen cautela después de comprobar el impacto económico que han provocado ya las medidas adoptadas el pasado 29 de julio y que incluían una prohibición de que el capital europeo financie a los bancos controlados por el Kremlin y un embargo de armas como principales elementos. Moscú respondió vetando productos frescos europeos, lo que ha soliviantado al sector alimentario. “Antes de aprobar nuevas sanciones habrá que preguntar a la Comisión Europea sobre el impacto que tendrían, política y económicamente”, apuntó pragmáticamente el primer ministro holandés, Mark Rutte.

Poco antes de decidir sobre más sanciones, el presidente ucranio alertó a los Veintiocho sobre la gravedad de la situación en su país. “Creo que estamos muy cerca del punto de no retorno. El punto de no retorno es una guerra a gran escala”, avisó.

Mientras, en el este de Ucrania los combates continuaron durante todo el día, informa Rodrigo Fernández. Las milicias separatistas, apoyadas por carros de combate rusos, tomaron dos localidades de la provincia de Lugansk y el Ejército ucranio tuvo que replegarse hacia posiciones defensivas en la ciudad de Mariúpol (sur de la provincia de Donetsk), según Andréi Lisenko, portavoz de Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania.