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Elecciones brasil 2014

Marina Silva rectifica su apoyo al matrimonio homosexual

La aspirante que hace sombra a la presidenta Rousseff cede a la presión de los religiosos

Marina Silva y el vice Beto Albuquerque en el lanzamiento del programa.
Marina Silva y el vice Beto Albuquerque en el lanzamiento del programa. REUTERS

Bastaron 24 horas para que Marina Silva diera un paso atrás sobre la defensa que había hecho durante la presentación de su programa de los derechos para la comunidad LGTB. La candidata había dicho, en São Paulo, que su candidatura buscaba “un país socialmente justo” y apoyó el matrimonio civil igualitario y la eliminación de obstáculos para la adopción de las parejas de las comunidades gay, bisexual y transexual. Pero los cambios sorprendieron a su electorado evangélico (la propia Silva se convirtió al evangelismo pentecostal en 1988) y Silva retiró los apartados en los que manifestaba su respaldo. Quedan en el cajón las propuestas que hablaban sobre criminalizar la homofobia, la distribución de material didáctico en los colegios para educar sobre la cuestión de género e identidad sexual y la defensa enérgica del derecho de los homosexuales a casarse y adoptar.

En la presentación del programa de la candidata, seria rival de la actual presidenta, Dilma Rousseff, dominó el tema económico. A la derecha de Marina Silva estaba Neca Setubal, la heredera de Itaú, uno de los principales bancos del país. A la izquierda, el presidente del Partido Socialista Brasileño (PSB), Roberto Amaral, que lanzó férreas críticas al capitalismo y defendió la distribución de renta. En el centro, la candidata a la presidencia presentaba su programa de Gobierno, liberal en lo económico y progresista en las áreas sociales, aunque no en todas, ya que la ley sobre el aborto no presentará cambios en su posible Gobierno.

Silva defendió en una lujosa sala en Pinheiros, São Paulo, una intervención estatal menor en la economía. En un libro 242 páginas, con propuestas distribuidas en seis ejes, está una de las más criticadas por la izquierda: la autonomía del Banco Central, considerada por el PT como una política típica de partidos “neoliberales” como el PSDB de Aécio Neves, ya que daría el control del banco al sector financiero del país.

También defendió el mantenimiento de la tasa de cambio libre, sin la intervención del Banco Central, salvo en circunstancias “ocasionalmente necesarias”. Esto, “con el objetivo de señalizar para el mercado que las políticas fiscales y monetarias serán instrumentos de control de inflación de corto plazo”.

El extenso documento enumera las “reglas para el sector privado y sus relaciones con el sector público: poner fin a las políticas discrecionales; reducir las normas para los sectores productivos; fortalecer y dar independencia a las agencias reguladoras; dejar la economía respirar”. Silva se hizo una candidata por un partido socialista en una reunión celebrada por el mercado financiero, que apoya sus políticas económicas y cree que ella es quien tiene más oportunidades de derribar a Dilma Rousseff (PT). Una encuesta de Datafolha publicada esta semana muestra que las dos están empatadas en la primera vuelta con un 34%. En la segunda vuelta, Silva ganaría por diez puntos.

Neca Setubal, quien algunos identifican como la representante del mercado financiero en la campaña de Silva desde su primer intento en 2010 por sus lazos familiares con el banco Itaú, insistió en que no influyó en el programa, que no tiene relaciones con el mercado financiero y que se ha especializado en su carrera, mayormente, en el área de educación, trabajando, incluso, para la Unicef en América Latina. “No tengo ninguna experiencia en el área económica, nunca ejercí ningún cargo en esa área. Yo entiendo que vosotros me miréis como si yo representara al mercado financiero. Pero yo no conozco ese mercado, no frecuento ese mundo ni socialmente, ni profesionalmente”, declaró.

Setubal es una de las coordinadoras del programa de Gobierno, al lado del expetista Maurício Rands, exsecretario en el Gobierno de Eduardo Campos, antecesor de Silva y primero en la fórmula de la coalición por la presidencia, muerto en un accidente de avión en 13 de agosto. Según ellos, el programa fue construido con la ayuda de internautas, sindicatos, entidades de la sociedad civil y tuvo más de 6.000 contribuciones.

Si en el área financiera el programa se aproxima de las pautas del PSDB, en el área social el texto trae propuestas bastante progresistas, alineadas y hasta más avanzadas que las petistas. La candidata promete mantener los programas del actual Gobierno federal, como la Bolsa Familia, el ProUni, el Programa Salud de la Familia, y también destinar el 10% del PIB para la educación durante los próximos cuatro años, mucho antes de lo previsto por el Plano Nacional de Educación aprobado el 3 de junio. También promete destinar otro 10% del PIB para la salud pública.

Silva afirmó que cree que es posible gobernar sin alianzas para que todos los partidos “ayuden” a construir “un nuevo Brasil”. “No creo que el PSDB, que tiene históricamente un compromiso con la estabilidad económica, sea negligente con esos objetivos en el Congreso solo porque ganamos el Gobierno. Decimos de antemano que pretendemos conversar con Lula y con Fernando Henrique Cardoso”, afirmó la candidata, que también destacó que, en caso de salir elegida, no intentará la reelección.

Silva afirma que mantendrá sin cambios la dura ley del aborto

T. B.

La dura legislación sobre el aborto, una de las principales cuetiones de sanidad en Brasil, practicado, según estimaciones, por al menos 850.000 mujeres en 2013, la mayoría de forma clandestina y en situaciones precarias, no tendrá ningún cambio durante el Gobierno de Marina Silva en caso de ser elegida presidenta.

Cuestionada por EL PAÍS en la tarde de ayer, la candidata, una evangélica que defiende al Estado laico, dijo que pretende mantener la legislación como está: la interrupción del embarazo solo es permitida en casos de violación, de riesgo a la salud de la madre o si el feto es anencefálico.

En las elecciones de 2010, Silva defendió la realización de una consulta popular sobre el tema, hecho criticado por las feministas porque, en una sociedad conservadora como la brasileña, una legislación más progresista sobre el asunto no sería aprobada por el pueblo. “Lo que está previsto en la ley es lo que está en nuestra política. La propuesta de plebiscito yo la presenté en 2010, en el Partido Verde, y estaba en debate en la Rede Sustentabilidade (el grupo político de Silva). Dentro de nuestra alianza, se decidió el mantenimiento de la ley ya existente. Cualquier cambio en ese sentido es una atribución del Congreso. Yo, particularmente, no soy favorable al aborto”, dije la candidata, que añadió que trabajará para la construcción de políticas de prevención al embarazo y orientación sexual.

Silva tampoco se comprometió sobre la legalización del hachís, tema que ella también afirmaba en 2010 que debería ser sometido a un plebiscito. Eso, sin embargo, no está en el actual programa. “Nos comprometemos al debate", dijo.