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Ecuador quiere terminar con su dependencia al petróleo

El Gobierno busca el desarrollo de la industria petroquímica y la construcción de ocho hidroeléctricas

El presidente de Ecuador, Rafael Correa.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa. EFE

El Gobierno ecuatoriano quiere terminar su dependencia del petróleo y cambiar la matriz productiva del país. El desarrollo de la industria petroquímica y la construcción de ocho hidroeléctricas, que permitirán al país vender energía a otros países de la región, son algunos de los pasos que se han planteado.

Hasta ahora, sin embargo, no han podido atraer la inversión extranjera para concluir esos megaproyectos. “Después de siete años, se han dado cuenta de que la ley es restrictiva y no van a tener inversión extranjera como ocurre en Colombia, Perú y Chile. Están haciendo una reforma importante para ofrecer los beneficios que dan nuestros vecinos”, afirma el economista Jorge Rodríguez.

El cambio de la estructura económica no se podrá lograr de un día para otro. El vicepresidente Jorge Glas, en una entrevista con el semanario de economía Líderes, confiaba en que el cambio se pudiese hacer en 10 años. También daba cuenta de un punto clave en el cambio: el fortalecimiento de talento humano. El país ha invertido más de 17.000 millones de dólares en educación superior. Hasta el momento hay 8.000 estudiantes becados en el extranjero.

Además, la Asamblea Nacional ha debatido un nuevo código financiero y monetario para evitar un colapso bancario, como el que vivió el país y que llevó la dolarización en 1999, según argumenta el Gobierno. Se busca “transitar de un modelo de acumulación primario exportador y altamente dependiente de las importaciones sostenido por la banca privada hacia un modelo social económico y solidario”, según el texto en el que se expone los motivos. El proyecto de ley se presentó el pasado 25 de junio con carácter de urgencia, lo que da 30 días a los asambleístas para aprobar el texto que contiene 516 artículos y más de 100 disposiciones más. El analista Luis Núñez señala que “la ciudadanía debería tener más tiempo para analizar sus implicaciones”.

Uno de los puntos más polémicos es el dinero o moneda electrónica. El Banco Central ya ha socializado este nuevo medio de pago, que será aceptado por los agentes económicos del país y podrá ser usado para el pago de obligaciones públicas. El sistema habla de que se cargará el dinero en los teléfonos móviles, como si fuera una billetera electrónica.

A más crecimiento económico, más importaciones, sin que esto sea compensada con exportaciones o ingresos de divisas"

“La cantidad de liquidez de una economía dolarizada depende de los flujos de la balanza de pagos. El Banco Central no puede emitir dinero y su rol es pasivo”, sostiene el experto en política monetaria Pablo Dávalos. “Con el nuevo código monetario, el Banco Central podrá emitir dinero de forma discrecional utilizando como contraparte los depósitos en divisas de la reserva monetaria”.

El problema, según Dávalos, es que esta emisión empuja a la economía hacia delante y presiona la balanza de pagos por la vía de las importaciones. “A más crecimiento económico, más importaciones, sin que esto sea compensada con exportaciones o ingresos de divisas. Y para subsanar ese desfase el Banco Central podría emitir más dinero, pero esta vez sin el respaldo de la reserva monetaria”, explica. “El riesgo es que la cantidad de emisión no corresponda con la cantidad de dólares y divisas existentes en la economía, en un escenario que recuerda a Argentina de 2001”.

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