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Cadena perpetua para siete egipcios por agresiones sexuales en la plaza Tahrir

El acoso es un delito en Egipto desde junio, gracias a una enmienda del Código Penal

Uno de los condenados oculta su rostro, hoy en El Cairo.
Uno de los condenados oculta su rostro, hoy en El Cairo. AP

Un tribunal de El Cairo ha condenado este miércoles a siete jóvenes a cadena perpetua y a otros dos menores de edad a 20 años de prisión por acosar sexualmente a varias mujeres en la plaza Tahrir de El Cairo. Los ataques, que se produjeron durante las celebraciones por la investidura de Abdelfatá al Sisi, despertaron de nuevo la atención de la comunidad internacional y la primera polvareda política para el flamante presidente. Al Sisi saltó a escena pidiendo contundencia y las sentencias parecen seguir esa senda ejemplarizante.

Los nueve condenados están acusados de violación, acoso, posesión de armas blancas y robo, entre otros cargos. Otros tres acusados todavía no han recibido condena. Según los abogados de la defensa, citados por Efe, sólo dos evitan la cadena perpetua únicamente por ser menores de edad. Los letrados añaden que apelarán el fallo, que es recurrible.

Pocas horas después de que se produjeran los asaltos en la plaza Tahrir, el pasado junio, el Gobierno informó de que había detenido a más de una decena de implicados, de los que varios de ellos afirmaron no tener nada que ver con lo ocurrido. Un policía fue condecorado por conseguir sacar a una mujer del tumulto y el Ministerio del Interior recibió órdenes expresas de frenar estos incidentes.

El propio Abdelfatá al Sisi acudió al hospital ante las cámaras de televisión para visitar a la víctima y pedirle “perdón en nombre de todos los egipcios”. El Gobierno se puso entonces manos a la obra ante el bochorno que suponían las imágenes del ataque, que había sido grabado con un teléfono móvil y colgado en Internet.

Sólo un par de días antes había entrado en vigor una enmienda al Código Penal que endurecía los castigos para este tipo de delitos. Según la nueva legislación, los abusos que impliquen un castigo físico podrían ser sancionados con penas de prisión de dos a cinco años y multas de entre 1.000 y 2.000 euros. Aunque en ningún caso incluye sanciones tan severas como las conocidas este miércoles, en el primer juicio de este tipo desde la aplicación de la norma.

Los abogados condenaron la falta de pruebas y la rapidez del proceso, que ha concluido sólo un mes y medio después de las agresiones, en comparación con la mayoría de asuntos que pasan por los tribunales egipcios. Las organizaciones de derechos humanos han pedido en multitud de ocasiones que se apliquen condenas contra este tipo de agresiones. Asociaciones feministas como el grupo egipcio Nazra lamentan que la definición del acoso “es muy vaga”.

Según un estudio independiente del Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer prácticamente todas las egipcias reconocen haber sido víctimas de abusos sexuales alguna vez en su vida. Algo que se multiplica coincidiendo con la celebración de fiestas populares, durante grandes aglomeraciones, en los transportes públicos o recientemente en las manifestaciones. Los colectivos de mujeres denuncian que desde las revueltas que propiciaron la caída de Hosni Mubarak en 2011 han registrado más de 500 ataques de este tipo en las plazas públicas y lamentan que ningún Gobierno se ha ocupado del tema hasta ahora. El último ejemplo indica que la nueva Administración está dispuesta a enfrentarse al problema, aunque los métodos despiertan dudas legales.

 

 

 

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