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El Salvador atribuye las masacres contra las maras a las luchas entre pandillas

El primer semestre de 2014 se cometieron 1.847 homicidios, la mayoría a manos de pandilleros

Una oficial de policía camina en un barrio controlado por la mara en mayo.  S. MELÉNDEZ (AP)
Una oficial de policía camina en un barrio controlado por la mara en mayo. / S. MELÉNDEZ (AP)

En varios lugares de El Salvador, sobre todo en ciudades de la zona central, como Zacatecoluca o Cojutepeque, aparecieron recientemente volantes con mensajes firmados, supuestamente, por La Sombra Negra, en los que se decía: “Mareros, la hora les va a llegar…”. Estos mismos avisos o similares en sus amenazas fueron escritos en paredes con pintura negra de spray, misma que se usa para grafitis. Luego, en menos de 48 horas, entre lunes y martes, se cometieron dos masacres contra miembros de las maras, como se les conoce a las bandas criminales en este país centroamericano. La reacción inmediata de la prensa y de analistas políticos fue la de plantearse la posible existencia de los llamados grupos de exterminio social contra los pandilleros.

“No podemos especular, tenemos que basarnos en información concreta de las investigaciones y de la inteligencia policial, pero lo que sí podemos confirmar es que ya tenemos evidencia de que algunas de estas acciones en las que mueren dos o más personas, supuestamente pandilleros, son cometidas por los mismos pandilleros vestidos con uniformes parecidos a los de la policía”, explicó el comisionado Howard Augusto Cotto, subdirector general de la Policía Nacional Civil (PNC).

“No descartamos ninguna línea de investigación… Pero lo que hemos encontrado no nos dice que estén actuando estos grupos de exterminio”, recalcó Cotto, algo que también ha dicho el ministro de Seguridad y Justicia, Benito Lara. Aunque lo cierto es que hace más de una década en el oriente de El Salvador, en la ciudad de San Miguel, actuó un grupo de exterminio contra pandillas que se llamó La Sombra Negra y que estaba integrado por agentes policiales al servicio de empresarios que eran extorsionados por los delincuentes.

En la masacre ocurrida el lunes en la madrugada, en el municipio de Santa María Ostuma, en el departamento de La Paz, fueron ametrallados cuatro pandilleros, tres hombres y una mujer, entre ellos Gerardo Giménez, alias El Suicida, a quien la policía identificó como uno de los jefes o palabrero de la pandilla Barrio 18, en la zona central de El Salvador. Testimonios brindados a la policía indicaron que un grupo fuertemente armado y vestido con ropas oscuras, semejantes a las que usa la policía, llegaron al lugar, entraron en la casa donde estaban los presuntos pandilleros y los acribillaron a balazos.

La última masacre ocurrió el martes en el municipio de Jucuarán, departamento oriental de Usulután, donde aparecieron tres jóvenes presuntamente pandilleros de la Mara Salvatrucha asesinados a tiros. Las víctimas fueron sacadas al patio de la vivienda para ser ejecutadas con armas de fuego. Esta fue la masacre número 26 que registra la policía y la fiscalía.

El subdirector de la PNC aclaró que sería apresurado aceptar o descartar la existencia de grupos de exterminio, como los hubo en el pasado, pero “sí hemos encontrado uno o dos casos en el que hubo agentes involucrados en homicidios de una pandilla contra otra. En ese momento fueron detectados, capturados, procesados penalmente y encarcelados”.

El comisionado Cotto aseguró en investigaciones realizadas de homicidios múltiples, han hallado vestimenta oscura a algunos capturados. “Como digo, se trata de uniformes hechizos, que es como se dice en El Salvador a cosas falsas. En pocos casos hemos encontrado uniformes verdaderos de la policía que habían sido reportados como robados”. Según las investigaciones policiales los hallazgos de uniformes falsos ocurrieron tras capturas de pandilleros en mayo pasado, luego de masacres que tuvieron lugar en Tacuba y en Cojutepeque.

La guerra interminable de las maras

Por otra parte, el director general de la PNC, Mauricio Ramírez Landaverde, afirmó que durante el primer semestre de 2014 los grupos criminales (en especial las maras) cometieron 120 ataques directos a la policía, en los que murieron seis agentes. El saldo para las pandillas fue de 40 fallecidos, 60 heridos y más de 100 capturados.

También se han dado casos como asesinatos de policías en períodos de vacaciones o licencias, como sucedió con el agente investigador Ever Castro Salamanca, de 39 años de edad y con 18 años de servicios en la PNC. Fue asesinado cuando se dirigía a su trabajo, emboscado por un grupo armado que portaba fusiles M-16, de uso exclusivo del ejército.

Por su parte, el Instituto de Medicina Legal (IML) de El Salvador informó que entre el 1 de enero y el 30 de junio último se cometieron 1.847 homicidios, 785 más que en el mismo período de 2013. El director del instituto, Miguel Fortín, detalló que solo en junio hubo 367 homicidios, para un promedio de delitos de 12,6 por día. Esta misma instancia registró en junio de 2013 un promedio diario de 7,4 asesinatos. La mayoría de los crímenes son cometidos por pandilleros y con armas de fuego.