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Alemania prescinde de una firma de telefonía de EE UU tras el espionaje

El Gobierno de Merkel concede a Deutsche Telekom los servicios que le prestaba Verizon

Angela Merkel con un teléfono móvil.
Angela Merkel con un teléfono móvil. EFE

El Gobierno alemán ha cancelado su contrato con la empresa de telecomunicaciones de EE UU Verizon como parte de la revisión de su sistema interno de comunicaciones tras el escándalo del espionaje masivo llevado a cabo por EE UU.

Las revelaciones del excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden sacaron a la luz el espionaje de las autoridades estadounidenses en Alemania, al igual que en otros países y empresas europeas. "Las presiones en las redes así como los riesgos de virus altamente desarrollados, como los troyanos, están creciendo", ha asegurado el ministro del Interior alemán. "Por otro lado, los vínculos entre las agencias de inteligencia extranjeras y firmas que siguen los pasos de los asuntos de la NSA, muestran que el Gobierno alemán necesita un alto nivel de seguridad en sus redes", ha añadido.

El Ejecutivo de Angela Merkel ha anunciado que Deutsche Telekom AG va a reemplazar a Verizon en sus servicios. La empresa alemana ya se hacía cargo de las comunicaciones más sensibles entre sus ministerios y entre el Gobierno y su agencia de seguridad.

El Gobierno de EE UU obligó a Verizon el año pasado a entregar todos los registros de las llamadas internacionales y nacionales de sus clientes. La empresa de telecomunicaciones es la segunda mayor de EE UU, por detrás de AT&T, en términos de ingresos.

La canciller Angela Merkel protestó en octubre de 2013 ante el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por el posible espionaje de su teléfono móvil por parte de los servicios secretos estadounidenses. Según su portavoz Steffen Seibert, la jefa del Gobierno alemán advirtió a Obama que “rechaza categóricamente estas prácticas, que considera inaceptables”. Seibert confirmó que Alemania reclamó “un inmediato y completo esclarecimiento” del asunto, después de obtener “indicios sólidos” de que los espías de Washington vigilaban las comunicaciones del teléfono celular de la canciller. Berlín convocó al embajador de EE UU y envió a Washington una delegación para negociar con la Casa Blanca un acuerdo de no espionaje mutuo.

La justicia alemana ha anunciado que va a investigar el escándalo. El fiscal federal, Harald Range, ha anunciado una investigación sobre las escuchas al móvil de la canciller. La fiscalía también había analizado el espionaje practicado de forma masiva a millones de ciudadanos alemanes por parte de los servicios secretos británicos o estadounidenses, pero estas prácticas no se investigarán en el sumario que abre ahora.

También en relación con la polémica de las escuchas, los conservadores de la canciller, Angela Merkel, y los socialdemócratas alemanes han rechazado hoy la posibilidad de invitar a Berlín a Snowden, aunque acordaron que declare ante el Parlamento alemán por videoconferencia el 10 de septiembre si acepta esa fórmula. La oposición reclamaba que el exanalista de la NSA fuera citado a comparecer en el Bundestag (Cámara baja).