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El sargento Bergdahl aterriza en EE UU

Apresado por los talibán durante cinco años, continuará su recuperación en un centro de Texas

El avión que transporta a Bergdahl aterriza en San Antonio Reuters

El sargento Bowe Bergdahl, liberado por Estados Unidos el pasado 31 de mayo tras permanecer cinco años en cautividad en Afganistán, se encuentra en “condición estable” en un hospital militar de Texas, según informaron responsables del Ejército. Bergdahl aterrizó en la madrugada del viernes en San Antonio, en el Estado de Texas, donde continuará siendo atendido por equipos médicos.

Los portavoces militares aseguraron este viernes que aún es pronto para determinar si el sargento padece estrés post traumático o para establecer ningún otro diagnóstico psiquiátrico, pero sí pueden afirmar que “mejora lentamente”. Bergdahl, de 28 años, será puesto en contacto “en algún momento”, con las informaciones que han sido publicadas sobre él desde que quedó en libertad a cambio de la liberación de cinco presos talibanes. Sin embargo, el Ejército no ha proporcionado detalles de los plazos de tiempo con los que trabajan ni de cuándo podría comunicarse directamente con sus familiares.

El sargento ha estado ingresado en un hospital militar en Landstuhl, Alemania, desde donde fue trasladado el jueves por la noche hasta territorio estadounidense, según informó el Departamento de Defensa. “Nuestra prioridad ahora mismo es que el sargento Bergdahl continúe recibiendo la atención y el cuidado que necesita”, aseguró este jueves John F. Kirby, secretario de prensa del Pentágono, en un comunicado.

Bergdahl comenzará ahora en San Antonio, Texas, en el Brooke Army Medical Center, la tercera parte del proceso de “reintegración”, diseñado para militares que han sufrido largos períodos de cautiverio. Su liberación, en un intercambio por cinco reclusos talibanes de la prisión de Guantánamo, ha estado rodeada de una intensa polémica en las últimas dos semanas. Tras la euforia de los primeros instantes, políticos estadounidenses -tanto demócratas como republicanos- recriminaron a la Casa Blanca por la falta de información acerca de la negociación para recuperar a Bergdahl con vida.

Este miércoles, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, declaró ante el Congreso que el pacto con los talibanes “no fue perfecto”, pero defendió la resolución de la Casa Blanca. “Tomamos la decisión adecuada y lo hicimos por las razones correctas: traer a casa a uno de los nuestros. Estados Unidos no deja a sus soldados atrás”. El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes celebrará una audiencia el próximo día 18 para estudiar el intercambio de prisioneros entre EE UU y los talibán.

Una vez en San Antonio, Bergdahl ingresará en el Brooke Army Medical Center de la ciudad, donde varios equipos médicos especializados en tratar a prisioneros de guerra, le ayudarán a recuperarse. Fuentes anónimas del Pentágono consultadas por medios estadounidenses en los últimos días han revelado algunos detalles de las condiciones en las que permaneció detenido Bergdahl. El sargento habría sido recluido en una jaula como castigo por intentar escaparse en dos ocasiones.

Tras su rescate por el Ejército norteamericano, Bergdahl no ha tenido acceso a información exterior ni acceso a televisión ni Internet, condición que se mantendrá durante la próxima fase de recuperación. En ésta, el militar será asistido en el proceso de recuperación del trauma causado por el período en cautividad así como para abandonar mecanismos psicológicos desarrollados por estas víctimas para lidiar con el aislamiento.

El Pentágono sí ha asegurado que la decisión de reunirse con sus padres depende del propio Bergdahl y podrá hablar con sus ellos cuando esté “emocionalmente preparado”. Sus padres emitieron un comunicado este viernes en el que afirman que no harán públicos sus planes en el caso de volar a San Antonio.

Otras fuentes de Defensa explicaron que el proceso que debe seguir ahora Berdahl no sigue unos plazos ni pautas fijas y que dependerá de su evolución individual. “Esto no es únicamente una cuestión física”, afirmó Hagel ante los legisladores. “Este hombre ha sido retenido durante casi cinco años en Dios sabe qué tipo de condiciones”.

Las declaraciones de Hagel, veterano de la guerra de Vietnam, donde resultó herido en dos ocasiones, no han logrado sin embargo acallar las críticas por la gestión de la Administración Obama ni las dudas en torno a las circunstancias en las que Bergdahl cayó en manos de los talibanes. EE UU ha abierto una investigación interna para dilucidar si el sargento simplemente abandonó su puesto voluntariamente o desertó antes de ser encontrado por los talibanes.

La agencia Associated press revelaba el jueves por la noche que Bergdahl no recibirá nada más pisar suelo estadounidense el ascenso de rango que le correspondería porque se trata de un miembro libre del Ejército y tal reconocimiento depende de las responsabilidades dentro del orden de mando, al que ahora no pertenece. La investigación del Pentágono sobre su desaparición en 2009 también determinará, según AP, sí el sargento recuperará más de 300.000 dólares en sueldos atrasados desde su desaparición así como una indemnización por ser prisionero de guerra.

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