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TRIBUNA

Un reconocimiento tácito

Los cristianos de Jerusalén Este no verán al pontífice debido a la ocupación

El papa Francisco a su llegada el miércoles a la Plaza de San Pedro. Ampliar foto
El papa Francisco a su llegada el miércoles a la Plaza de San Pedro. EFE

La visita del papa Francisco a Tierra Santa fue pensada como un peregrinaje para marcar los 50 años de la reunión histórica entre el papa Pablo VI y el patriarca de Constantinopla en Jerusalén. Sin embargo debió cambiar: era muy difícil tener una visita a la zona sin pasar por el protocolo de rigor. La diplomacia vaticana pensó muy bien cuáles serían los gestos en función de la acérrima posición del Vaticano sobre la paz, la justicia y la tolerancia. Todo eso, junto al toque personal tan particular del Papa, ha llevado a un programa muy corto en tiempo, pero muy simbólico.

Desde Jordania, el Papa se desplazará en helicóptero hacia Belén sin pasar por ningún control israelí. Eso debe ser considerado como un reconocimiento tácito por parte de la Santa Sede del Estado de Palestina. Desde el aire, el Papa podrá apreciar las 22 colonias israelíes junto al Muro que asfixian a Belén y la separan de Jerusalén. La posición del Vaticano al respecto es muy clara, con el papa Juan Pablo II llamando a la construcción de puentes más que de muros en Tierra Santa y el papa Benedicto XVI señalando que el muro debe caer.

En su visita a Palestina el Papa debe tener la posibilidad de ver a la comunidad cristiana más antigua del mundo

En su visita a Palestina el Papa debe tener la posibilidad de ver a la comunidad cristiana más antigua del mundo. Según su programa, debe reunirse con distintos grupos de personas, tanto de forma protocolaria, como con los jefes de Estado y los jefes de las Iglesias, pero también con quienes él ha pedido visitar, como un grupo de refugiados, principalmente de Siria, en Jordania y un grupo de jóvenes discapacitados. Tras celebrar una misa ante miles de palestinos cristianos de Palestina y de Israel, almorzará con cinco familias cristianas que, sin ningún intermediario, han de presentarle los problemas diarios de los palestinos cristianos, incluyendo la construcción de colonias, separación de familias, discriminación contra los palestinos ciudadanos de Israel, encarcelamientos y la construcción del muro en Cremisan.

El papa Francisco debe dedicar tiempo al drama de los refugiados palestinos a través de una actividad en el campamento de Dheisheh, donde se reunirá con niños de varios campamentos.

El Vaticano ha hecho todo para que esta visita sea lo más cercana posible a la gente. Ha de ratificar la idea de que la Iglesia está para servir más que para recibir. Ha de impulsar el diálogo interreligioso tanto con musulmanes como con judíos. Y también, ratificar que ante la injusticia no existen términos medios. En el caso de Palestina —donde no son ni una “minoría” protegida por Israel ni un grupo en medio de los musulmanes y los judíos—, los cristianos son una parte integral del pueblo palestino que ha sufrido los mismos vaivenes, cuya solución es una de las prioridades en la agenda exterior del Vaticano.

Lamentablemente, toda la alegría que tendremos en las calles de Belén, no podrá ser repetida en Jerusalén Este

Lamentablemente, toda la alegría que tendremos en las calles de Belén, no podrá ser repetida en Jerusalén Este, ocupada por Israel desde 1967. Israel ya ha adelantado cerrará las calles y que el barrio cristiano de la ciudad antigua será sometido prácticamente a toque de queda. Nos oponemos tajantemente a esa política. Los cristianos de Jerusalén se quedarán sin ver al Papa debido a la ocupación israelí.

Hace un par de semanas, el primer ministro Netanyahu señaló que esta tierra es solo para el pueblo judío. Esa idea de exclusividad atenta contra la identidad de esta tierra sagrada para tres religiones y es donde viven dos naciones. La consecuencia de esa “exclusividad” son los ataques contra lugares sagrados cristianos y musulmanes desarrollados bajo total impunidad. En ese contexto, el papa Francisco ha de recordar que solo el diálogo, la tolerancia y la justicia pueden llevar a una solución.

Al final el Papa ha de juntarse con el Patriarca de Constantinopla, pero su visita dará mucho más que hablar.

Jamal Khader es sacerdote y rector del Seminario del Patriarcado Latino de Jerusalén y Portavoz para la visita del Papa Francisco a Palestina.