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La oposición abandona el diálogo con Maduro ante la falta de resultados

La misión de Unasur intenta reanimar el acercamiento político en Venezuela

El diálogo en Venezuela está casi desahuciado, pero la misión de cancilleres de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR) llegará este jueves a Caracas con la idea de reanimarlo para buscar un entendimiento entre el Gobierno y la oposición. No parece una empresa fácil a juzgar por las posiciones casi irreductibles que mantienen las partes. Mientras el Ejecutivo no interpreta los primeros compromisos anunciados hace un mes —como la medida humanitaria hacia Iván Simonovis, el preso político más emblemático de la era chavista, y la formación de una comisión de la verdad amplia y plural— como un asunto de automático cumplimiento, la oposición ha asegurado que no volverá a sentarse con su contraparte mientras continúe la represión contra los estudiantes y no se honren los acuerdos.

El desacuerdo se hizo evidente a partir de unas declaraciones ofrecidas por Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la alianza opositora Mesa de la Unidad (MUD). El domingo, el dirigente dio por hecha la liberación de Simonovis, sentenciado a 30 años de prisión como responsable de dos de las 19 muertes ocurridas durante los disturbios previos al golpe de Estado de abril de 2002, debido a su precario estado de salud. En paralelo el diario El Nacional adelantaba que Simonovis sería entregado a monseñor Pietro Parolín, el número dos del Vaticano, quien vendrá este jueves a Caracas para proseguir con la labor de la Iglesia como mediadora. Pero el lunes el Gobierno negó la salida de la cárcel. “Esas son fantasías animadas de ayer y de hoy”, dijo el alcalde de Caracas y miembro de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela, Jorge Rodríguez.

El martes Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y número dos del chavismo, decidió formar un grupo de parlamentarios para investigar las protestas ocurridas en Venezuela desde principios de febrero. Fue la puntilla para la oposición que se sumó, además, a la detención de 243 estudiantes en una masiva redada a cuatro campamentos estudiantiles. A mediados de abril, las partes habían acordado fundar una comisión de la verdad amplia y plural que generara confianza mutua. “No es lo acordado, no es lo práctico ni conducente a la verdad. Para una comisión que tenga como destino un uso político y emitir un dictamen parcializado no estamos disponibles”, respondió Aveledo.

Estos tropiezos abonan la tesis del ala de la oposición reacia a conversar sin un pliego previo de condiciones. Para ellos está claro que el chavismo entiende el diálogo como un retroceso táctico y una forma de ganar legitimidad internacional, pero en ningún modo como una capitulación del proyecto político-económico legado por Hugo Chávez. “El sábado 10 se cumplió un mes del diálogo y el proceso está en crisis por la responsabilidad del Gobierno. El país quiere diálogo, el país necesita diálogo; el Gobierno debe definir si quiere o no diálogo”, agregó Aveledo al justificar su retirada.

El presidente Nicolás Maduro ha tratado de restar importancia a la reacción de su contraparte recomendándole que no ceda a las presiones de Estados Unidos y del ala dura. “No me voy a levantar de la mesa de diálogo y espero que los demás no se levanten”, dijo en su programa semanal. Con ese panorama se encontrarán los cancilleres de Unasur y el representante del Vaticano. “Le hemos dicho mucho al Gobierno venezolano que tratemos de avanzar para que la gente crea en el diálogo. Yo creo que no hay ninguna otra solución en Venezuela”, aseguró la canciller colombiana María Angela Holguín horas antes de viajar a Venezuela.

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