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La guerra de la desinformación

Moscú y Kiev, en menor medida, manipulan los hechos en la crisis del Este

Soldados ucranios en un carro blindado toman posiciones en las afueras de Kramatorsk, en la región de Donetsk, el pasado martes. Ampliar foto
Soldados ucranios en un carro blindado toman posiciones en las afueras de Kramatorsk, en la región de Donetsk, el pasado martes. EFE

El mensaje que el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, publicó el martes en Facebook era sombrío y lleno de temor. “La sangre se ha derramado de nuevo en Ucrania”. Como contrapartida, el duro mensaje de su presidente, Vladímir Putin: “La amenaza de guerra civil es inminente”. Y así comenzó una nueva jornada de desinformación.

Los canales de televisión rusos —controlados por las más altas esferas del Kremlin— emiten día tras día las exageraciones, teorías de la conspiración y, en ocasiones, mentiras sobre la crisis en Ucrania.

Es todo mentira

Lilia Shevtsova , del Centro Carnegie de Moscú

Se trata de una propaganda extraordinaria que refleja, según algunos analistas, un nuevo descaro de la autoridad rusa. En los últimos días, se ha logrado —al menos para la audiencia rusa— dibujar una escena de caos en el este del país, a pesar de que fueron las propias fuerzas prorrusas las que lo generaron con la toma de edificios públicos y el establecimiento de puestos de control en las carreteras.

No hay duda de que el Gobierno de Ucrania y sus aliados occidentales, incluido EE UU, se han involucrado también en la desinformación. El martes, por ejemplo, algunos funcionarios estadounidenses distribuyeron fotografías que mostraban manifestantes prorrusos en el este de Ucrania con lanzacohetes. Esas imágenes, sin embargo, no se verificaron.

“Es todo mentira”, dijo Lilia Shevtsova , una experta en política rusa del Centro Carnegie de Moscú. “A Rusia no le preocupa cómo se percibe su liderazgo en el mundo, donde la información se puede confirmar, contrastar y comprobar”.

Ver las noticias en la televisión rusa es como entrar en una espiral de proclamas alarmistas de agresión occidental y de un creciente fascismo y hostilidades inminentes por parte del Gobierno “ilegal” de Ucrania, que últimamente ha demostrado una enorme impotencia.

El canal de noticias Rusia 24 informó el pasado martes, durante varias horas de cobertura, de que habían fallecido entre cuatro y 11 prorrusos pacíficos a manos de fuerzas ucranias. Y Vida News, un canal de televisión pro-Kremlin, ofreció una recompensa de 15.000 rublos (unos 289 euros) a cambio del vídeo de las fuerzas militares ucranias que se habían movilizado en el este de Ucrania, lo cual sugiere el secretismo que rodea a este tipo de operaciones.

Un funcionario de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que cuenta con un centenar de observadores en Ucrania, dijo que no había visto ninguna amenaza directa hacia los ciudadanos prorrusos en el este del país, donde, a pesar de la intensa atención de los medios, las protestas se mantuvieron relativamente aisladas, según el mismo funcionario.

La única manera de preservar el país y calmar la situación es reconocer la igualdad entre ciudadanos rusos y ucranios y, por lo tanto, admitir el uso de su propia lengua en la vida cotidiana

Dmitri Medvedev, primer ministro ruso

Rusia niega rotundamente cualquier papel que la involucre en los disturbios en el este del país. Y en esta línea, Aleksandr Lukashevich, portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, desestimó el nuevo informe sobre derechos humanos en Ucrania elaborado por la ONU y lo calificó de “unilateral, politizado y subjetivo”. Lukashevich criticó que el informe ignora “el descontrolado aumento del nacionalismo agresivo y el neonazismo” en el país.

Marcos Galeotti, profesor de asuntos internacionales en la Universidad de Nueva York, dijo que algunas de las mentiras eran flagrantes. “Se puede tener la visión rusa de honor a los héroes de la guerra de Crimea sin encontrar ninguna necesidad de conciliar eso con la línea oficial de que no había soldados rusos allí”, declaró en una entrevista. Añadió que la propaganda fue sorprendentemente eficaz en Crimea, dejando a Occidente a un lado y sacando tiempo para que las fuerzas rusas consolidaran su control en la península.

“A un cierto nivel [la información] era transparente. Vergonzosamente transparente”, declaró Galeotti. “Pero sé, por mis conversaciones con varias personas en el Gobierno, que eso fue lo que creó una cierta incertidumbre”. Y añadió: “En mi opinión, todo lo que necesitaban era una ventana hacia la opinión pública de seis horas y, en ese momento, era irrefutable”.

En la situación actual del este de Ucrania, el esfuerzo propagandístico también parece eficaz, según Galeotti, y añadió que algunos Gobiernos en Occidente estaban dando demasiado crédito a las declaraciones del Kremlin. El pasado martes, Dmitri Medvédev declaró que el único culpable de la situación era el Gobierno de Kiev. Y repitió que la comunidad rusófona en Ucrania estaba bajo amenaza. “La única manera de preservar el país y calmar la situación es reconocer la igualdad entre ciudadanos rusos y ucranios y, por lo tanto, admitir el uso de su propia lengua en la vida cotidiana”, concluyó Medvédev.

© 2014 New York Times News Service.