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Israel cancela la liberación de nuevos presos palestinos

La decisión llega un día después de que Palestina pidiera la entrada en 15 organismos internacionales

Simpatizantes de Fatah sostienen carteles del expresidente palestino Yaser Arafat durante una manifestación en Hebrón. Ampliar foto
Simpatizantes de Fatah sostienen carteles del expresidente palestino Yaser Arafat durante una manifestación en Hebrón. EFE

La ministra de Justicia de Israel y máxima negociadora con los palestinos, Tzipi Livni, ha confirmado que su país no va a liberar a los 26 presos palestinos que debía haber excarcelado el pasado sábado. “Ahora ya no se dan las condiciones oportunas”, afirmó anoche y, de nuevo, esta tarde en Jerusalén, en las dos reuniones maratonianas con las que el mediador norteamericano, Martin Indyk, ha tratado sin éxito de acercar posturas entre los dos equipos. Fuentes israelíes han confirmado que Livni sostuvo en todo momento que la decisión “unilateral” del presidente palestino, Mahmud Abbas, de adherirse a 15 convenios internacionales, cuando “sabía bien” que se estaba trabajando “de forma coordinada y leal” para revitalizar el proceso de paz, ha cambiado el escenario y, por tanto, no hay liberación en el horizonte inmediato.

Según ha trascendido, la ministra reprochó a su homólogo, el negociador Saeb Erekat, que se había llegado al compromiso de no apostar por esta firma de convenios ni por la incorporación a agencias de Naciones Unidas durante los primeros nueve meses de negociación, que fue el tiempo que se dieron las partes para llegar a un principio de acuerdo, un plazo que acaba el 29 de abril. En este periodo, Israel debía igualmente poner en libertad a 104 presos condenados antes de los Acuerdos de Oslo (1993); ya se han realizado tres excarcelaciones y faltaba la cuarta. Abbas, el martes por la noche, decidió firmar su incorporación a convenciones internacionales –todas ellas humanitarias y de defensa de los derechos humanos- precisamente en respuesta a esa liberación atrasada sine die. Fuentes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) dijeron que se sentía “libre” de emprender este camino ante el “incumplimiento” israelí en un tema tan simbólico como el de los presos.

Livni, sin embargo, ha defendido que esa liberación no era obligatoria, que Israel siempre la vinculó a los avances en el proceso negociador y que el gesto de Palestina hace que “ahora ambas partes tengan que reconsiderar cómo hacer progresar las negociaciones” que, pese a todo, ninguno de los dos adversarios quiere dar por muertas. La misma mañana en que Abbas acabó dando su golpe de efecto, altos funcionarios de Israel filtraron que su primer ministro, Benjamín Netanyahu, había prometido al secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que cedería en varios puntos para “desatascar” el diálogo: iba a liberar a estos 26 reclusos, más otros 400 de bajo perfil; se comprometía a “actuar con moderación” en la construcción de colonias; y decía sí a una ampliación de las conversaciones hasta fin de año. A cambio, Estados Unidos debía liberar a Jonathan Pollard, espía israelí condenado a cadena perpetua en suelo norteamericano, y los palestinos debían sumarse a la prórroga de los contactos. Ese escenario está hoy en suspenso, censuró la ministra de Hatnua, porque el paso dado por Abbas anuló incluso una nueva visita de Kerry, prevista para ayer. Livni, añaden fuentes cercanas a su equipo, exigió en estos encuentros que Abbas dé marcha atrás en su decisión, “que se retracte y vuelva a negociar”. Sin embargo, otras fuentes negociadoras palestinas insisten en que “nunca” han hablado de retirarse de las negociaciones, con las que están “comprometidos”.

Estas filtraciones evidencian el distanciamiento entre las partes. La agencia palestina Maan ha calificado las reuniones de “batalla feroz” y afirma que el mediador Indyk tuvo que poner paz en medio de los “acalorados” choques Livni-Erekat. La cadena de desencuentros fue interminable. Erekat defendió que estaba en la mesa “para negociar en nombre del Estado de Palestina reconocido en la ONU [es estado observador, no miembro, desde noviembre de 2012], no en nombre de la Autoridad Nacional cuyas entradas y salidas están controladas por Israel”. Su opositora amenazó con “sanciones sin fin” si no hay vuelta de hoja, con retenciones de los impuestos que recauda Israel en nombre del Gobierno vecino o más restricciones en zona c, el 62% de Cisjordania, controlada civil y militarmente por Israel.

El negociador palestino replicó que podrían encontrarse enfrente con una denuncia en la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, ya que, entre los 63 acuerdos y organismos a los que ahora puede acceder Palestina se encuentra el Tratado de Roma, por el que sumarse al Tribunal de La Haya. Los 15 acuerdos suscritos en esta primera fase han sido cuidadosamente elegidos para no levantar suspicacias en EEUU, pero se podría apostar por decisiones más polémicas si no hay avances. “No esperamos sanciones desde Washington”, insiste hoy, pese a todo, el ministro de Exteriores Riad Malki.

Tanto en la cita con los israelíes como en una reunión extraordinaria que esta tarde ha tenido con líderes de Fatah, Erekat ha planteado varias nuevas exigencias para prorrogar las negociaciones: quieren una carta de Netanyahu en la que reconozca el Estado palestino sobre las fronteras previas a 1967, con Jerusalén Este como capital, más la liberación de 1.200 reclusos –entre ellos, dos históricos, Marwan Barghouti y Ahmed Saadat-, el cese del bloqueo de Gaza iniciado hace siete años, la congelación de la construcción en colonias de Jerusalén oriental y la apertura de instituciones palestinas en la ciudad, la reagrupación familiar de 15.000 palestinos separados entre Gaza y Cisjordania y el fin de las incursiones militares en zona a, bajo control pleno palestino. Asegura que todas ellas han estado ya en la mesa de negociaciones, cuando gobernaba el ex primer ministro Ehud Olmert, cuando más cerca se estuvo de un acuerdo.

Esta mañana, desde Argelia, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, reconoció que su empuje tiene un “límite” –ha viajado a la zona 11 veces para acercar a unos y a otros- y que es el momento de que Abbas y Netanyahu “tomen la iniciativa” del proceso de paz. “Se puede empujar y empujar, pero son ellos los que tienen que tomar decisiones y compromisos fundamentales. Los líderes tienen que ser capaces de ver un momento cuando está ahí. Hay un viejo refrán que dice que puedes llevar un caballo donde está el agua, pero no puedes obligarlo a beber. Ahora es el momento de beber, y los líderes tienen que saberlo”, recomendó.

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